Hasta ahora no hay manera de que definan su táctica los “publicistas” de “Lajvari”. En el primer número escribían que apoyaban solamente los “pasos progresivos” de los demócratas constitucionalistas, y no a los propios demócratas constitucionalistas. Hemos observado que éste es un donoso sofisma, pues los mencheviques votaron por los demócratas constitucionalistas en las elecciones a la Duma, y no sólo por sus “pasos”; llevaron a la Duma a los demócratas constitucionalistas como tales, y no sólo a sus “pasos”; llevaron a la presidencia de la Duma a un demócrata constitucionalista como tal, y no sólo a los “pasos” de éste, lo que confirma bien claramente que los mencheviques han apoyado a los demócratas constitucionalistas. Esto es tan claro, los mencheviques han hablado tanto del apoyo a los demócratas constitucionalistas, que la negación de este hecho no ha suscitado más que risas... Ahora han “recapacitado” un poco y afirman otra cosa: es verdad que “en las elecciones apoyamos a los demócratas constitucionalistas” (v. “Lajvari”, núm. 3), pero esto fue tan sólo en las elecciones; en cambio, en la Duma no los apoyamos a ellos, sino tan sólo a sus “pasos”; vosotros, dicen, “no distinguís la táctica aplicada en la Duma de la seguida en las elecciones”. En primer lugar, es muy ridícula esa “táctica” que sólo preserva de las tonterías en la Duma, pero que durante las elecciones hace cometerlas. En segundo lugar, ¿acaso no es verdad que los mencheviques han llevado a la presidencia de la Duma a un demócrata constitucionalista? ¿A qué táctica corresponde esto: a la “táctica aplicada en la Duma” o a la táctica seguida fuera de ella? Nosotros creemos que Golovín fue elegido en la Duma presidente de la Duma, y no en la calle presidente de la calle. Es claro que en la Duma los mencheviques han seguido la misma táctica que fuera de la Duma. Esta táctica es la de apoyar a los demócratas constitucionalistas. Si ahora lo niegan, es porque se han hecho un lío.

Apoyar a los demócratas constitucionalistas no significa crearles reputación; pues, de lo contrario, también vosotros creáis reputación a los eseristas cuando los apoyáis, declara “Lajvari”. ¡Qué bromistas son estos “lajvaristas”! ¡Resulta que no se dan cuenta de que todo apoyo por parte de la socialdemocracia crea reputación al partido al que ella apoya! Por eso han prodigado tanto las promesas de toda clase de “apoyo”... Sí, amables camaradas, apoyando a los eseristas, la socialdemocracia les prestigia a los ojos del pueblo, y precisamente por ello ese apoyo es permisible sólo como excepción y como un medio para derrotar a los demócratas constitucionalistas. El apoyo a los eseristas no es en modo alguno un ideal, sino un mal inevitable, que se sufre para poner freno a los demócratas constitucionalistas. Vosotros, en cambio, habéis apoyado precisamente a esos mismos demócratas constitucionalistas, que venden a los obreros y a los campesinos y sobre quienes los eseristas tienen la ventaja de haberse adherido a la revolución… “Supongamos que los demócratas constitucionalistas hayan exigido el sufragio universal. Resulta que es esto un gran mal, por tratarse de una reivindicación de los demócratas constitucionalistas” (ídem). ¡Pero qué bromistas! ¡Resulta que el sufragio universal es una “reivindicación de los demócratas constitucionalistas”! ¡Los mencheviques de Tiflis ignoran, como veis, que el sufragio universal no es una reivindicación de los demócratas constitucionalistas, sino una reivindicación de la democracia revolucionaria que la socialdemocracia defiende más consecuentemente que nadie! No, camaradas, si vosotros no podéis comprender siquiera que los demócratas constitucionalistas no son demócratas revolucionarios; si no podéis comprender siquiera que la lucha contra ellos, para fortalecer la hegemonía del proletariado, es para nosotros la tarea del día; si no estáis siquiera en condiciones de coordinar lo que habéis dicho ayer con lo que decís hoy, mejor será que dejéis por el momento la pluma y no emprendáis la “crítica” hasta no haber salido del embrollo en que estáis metidos... Juramos por la Duma que esto será mejor...

Publicado sin firma el 10 de abril de 1907 en el núm. 26 del periódico “Dro”. Traducido del georgiano.