Los preparativos del Congreso tocan a su fin. Gradualmente va perfilándose la correlación de fuerzas de las fracciones. Se pone en claro que la mayoría de las zonas industriales apoyan a los bolcheviques. Petersburgo, Moscú, la zona industrial del Centro, Polonia, la región del Báltico y los Urales son los sitios donde se tiene confianza en la táctica de los bolcheviques. El Cáucaso, el territorio transcaspiano, el Sur de Rusia, algunas ciudades de las zonas de influencia del “Bund” y las organizaciones campesinas de la “Spilka” son los puntales de los camaradas mencheviques. El Sur de Rusia es la única zona industrial donde los mencheviques gozan de confianza. Los restantes puntos de apoyo del menchevismo son, en su mayor parte, centros de la pequeña producción. Se pone en claro que la táctica de los mencheviques es, principalmente, la táctica de las ciudades atrasadas, donde se mira con malos ojos el desarrollo de la revolución y el crecimiento de la conciencia de clase. Se pone en claro que la táctica de los bolcheviques es, principalmente, la táctica de las ciudades avanzadas, de los centros industriales, donde la atención se fija, ante todo, en hacer más profunda la revolución y en desarrollar la conciencia de clase... Hubo un tiempo en que la socialdemocracia de Rusia la constituían un puñado de militantes. Entonces tenía un carácter intelectual y no se hallaba en condiciones de imprimir su sello a la lucha del proletariado. Entonces la política del Partido la dirigían tres o cuatro personas, la voz de la masa proletaria del Partido estaba ahogada... Hoy las cosas son muy distintas. Hoy tenemos ante nosotros un gran Partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, con unos 200.000 militantes y que imprime su sello a la lucha del proletariado, reúne en torno suyo a la democracia revolucionaria de toda Rusia e infunde espanto a los “poderosos del mundo”. Y este gran Partido es tanto más grande y admirable por cuanto el timón del mismo lo empuña la masa de los militantes, y no tres o cuatro “personas ilustradas”.

Cuando mejor se puso de manifiesto esta circunstancia fue durante las elecciones a la Duma, cuando la masa del Partido desechó la propuesta del “prestigioso” Plejánov y no quiso tener una “plataforma común” con los demócratas constitucionalistas. Cierto es que, no obstante, los camaradas mencheviques llaman a nuestro Partido partido de intelectuales, pero quizá lo hagan porque la mayoría del Partido no es menchevique. Pero si el Partido Socialdemócrata Alemán, que sólo cuenta con 400.000 miembros, en un país con 18.000.000 de proletarios, tiene derecho a llamarse partido proletario, el Partido Socialdemócrata de Rusia, que reúne en sus filas a 200.000 militantes, en un país con 9.000.000 de proletarios, también tiene derecho a considerarse partido proletario... Así, pues, el Partido Socialdemócrata de Rusia es grande, además, por ser un partido auténticamente proletario, que sigue su propio rumbo hacia el futuro y mantiene una actitud crítica ante las insinuaciones de sus viejos “jefes”. En este sentido son elocuentes las últimas Conferencias de Petersburgo y de Moscú. En ambas Conferencias dieron el tono los obreros: tanto en una como en otra, las nueve décimas partes de los delegados eran obreros. Ambas Conferencias rechazaron las “directivas” anticuadas e inoportunas de los “viejos jefes” tipo Plejánov. Ambas Conferencias proclamaron en voz bien alta la necesidad del bolchevismo. Con ello, Moscú y Petersburgo expresaron su desconfianza hacia la táctica menchevique, reconocieron la necesidad de la hegemonía del proletariado en la actual revolución. Por boca de Petersburgo y de Moscú habla todo el proletariado consciente. Moscú y Petersburgo llevan tras de sí a las restantes ciudades. De Moscú y Petersburgo partieron las directivas durante las acciones de enero y de octubre; ambas ciudades dirigieron el movimiento en las gloriosas jornadas de diciembre. No cabe duda de que serán también ambas ciudades las que den la señal para la próxima ofensiva de la revolución. Petersburgo y Moscú se atienen a la táctica del bolchevismo. La táctica del bolchevismo es la única táctica proletaria: he aquí lo que dicen los obreros de estas ciudades al proletariado de Rusia...

Publicado sin firma el 8 de abril de 1907 en el núm. 25 del periódico “Dro”. Traducido del georgiano.