El nombre de Karl Kautsky no es nuevo. Se le conoce desde hace tiempo como un digno teórico de la socialdemocracia. Pero Kautsky no es conocido solo por este lado; es notable también como un sólido y profundo investigador de las cuestiones tácticas. En este terreno ha conquistado gran autoridad no solo entre los camaradas europeos, sino también entre nosotros. Esto no es sorprendente: hoy, cuando las divergencias tácticas dividen a la socialdemocracia rusa en dos fracciones, cuando la crítica recíproca agudiza a menudo las cosas, degenerando en riñas, y el esclarecimiento de la verdad se hace extremadamente difícil, es muy interesante escuchar a un camarada tan imparcial y experimentado como K. Kautsky. He aquí por qué nuestros camaradas se dedicaron con tanto empeño a estudiar los artículos tácticos de Kautsky: "La Duma de Estado", "La insurrección de Moscú", "La cuestión agraria", "El campesinado ruso y la revolución", "Los pogromos judíos en Rusia", etc. Pero con una atención incomparablemente mayor acogieron los camaradas el presente folleto, y esto porque aquí se abordan todas aquellas cuestiones principales que dividen a la socialdemocracia en dos fracciones. El hecho es que Plejánov, quien recientemente se dirigió a los camaradas del extranjero para esclarecer nuestras cuestiones de actualidad, resulta que con las mismas preguntas se dirigió también a Kautsky, solicitando la correspondiente respuesta, a lo cual Kautsky, como se desprende de sus palabras, respondió con el presente folleto. Después de esto, naturalmente, con tanta mayor atención debían los camaradas acoger el mencionado folleto. Está claro que tanto mayor significación tiene para nosotros este folleto.

Por lo tanto, será muy útil recordar, aunque sea en líneas generales, las cuestiones de nuestras divergencias y, de paso, esclarecer los puntos de vista de Kautsky sobre unas u otras cuestiones.

¿De parte de quién está Kautsky, a quién apoya, a los bolcheviques o a los mencheviques?

La primera cuestión que divide en dos partes a la socialdemocracia rusa es la cuestión del carácter general de nuestra revolución. Que nuestra revolución es democrático-burguesa y no socialista, que debe terminar con la destrucción del feudalismo y no del capitalismo, esto está claro para todos. Pero se pregunta: ¿quién dirigirá esta revolución y quién unirá en torno a sí a los elementos descontentos del pueblo: la burguesía o el proletariado? ¿Irá el proletariado a remolque de la burguesía, como ocurrió en Francia, o la burguesía irá a remolque del proletariado? Así se plantea la cuestión.

Los mencheviques, por boca de Martýnov, dicen que nuestra revolución es burguesa, que es una repetición de la revolución francesa y, como la revolución francesa, en tanto que revolución burguesa, fue dirigida por la burguesía, también nuestra revolución debe ser dirigida por la burguesía. "La hegemonía del proletariado es una utopía perniciosa..." "El proletariado debe ir detrás de la extrema oposición burguesa" (véase "Las dos dictaduras" de Martýnov).

Los bolcheviques, en cambio, dicen: es cierto que nuestra revolución es burguesa, pero esto no significa en modo alguno que sea una repetición de la revolución francesa, que necesariamente deba ser dirigida por la burguesía, como ocurrió en Francia. En Francia, el proletariado era una fuerza poco consciente y poco organizada, por lo cual la hegemonía en la revolución quedó en manos de la burguesía. En nuestro país, en cambio, el proletariado es una fuerza comparativamente más consciente y organizada, por lo cual ya no se conforma con el papel de apéndice de la burguesía y, como la clase más revolucionaria, se pone a la cabeza del movimiento contemporáneo. La hegemonía del proletariado no es una utopía; es un hecho vivo; el proletariado une efectivamente en torno a sí a los elementos descontentos. Y quien le aconseja "ir detrás de la oposición burguesa" priva al proletariado de independencia, convierte al proletariado ruso en instrumento de la burguesía (véase "Dos tácticas" de Lenin).

¿Cómo ve esta cuestión K. Kautsky?

