¡Ciudadanos! ¡Crece el movimiento del proletariado revolucionario y se vienen abajo las barreras nacionales! Los proletarios de las nacionalidades de Rusia se unen en un solo ejército internacional, los diversos arroyuelos del movimiento proletario confluyen en un solo torrente revolucionario. Las olas de este torrente se levantan cada día a mayor altura, arreciando sus embates contra el trono del zar, y se tambalea el decrépito gobierno zaristas. ¡Ni las cárceles, ni los presidios, ni la horca, nada detiene el movimiento proletario que crece sin cesar! Y ahora el gobierno zarista, para apuntalar su trono, discurre un “nuevo” procedimiento. Siembra la hostilidad entre las nacionalidades de Rusia, las azuza unas contra otras, trata de fraccionar el movimiento general del proletariado en pequeños movimientos y enfrentarlos entre sí, organiza pogromos de judíos, de armenios, etc. ¡Y todo esto para divorciar, mediante una guerra fratricida, a las nacionalidades de Rusia y, debilitándolas, vencer sin mayor esfuerzo a cada una por separado! Divide e impera, tal es la política del gobierno zarista. Así actúa en las ciudades de Rusia (recordad los pogromos de Gómel, de Kishiniov y de otras ciudades), y lo repite también en el Cáucaso. ¡Infame! ¡Con la sangre y los cadáveres de los ciudadanos trata de reforzar su aborrecido trono!

Los gemidos de los armenios y de los tártaros moribundos en Bakú; las lágrimas de las esposas, de las madres y de los niños; la sangre, sangre inocente, de ciudadanos honrados pero inconscientes; los rostros horrorizados de los seres indefensos, que huyendo buscan salvarse de la muerte; las casas destruidas, las tiendas saqueadas, y el terrible e incesante silbido de las balas: con esto refuerza su trono el zar, asesino de ciudadanos honrados. ¡Sí, ciudadanos! ¡Son ellos, los agentes del gobierno zarista quienes han azuzado a los elementos inconscientes de la población tártara contra los pacíficos armenios! ¡Son ellos, los lacayos del gobierno zarista, quienes les han dado armas y municiones, quienes han vestido de tártaros a los policías y cosacos y los han lanzado contra los armenios! Durante dos meses, ellos, los servidores del zar, han venido preparando esta guerra fratricida, y ahora, en fin, han alcanzado su bárbaro objetivo. ¡Maldición y muerte al gobierno zarista! ¡Ahora estos miserables esclavos del miserable zar tratan de promover también en nuestra tierra, en Tiflis, una guerra fratricida! ¡Piden vuestra sangre, quieren dividiros y dominar sobre vosotros! ¡Pero sed vigilantes! ¡Armenios, tártaros, georgianos, rusos! Tendeos la mano, agrupaos más estrechamente, y a los intentos del gobierno de dividiros, contestad unánimes: ¡Abajo el gobierno zarista! ¡Viva la fraternidad de los pueblos! Tendeos la mano y, uniéndoos, cerrad filas en torno al proletariado, el sepulturero efectivo del gobierno zarista, único culpable de los asesinatos de Bakú. Que vuestro grito sea: ¡Abajo las discordias nacionales! ¡Abajo el gobierno zarista! ¡Viva la fraternidad de los pueblos! ¡Viva la república democrática! 13 de febrero de 1905.

Se publica de acuerdo con el texto de la proclama editada en la imprenta del Comité de Tiflis del P.O.S.D.R. Firma: El Comité de Tiflis.