He tardado en escribirte, pero no te enfades. He estado continuamente ocupado. He recibido todo lo que me enviaste (las Actas de la Liga, “Nuestras desavenencias” de Galiorka y Riadovói, el núm. 1 de “Sotsial-Demokrat” y los últimos números de “Iskra”). La idea de Riadovói (“Una de las conclusiones”) me ha gustado. Es bueno también el artículo contra Rosa Luxemburgo. Estos señores - Rosa, Kautsky, Plejánov, Axelrod, Vera Zasúlich y otros- se han creado, por lo visto, ciertas tradiciones familiares como viejos conocidos. No pueden “traicionarse” y se defienden unos a otros como se defendían los miembros de un mismo clan en las tribus patriarcales, sin considerar la culpabilidad o inocencia del pariente. Ha sido este sentimiento familiar de “parentesco” lo que ha impedido a Rosa examinar con objetividad la crisis del Partido (naturalmente, hay además otras causas, como, por ejemplo, el conocimiento insuficiente de los hechos, las antiparras del extranjero, etc.). Así se explican, entre otras razones, ciertos actos indignos de Plejánov, de Kautsky y de otros. Las ediciones de Bonch, como expresión magistral de la posición de los bolcheviques, gustan aquí a todo el mundo. Haría bien Galiorka en tratar a fondo los artículos de Plejánov (núms. 70 y 71 de “Iskra”).

La idea fundamental de los artículos de Galiorka es que Plejánov antes decía una cosa y ahora dice otra, contradiciéndose a sí mismo. ¡Pues sí que tiene importancia! ¡Como si esto fuera una novedad! No es la primera vez que Plejánov se contradice a sí mismo. Y, tal vez, hasta se enorgullezca de ello, considerándose como una encarnación viva del “proceso dialéctico”. De suyo se comprende que la inconsecuencia es una mancha en la fisonomía política de un “dirigente”, y esa mancha debe ser señalada, sin ningún género de dudas. Pero en el caso presente (es decir, en los núms. 70 y 71) no se trata de esto, sino de una importante cuestión teórica (la de la relación entre el ser y la conciencia) y táctica (la relación entre los dirigidos y los dirigentes). Galiorka debería, a mi juicio, haber demostrado que la guerra teórica de Plejánov contra Lenin es el más puro quijotismo, una guerra contra molinos de viento; pues Lenin, en su pequeño libro, se atiene de la manera más consecuente a la tesis de C. Marx sobre el origen de la conciencia. Y la guerra de Plejánov en lo tocante a la cuestión táctica es todo un embrollo, propio de un “individuo” que se está pasando al campo de los oportunistas.

Si Plejánov plantease la cuestión claramente, aunque no fuera más que así: “¿quién formula el programa: los dirigentes o los dirigidos?”, y, a continuación: “¿quién eleva a quién hasta la comprensión del programa: los dirigentes a los dirigidos o éstos a los primeros?”; o: “¿tal vez no sería deseable que los dirigentes elevasen a las masas hasta la comprensión del programa, de la táctica y de los principios de organización?”. Si Plejánov se hubiera planteado con tal claridad estas cuestiones, que por su sencillez y su carácter tautológico encierran en sí mismas su solución, posiblemente se habría asustado de su propósito y no se habría pronunciado con tanto alboroto en contra de Lenin. Al no hacerlo, es decir, al embrollar la cuestión con sus frases acerca de “los héroes y la multitud”, Plejánov se ha desviado hacia el oportunismo táctico. Embrollar las cuestiones es un rasgo peculiar de los oportunistas. En mi opinión, si Galiorka hubiese planteado a fondo estas cuestiones y otras análogas, habría sido mejor. Dirás que esto es asunto de Lenin, pero yo no puedo estar de acuerdo, ya que las concepciones de Lenin que han sido criticadas no son propiedad exclusiva de Lenin, y su tergiversación afecta a los demás militantes del Partido en no menor grado que a Lenin.

Naturalmente, esto podría haberlo hecho Lenin mejor que nadie... Ya se han tomado acuerdos en favor de las ediciones de Bonch. También puede ser que haya dinero. Probablemente, habrás leído en el núm. 74 de “Iskra” las resoluciones en “favor de la paz”. Las de los Comités de Imeretia-Mingrelia y de Bakú no fueron mencionadas, porque en ellas no se hablaba para nada de la expresión de “confianza” al C.C. Las resoluciones de septiembre, como ya he escrito, exigían insistentemente la convocatoria del Congreso. Veremos lo que ocurre, es decir, veremos cuál es el resultado de las reuniones del Consejo del Partido. ¿Has recibido los 6 rublos o no? Un día de éstos recibirás más. No te olvides de enviar con la misma persona el folleto “Carta a un camarada”; aquí hay muchos que no lo han leído. Envía también el número siguiente del “Sotsial-Demokrat”. Kostrov nos ha enviado otra carta, en la que habla del espíritu y de la materia (se trata, por lo visto, de una materia de género... de algodón). Esa mula no comprende que lo que tiene ante sí no son los lectores del “Kvali”. ¿Qué pueden importarle a él las cuestiones de organización? Ha salido el nuevo número (el 7.º) de “La Lucha del Proletariado” (“Proletariatis Brdzola”). Por cierto, en él aparece un artículo mío contra el federalismo en el terreno de la organización y en el terreno político. Si puedo, te enviaré este número.

Escrito en octubre de 1904. Se publica por primera vez. Traducido del georgiano.