"Los liberales apelan a menudo a la gran revolución francesa, y a menudo lo hacen sin fundamento. Las condiciones de la Rusia actual son en muchos aspectos completamente distintas de las que existían en Francia en 1789" (véase el tercer capítulo del folleto)... "El liberalismo ruso es de un tipo completamente distinto al liberalismo de Europa Occidental, y ya solo por esta razón es extraordinariamente erróneo tomar la gran revolución francesa como modelo directo de la actual revolución rusa. La clase dirigente en los movimientos revolucionarios de Europa Occidental era la pequeña burguesía, especialmente la pequeña burguesía de las grandes ciudades" (véase el cuarto capítulo)... "La época de las revoluciones burguesas, es decir, de las revoluciones cuya fuerza motriz era la burguesía, ha pasado, ha pasado también para Rusia. Y en ella el proletariado ya no es un simple apéndice e instrumento de la burguesía, como lo era durante las revoluciones burguesas, sino una clase independiente con objetivos revolucionarios independientes" (véase el quinto capítulo).

Así habla K. Kautsky del carácter general de la revolución rusa; así entiende Kautsky el papel del proletariado en la revolución rusa actual. La burguesía no puede dirigir la revolución rusa; por consiguiente, el proletariado debe actuar como el líder de la revolución.

Segunda cuestión de nuestras divergencias: ¿puede la burguesía liberal ser, al menos, aliada del proletariado en la revolución actual?

Los bolcheviques dicen que no puede. Es cierto que en la revolución francesa la burguesía liberal desempeñó un papel revolucionario, pero esto fue porque la lucha de clases allí no era tan aguda, el proletariado era poco consciente, se conformaba con el papel de apéndice de los liberales, mientras que en nuestro país la lucha de clases es extraordinariamente aguda, el proletariado es mucho más consciente y no puede resignarse al papel de apéndice de los liberales. Donde el proletariado lucha conscientemente, la burguesía liberal deja de ser revolucionaria. Por eso los kadetes-liberales, asustados por la lucha del proletariado, buscan protección bajo el ala de la reacción. Por eso luchan más contra la revolución que contra la reacción. Por eso los kadetes concluirían antes una alianza con la reacción contra la revolución que con la revolución. Sí, nuestra burguesía liberal y sus defensores, los kadetes, son aliados de la reacción, son enemigos "ilustrados" de la revolución. Otra cosa muy distinta es la pobreza campesina. Los bolcheviques dicen que solo el campesinado más pobre tenderá la mano al proletariado revolucionario y solo él podrá concluir una alianza firme con el proletariado durante todo el período de la revolución actual. A él debe apoyar el proletariado contra la reacción y los kadetes. Y si estas dos fuerzas principales concluyen entre sí una alianza, si los obreros y los campesinos se apoyan mutuamente, entonces la victoria de la revolución estará asegurada. Sin esto, la victoria de la revolución es imposible. Por eso los bolcheviques no apoyan a los kadetes ni en la Duma ni fuera de ella, en la primera fase de las elecciones. Por eso los bolcheviques, tanto en las elecciones como en la Duma, apoyan solo a los representantes revolucionarios de los campesinos contra la reacción y los kadetes. Por eso los bolcheviques unen a las amplias masas populares solo en torno a la parte revolucionaria de la Duma, y no en torno a toda la Duma. Por eso los bolcheviques no apoyan la exigencia de designar un ministerio kadete (véase "Dos tácticas" y "La victoria de los kadetes" de Lenin).

