La Rusia actual nos recuerda en mucha la Francia de los tiempos de la gran revolución. Esta analogía se manifiesta, entre otras cosas, en que también en nuestro país, como en Francia, la contrarrevolución se extiende y, no cabiendo en sus propias fronteras, entra en alianza con la contrarrevolución de otros Estados y adquiere paulatinamente un carácter internacional. En Francia, el viejo gobierno concertó una alianza con el emperador de Austria y el rey de Prusia, llamó en ayuda a sus tropas y pasó a la ofensiva contra la revolución popular. En Rusia, el viejo gobierno concierta una alianza con los emperadores de Alemania y de Austria: quiere llamar en ayuda a sus tropas y ahogar en sangre la revolución popular. Hace ya un mes corrían determinados rumores según los cuales “Rusia” y “Alemania” sostenían negociaciones secretas (v. “Siévernaia Zemliá”, núm. 3). Después los rumores fueron propalados cada vez con mayor insistencia. Y ahora se ha llegado al extremo de que el periódico cien-negrista “Rossía” escribe sin rodeos que los culpables de la embarazosa situación actual de “Rusia” (es decir, de la contrarrevolución) son los elementos revolucionarios. “El gobierno imperial alemán -dice el periódico- se da perfecta cuenta de esta situación, y por eso ha emprendido diversas medidas oportunas, que no dejarán de conducir a los fines apetecidos”. Resulta que estas medidas consisten en que “Austria” y “Alemania” se disponen a enviar tropas en ayuda de “Rusia” si la revolución rusa logra ciertos éxitos. Incluso han llegado ya a un acuerdo a este respecto y han resuelto que “en determinadas condiciones una intervención activa en los asuntos interiores de Rusia, con el fin de aplastar o restringir el movimiento revolucionario, podría ser deseable y útil.” Así habla “Rossía”. Como veis, hace mucho que la contrarrevolución internacional efectúa grandes preparativos. Es sabido que desde hace tiempo viene ayudando con dinero a la Rusia contrarrevolucionaria en la lucha contra la revolución. Sin embargo, no se circunscribe a eso. Ahora resulta que ha decidido acudir en su ayuda, además, con tropas.

Después de esto hasta un niño comprenderá fácilmente el verdadero sentido de la disolución de la Duma, así como también el sentido de las “nuevas” disposiciones de Stolypin y de los “viejos” pogromos de Trépov... Cabe esperar que ahora se disiparán las falsas esperanzas de diferentes liberales y otras gentes ingenuas; que se convencerán, al fin, de que en nuestro país no hay “Constitución”, de que en nuestro país se libra una guerra civil, y de que la lucha debe llevarse a cabo al modo militar... Pero la Rusia actual se parece también a la Francia de entonces en otro aspecto. Entonces la contrarrevolución internacional suscitó la propagación de la revolución, que rebasó las fronteras de Francia y se desbordó en poderoso torrente por Europa. Si las “testas coronadas” de Europa se habían unido en una alianza común, también los pueblos da Europa tendíanse la mano. El mismo fenómeno observamos hoy en Rusia. “¡Bien hoza el topo!”... La contrarrevolución de Rusia, aliándose a la contrarrevolución europea, amplía sin cesar la revolución, une a los proletarios de todos los países y sienta los cimientos de la revolución internacional. El proletariado de Rusia va a la vanguardia de la revolución democrática y tiende su mano fraterna, se une con el proletariado europeo, que iniciará la revolución socialista. Como es sabido, a la acción del 9 de enero sucedieron los mítines en toda Europa. El alzamiento de diciembre originó manifestaciones en Alemania y en Francia. No hay duda de que las acciones inminentes de la revolución rusa levantarán con más decisión aún a la lucha al proletariado europeo. La contrarrevolución internacional no hará sino fortalecer y ahondar, reforzar y sentar sobre terreno firme la revolución internacional. La consigna “¡Proletarios de todos los países, uníos!” hallará su auténtica expresión. Pues bien, ¡trabajen, señores, trabajen! A la revolución rusa, que se extiende, seguirá la revolución europea, y entonces... entonces sonará la hora postrera, no sólo de las supervivencias feudales, sino también de vuestro querido capitalismo. Sí, “bien hozan”, señores contrarrevolucionarios.

Publicado con la firma de Koba el 14 de julio de 1906 en el núm. 20 del periódico “Ajali Tsjovreba”. Traducido del georgiano.