¡La Gran Revolución Rusa ha comenzado! Hemos asistido ya al primer acto temible de la revolución, que ha culminado formalmente con el mensaje del 17 de octubre. El zar autócrata “por la gracia de Dios” ha inclinado su “testa coronada” ante el pueblo revolucionario y le ha prometido “las bases inconmovibles de las libertades cívicas”… Sin embargo, no es más que el primer acto. No es más que el comienzo del fin. Nos encontramos en vísperas de grandiosos acontecimientos, dignos de la Gran Revolución Rusa. Estos acontecimientos se avecinan con el rigor inexorable de la historia, como una férrea necesidad. El zar y el pueblo, la autocracia del zar y el Poder soberano del pueblo son dos principios contrarios, diametralmente opuestos. La derrota del uno y la victoria del otro pueden ser únicamente el resultado de una batalla decisiva entre ambos, el resultado de una lucha sin cuartel, de una lucha a vida o muerte. Esta lucha todavía no se ha librado, está por venir, y el poderoso titán de la revolución rusa, proletariado de toda Rusia, se dispone a ella con todas las fuerzas y con todos los medios. La burguesía liberal trata de evitar esta batalla fatal. Considera que es hora ya de poner fin a la “anarquía” e iniciar el trabajo pacífico “creador”, el trabajo de “estructuración del Estado”. Tiene razón. Para ella es suficiente lo que el proletariado ha arrancado ya al zarismo en su primera acción revolucionaria. Ahora puede sin más miramientos concertar una alianza -alianza en condiciones ventajosas para ella- con el gobierno zarista y arremeter en esfuerzo conjunto contra el enemigo común, contra su “sepulturero”: el proletariado revolucionario. La libertad burguesa, la libertad de explotación está ya asegurada, y esto le basta plenamente. La burguesía rusa, que ni por un instante ha sido revolucionaria, se coloca ya francamente al lado de la reacción. ¡En buena hora! No nos afligiremos mucho por ello. El destino de la revolución jamás se ha encontrado en manos del liberalismo.

La marcha y el desenlace de la revolución rusa dependen por entero de la actuación del proletariado revolucionario y del campesinado revolucionario. El proletariado revolucionario urbano, dirigido por la socialdemocracia, y tras él el campesinado revolucionario, proseguirán inflexiblemente su lucha, pese a todas las intrigas de los liberales, hasta que consigan el derrocamiento completo de la autocracia y no creen sobre sus ruinas la república democrática libre. Tal es la tarea política inmediata del proletariado socialista, tal es su objetivo en la presente revolución. Y apoyado por los campesinos, conseguirá este objetivo a toda costa. El proletariado ha trazado también de manera clara y definida el camino que ha de conducirle a la república democrática. Las etapas que debe recorrer la Gran Revolución Rusa, antes de llegar a la meta deseada, son: 1) batalla decisiva, sin cuartel, de la que hemos hablado más arriba, 2) ejército revolucionario, organizado en el proceso de esta “batalla”, 3) dictadura democrática del proletariado y de los campesinos en forma de gobierno provisional revolucionario, surgido como resultado de la “batalla” victoriosa, 4) Asamblea Constituyente, convocada por dicho gobierno sobre la base del sufragio universal, directo, igual y secreto. Ninguna amenaza del gobierno, ningún grandilocuente mensaje del zar, ningún gobierno provisional del tipo del gobierno Witte, propuesto por la autocracia para salvarse a sí misma, ninguna Duma de Estado convocada por el gobierno zarista, aunque sea sobre la base del sufragio universal, etc., nada podrá desviar al proletariado de su único camino acertado, del camino revolucionario, que debe llevarle a la república democrática. ¿Tendrá el proletariado fuerzas suficientes para llegar hasta el fin por este camino, tendrá fuerzas suficientes para salir dignamente de la gigantesca y sangrienta lucha que le espera en este camino? ¡Sí, las tendrá! Así piensa el propio proletariado y se apresta audaz y decididamente al combate.

Publicado sin firma el 20 de noviembre de 1905 en el núm. 1 del “Kavkazski Rabochi Listok”.