De manera completamente distinta razonan los mencheviques. Es cierto que la burguesía liberal vacila entre la reacción y la revolución, pero al final, según su opinión, se unirá a la revolución, desempeñará un papel revolucionario. ¿Por qué? Porque la burguesía liberal desempeñó en Francia un papel revolucionario, porque está en oposición al viejo orden y, por consiguiente, se verá obligada a unirse a la revolución. Según los mencheviques, a la burguesía liberal y a sus defensores, los kadetes, no se les puede llamar traidores a la revolución actual; son aliados de la revolución. Por eso los mencheviques los apoyan tanto en las elecciones como en la Duma. Los mencheviques repiten que la lucha de clases nunca debe eclipsar la lucha general. Precisamente por eso llaman a las masas populares a unirse en torno a toda la Duma, y no solo en torno a su parte revolucionaria; precisamente por eso apoyan con todas sus fuerzas la exigencia de designar un ministerio kadete; precisamente por eso los mencheviques están dispuestos a relegar al olvido el programa máximo, a recortar el programa mínimo y a rechazar la república democrática, con tal de no espantar a los kadetes. Quizá algún lector considere todo esto como una calumnia contra los mencheviques y exija hechos. He aquí los hechos.

He aquí lo que escribía recientemente el conocido literato menchevique Malishevski:

"Nuestra burguesía no quiere la república; por consiguiente, entre nosotros no puede haber república...", de modo que "...como resultado de nuestra revolución debe surgir un orden constitucional, pero de ningún modo una república democrática". Por eso Malishevski aconseja a los "camaradas" abandonar las "ilusiones republicanas" (véase "Primera recopilación", págs. 288, 289).

Esto, en primer lugar.

En vísperas de las elecciones, el líder de los mencheviques, Cherevánin, escribía:

"Sería una insensatez y una locura para el proletariado intentar, como proponen algunos, emprender junto con el campesinado la lucha tanto contra el gobierno como contra la burguesía por una Asamblea Constituyente soberana y de todo el pueblo". Nosotros, dice, buscamos ahora un acuerdo con los kadetes y un ministerio kadete (véase "Nashe Delo" núm. 1).

Esto, en segundo lugar.

Pero todo esto solo se escribía. Otro líder de los mencheviques, Plejánov, no se limitó a esto y quiso llevar a la práctica lo escrito. Mientras en el partido se desarrollaba una encarnizada discusión sobre la cuestión de la táctica electoral, cuando todos preguntaban: ¿es admisible un acuerdo con los kadetes en la primera fase de las elecciones?, Plejánov consideraba incluso insuficiente el acuerdo con los kadetes y comenzó a predicar un bloque directo, una fusión temporal con los kadetes. Recuerden el periódico "Tovarishch" del 24 de noviembre (1906), donde Plejánov publicó su pequeño artículo. Uno de los lectores de "Tovarishch" pregunta a Plejánov: ¿es posible una plataforma común entre los socialdemócratas y los kadetes, y si es posible, "cuál podría ser... la plataforma electoral común?" Plejánov responde que la plataforma común es necesaria y que esa plataforma debe ser "una Duma con plenos poderes"... "No hay ni puede haber otra respuesta" (véase "Tovarishch" del 24 de noviembre de 1906). ¿Qué significan las palabras de Plejánov? Significan solo que durante las elecciones el partido de los proletarios, es decir, la socialdemocracia, debe de hecho unirse al partido de los empresarios, es decir, a los kadetes; junto con ellos debe publicar hojas de agitación para los obreros; de hecho debe renunciar a la consigna de la Asamblea Constituyente de todo el pueblo, al programa mínimo socialdemócrata, y en su lugar debe proponer la consigna kadete de una Duma con plenos poderes. En realidad, esto es una renuncia a nuestro programa mínimo en beneficio de los kadetes y para elevar la propia reputación ante sus ojos.

Esto, en tercer lugar.

Pero lo que dijo Plejánov sin bastante audacia, lo expresó con notable audacia un tercer líder de los mencheviques, Vasíliev. Escuchen:

"Primero, que toda la sociedad, todos los ciudadanos... establezcan el poder constitucional. Una vez que este poder se haga popular, el pueblo, según su agrupación por clases e intereses..., podrá emprender la solución de todos los problemas. Entonces la lucha de clases y grupos no solo será oportuna, sino también necesaria... Pero ahora, en el momento actual, es mortífera y criminal..." Por eso es necesario que las distintas clases y grupos "se despidan por un tiempo de todos los 'mejores programas' y se fundan en un solo partido constitucional..." "Mi propuesta se reduce a una plataforma común, cuya base es sentar los cimientos elementales de una sociedad con plenos poderes, que es la única que puede dar una Duma adecuada. El contenido de esta plataforma... es un ministerio responsable ante la representación popular..., libertad de palabra y de prensa...", etc. (véase "Tovarishch" del 17 de diciembre de 1906). En cuanto a la Asamblea Constituyente de todo el pueblo y, en general, a nuestro programa mínimo, con todo esto, según Vasíliev, es necesario "despedirse"...

