Aquí se necesita ahora la “Iskra” a partir del número 63 (aunque le falta la chispa, es, a pesar de todo, necesaria: por lo menos, en ella puede uno encontrar información; ¡que se la lleven todos los demonios, pero hay que conocer bien al enemigo!). Son muy necesarias las ediciones de Bonch- Bruiévich: “La lucha por el Congreso”, “Al Partido” (¿no será la declaración de los veintidós?12), “Nuestras desavenencias”, “sobre la esencia del socialismo” y “sobre las huelgas” de Riadovói (si se han publicado), el folleto de Lenin contra Rosa Luxemburgo y Kautsky, las Actas del Congreso de la Liga, “Un paso adelante” (puedes aplazar el envío, si ahora te falta tiempo). Necesitamos todas las novedades, desde las simples declaraciones hasta los folletos grandes, todo lo que de algún modo se refiera a la lucha que existe en el interior del Partido. He leído el folleto de Galiorka “¡Abajo el bonapartismo!”. No está mal. Si los golpes de su martillo fueran más fuertes y más penetrantes, estaría mejor. El tono jocoso y las súplicas de clemencia quitan fuerza y peso a sus golpes y estropean la impresión que el folleto podría producir en el lector. Este defecto salta tanto más a la vista por cuanto el autor, que parece comprender bien nuestra posición, esclarece y desarrolla perfectamente algunos problemas.

Quien mantenga nuestra posición debe hablar con voz firme e inflexible. En este sentido Lenin es una verdadera águila de las montañas. He leído también los artículos de Plejánov en los que analiza el “¿Qué hacer?”. Este hombre o ha perdido completamente el juicio o hablan por su boca el odio y el rencor. Creo que aquí hay de todo. Estimo que Plejánov se ha quedado a la zaga de los nuevos problemas. Cree hallarse ante los viejos impugnadores y sigue repitiendo: “la conciencia social es determinada por el ser social”, “las ideas no caen del cielo”. Como si Lenin dijera que el socialismo de Marx habría sido posible en la época de la esclavitud o del feudalismo. Ahora hasta los estudiantes de liceo saben que “las ideas no caen del cielo”. Pero de lo que hoy se trata es de algo completamente distinto. Hace tiempo que hemos digerido esta fórmula general, y es hora ya de pasar de la generalización al detalle. Lo que nos interesa actualmente es saber cómo de las ideas aisladas se elabora un sistema de ideas (la teoría del socialismo), cómo las ideas aisladas, grandes y pequeñas, se articulan en un sistema armónico -la teoría del socialismo- y quién lleva a cabo esta elaboración y este enlace.

¿Es la masa la que da a sus dirigentes el programa y la fundamentación del programa, o los dirigentes a la masa? Si son la masa misma y su movimiento espontáneo los que nos dan la teoría del socialismo, no hay por qué preservar a la masa de la influencia nociva del revisionismo, del terrorismo, del zubatovismo*, del anarquismo: “el movimiento espontáneo engendra en su seno y por sí solo el socialismo). Ahora bien, si el movimiento espontáneo no engendra en su seno la teoría del socialismo (no olvides que Lenin habla de la teoría del socialismo), ello quiere decir que esta última se engendra fuera del movimiento espontáneo, sobre la base de la observación y del estudio del movimiento espontáneo por hombres dotados de los conocimientos de nuestra época. Esto quiere decir que la teoría del socialismo se elabora “con toda independencia del desarrollo del movimiento espontáneo”, incluso a pesar de este movimiento, y ya después se introduce en él desde fuera, corrigiéndolo con arreglo a su contenido, es decir, con arreglo a las exigencias objetivas de la lucha de clase del proletariado.

La conclusión práctica que de aquí se deduce es la siguiente: elevemos al proletariado hasta la conciencia de los verdaderos intereses de clase, hasta la conciencia del ideal socialista; no permitamos que este ideal se pierda en nimiedades o se adapte al movimiento espontáneo. Lenin estableció la base teórica sobre la que se erige precisamente esta conclusión práctica. Basta aceptar esta premisa teórica para cerrar las puertas a todo oportunismo. En ello estriba la significación de la idea leninista. La llamo leninista porque nadie la ha expuesto en la literatura rusa con tanta claridad como Lenin. Plejánov se imagina vivir todavía en los años del 90 y sigue rumiando lo rumiado dieciocho veces y repitiendo que dos y dos son cuatro. Y no le da vergüenza llegar hasta a repetir las ideas de Martínov... Probablemente conoces la declaración de los veintidós... Ha estado aquí un camarada procedente de vuestras tierras; se ha llevado las resoluciones de los Comités caucasianos en favor de la convocatoria urgente de un Congreso del Partido. No tienes por qué mirar las cosas con pesimismo: solamente vaciló el Comité de Kutaís, pero pude convencerles, y después se pusieron a jurar por el bolchevismo. No fue difícil persuadirles: la política de doblez del Comité Central se ha hecho evidente gracias a la declaración; y después de haber recibido los nuevos datos acerca de esto, no cabía duda de ello. El C.C. se estrellará: de que esto sea así se preocuparán los camaradas de aquí y los camaradas rusos. Todos están dispuestos a ajustarle las cuentas.

* Zubátov: coronel de gendarmes, que trató de implantar el llamado «socialismo policíaco». Zubátov creaba organizaciones pseudo-obreras, sometidas a la tutela de la gendarmería y la policía, con el fin de apartar a los obreros del movimiento revolucionario. (N. del T.)

Escrito en septiembre-octubre de 1904. Se publica por primera vez. Traducido del georgiano.