Esto, en cuarto lugar.

Es cierto que un cuarto líder de los mencheviques, Mártov, no está de acuerdo con el menchevique Vasíliev y lo insulta altivamente por el artículo citado (véase "Otkliki" núm. 2). Pero, en cambio, Plejánov habla con gran elogio de Vasíliev, quien, según Plejánov, es un "incansable y querido organizador socialdemócrata de los obreros suizos" y quien "prestará muchos servicios a la causa obrera rusa" (véase "Mir Bozhiy" de junio de 1906). ¿A cuál de estos dos mencheviques hay que creer: a Plejánov o a Mártov? Además, ¿acaso no escribía recientemente el propio Mártov: "La disputa entre la burguesía y el proletariado refuerza la posición de la autocracia y con ello frena el éxito de la liberación del pueblo"? (véase Elmar, "El pueblo y la Duma de Estado", pág. 20). ¿Quién no sabe que este punto de vista no marxista es la verdadera base de la "propuesta" liberal formulada por Vasíliev?

Como veis, los mencheviques están tan entusiasmados con la "revolucionaridad" de la burguesía liberal, depositan tantas esperanzas en su "revolucionaridad", que en beneficio de ella están dispuestos a relegar al olvido el propio programa socialdemócrata.

¿Cómo ve K. Kautsky a nuestra burguesía liberal, a quién considera verdadero aliado del proletariado, qué dice sobre esta cuestión?

"En la actualidad (es decir, en la revolución rusa actual), el proletariado ya no es un simple apéndice e instrumento de la burguesía, como lo era durante las revoluciones burguesas, sino una clase independiente con objetivos revolucionarios independientes. Pero allí donde el proletariado actúa de este modo, la burguesía deja de ser una clase revolucionaria. La burguesía rusa, en la medida en que es liberal en general y lleva una política de clase independiente, odia sin duda el absolutismo, pero odia aún más la revolución..., y en la medida en que desea la libertad política, la desea principalmente porque ve en ella el único medio de poner fin a la revolución. De este modo, la burguesía no pertenece a las fuerzas motrices del movimiento revolucionario actual en Rusia... La firme comunidad de intereses durante todo el período de la lucha revolucionaria existe solo entre el proletariado y el campesinado. Y ella debe constituir la base de toda la táctica revolucionaria de la socialdemocracia rusa... Sin los campesinos no podemos ahora obtener la victoria en Rusia" (véase el quinto capítulo).

Así habla Kautsky.

Creemos que los comentarios son innecesarios. Tercera cuestión de nuestras divergencias: ¿en qué consiste la esencia de clase de la victoria de nuestra revolución o, dicho de otro modo, qué clases deben vencer en nuestra revolución, qué clases deben conquistar el poder?

Los bolcheviques afirman que, puesto que las fuerzas principales de la revolución actual son el proletariado y el campesinado, puesto que la victoria de ambos es imposible sin el apoyo mutuo, el poder lo conquistarán precisamente ellos; por lo tanto, la victoria de la revolución representará la dictadura del proletariado y el campesinado (véase "Dos tácticas" y "La victoria de los kadetes" de Lenin).

Los mencheviques, por el contrario, rechazan la dictadura del proletariado y el campesinado; no creen que el poder sea conquistado por el proletariado y el campesinado. Según su opinión, el poder debe caer en manos de la Duma kadete. A consecuencia de esto, apoyan con extraordinario entusiasmo la consigna kadete del ministerio responsable. De este modo, en lugar de la dictadura del proletariado y el campesinado, los mencheviques nos proponen la dictadura de los kadetes (véase "Las dos dictaduras" de Martýnov, así como los periódicos "Golos Trudá", "Nashe Delo", etc.).

¿Cómo ve K. Kautsky esta cuestión?

A este respecto, Kautsky dice directamente que "en la comunidad de intereses del proletariado industrial y el campesinado reside la fuerza revolucionaria de la socialdemocracia rusa y la posibilidad de su victoria" (véase el quinto capítulo). Es decir, la revolución vencerá solo en el caso de que el proletariado y el campesinado luchen juntos por la victoria común; la dictadura de los kadetes es contrarrevolucionaria.

Cuarta cuestión de nuestras divergencias: durante las tormentas revolucionarias, como es natural, surgirá espontáneamente el llamado gobierno provisional revolucionario. ¿Es admisible la participación de la socialdemocracia en el gobierno revolucionario?

Los bolcheviques dicen que la participación en semejante gobierno provisional es no solo admisible desde el punto de vista de los principios, sino que será también prácticamente necesaria, y esto para que la socialdemocracia defienda dignamente allí, en el gobierno provisional revolucionario, los intereses del proletariado y de la revolución. Si en la lucha en las calles el proletariado, junto con los campesinos, aplasta el viejo orden, si junto con ellos derrama su sangre, es natural que junto con ellos también deba entrar en el gobierno provisional revolucionario para llevar la revolución a los resultados deseados (véase "Dos tácticas" de Lenin).

Los mencheviques, en cambio, rechazan la participación en el gobierno provisional revolucionario: esto, dicen, es inadmisible para la socialdemocracia, esto no conviene al socialdemócrata, esto, supuestamente, arruinará al proletariado (véase "Las dos dictaduras" de Martýnov).

¿Qué dice al respecto K. Kautsky?

"Es muy posible que, en el curso ulterior de la revolución, la victoria corresponda al partido socialdemócrata..." Pero esto no significa que "la revolución que atraviesa Rusia lleve ahora mismo a la instauración en Rusia del modo socialista de producción, aunque coloque temporalmente el timón del poder en manos de la socialdemocracia" (véase el quinto capítulo).

Como veis, según Kautsky, la participación en el gobierno provisional revolucionario es no solo admisible, sino que puede incluso suceder que "temporalmente el timón del poder" pase enteramente a manos de la socialdemocracia sola.

Tales son los puntos de vista de Kautsky sobre las cuestiones principales de nuestras divergencias.

Como veis, el más destacado teórico de la socialdemocracia, Kautsky, y los bolcheviques están plenamente de acuerdo entre sí.

Esto no lo niegan ni los mencheviques, por supuesto, con la excepción de algunos mencheviques "oficiales" que, probablemente, ni siquiera han visto el folleto de Kautsky. Mártov, por ejemplo, dice directamente que "en su conclusión final, Kautsky coincide con el camarada Lenin y sus partidarios, que han proclamado la dictadura democrática del proletariado y el campesinado" (véase "Otkliki" núm. 2, pág. 19).

Y esto significa que los mencheviques no están de acuerdo con K. Kautsky o, mejor dicho, Kautsky no está de acuerdo con los mencheviques.

Entonces, ¿quién está de acuerdo con los mencheviques y con quién, finalmente, están de acuerdo los mencheviques?

He aquí lo que cuenta al respecto la historia. El 27 de diciembre (1906) tuvo lugar una reunión de discusión en el Soliánoi Gorodok (en San Petersburgo). Durante los debates, el líder de los kadetes, P. Struve, declaró: "Todos ustedes serán kadetes... A los mencheviques ya se les llama semikadetes, a Plejánov muchos lo consideran kadete, y, en efecto, mucho de lo que dice ahora Plejánov puede ser saludado por los kadetes; lástima solamente que no lo dijera entonces, cuando los kadetes estaban solos" (véase "Tovarishch" del 28 de diciembre de 1906).

He aquí quién está de acuerdo con los mencheviques.

¿Qué tiene de sorprendente que también los mencheviques coincidan con ellos y se encaminen por el sendero del liberalismo?...

10 de febrero de 1907

Se publica según el texto del folleto

Firma: Koba

Traducción del georgiano