“Socialistas” lacayunos Entre los periódicos que se editan en Tiflis figura el periódico georgiano llamado “Napertskali”. Se trata de un periódico nuevo, pero a la vez demasiado viejo, ya que es continuación de todos los periódicos mencheviques habidos hasta hoy en Tiflis, comenzando por el “Sjivi” del año 1905. Forma la redacción de “Napertskali” un viejo grupo de oportunistas mencheviques. Pero no se trata, naturalmente, sólo de eso. Lo principal aquí es el carácter singular, fantástico, del oportunismo de eso grupo. El oportunismo es carencia de principios, falla de firmeza política; pues bien, nosotros afirmamos que en ninguno de los grupos mencheviques se ha advertido una falta de principios tan descocada como la que se observa en el grupo de Tiflis. En 1905 este grupo reconocía el papel del proletariado como jefe de la revolución (v. “Sjivi”). En 1906 cambió de “posición”, declarando: “no se debe contar con los obreros..., la iniciativa sólo puede partir de los campesinos” (v. “Sjivi”). En 1907 volvió a cambiar de “posición”, diciendo que “el papel dirigente en la revolución debe pertenecer a la burguesía liberal” (v. “Azri”65), etc., etc. Pero nunca había llegado la falta de principios del mencionado grupo a tal desvergüenza tomo ahora, en el verano de 1908. Nos referimos al juicio emitido en las páginas de “Napertskali” acerca del atentado en que fue muerto el esclavizador ideológico de los desheredados, el llamado exarca. La historia de este atentado es del dominio público. Cierto grupo, después de haber dado muerte al exarca, mató, además, a un capitán de gendarmes, que regresaba del “lugar del crimen” con el acta, y después atacó a la comitiva de maleantes que acompañaba al cadáver del exarca.

Ese grupo, evidentemente, no es un grupo de maleantes, pero tampoco es un grupo revolucionario, pues ningún grupo revolucionario cometería tal acción en el presente momento de reunión de fuerzas, arriesgándose a malograr la obra de unir al proletariado. La posición de la socialdemocracia ante tales grupos es de todos conocida. Ha aclarado las condiciones que motivan el surgimiento de dichos grupos, y luchando contra estas condiciones, la socialdemocracia lucha al mismo tiempo contra los propios grupos en el terreno ideológico y en el de la organización, desacreditándolos ante el proletariado, apartando de ellos al proletariado. No es así como procede “Napertskali”. Sin analizar nada y sin aportar nada, este periódico eructa unas cuantas vulgares frases liberales contra el terror en general y después aconseja a los lectores, ¡qué digo les aconseja!, les impone, ni más ni menos, ¡la obligación de denunciar a la policía dichos grupos; de entregarlos a la policía! Esto es una, vergüenza, pero, por desgracia, es un hecho. Oíd lo que dice “Napertskali”: “Llevar a los tribunales a los asesinos del exarca es el único medio de borrar para siempre esa mancha...Tal es la obligación de los elementos avanzados” (v. “Napertskali”, núm. 5). Los socialdemócratas en el papel de delatores voluntarios: ¡ahí tenéis hasta dónde nos han llevado los oportunistas mencheviques de Tiflis! La falta de firmeza política de los oportunistas no cae del cielo. Es consecuencia del afán incontenible de adaptarse a los gustos de la burguesía, de ser gratos a los “señores”, de arrancarles unas palabras de elogio. Tal es la base psicológica de la táctica oportunista de la adaptación. ¡Y para lucirse ante los “señores” para serles gratos, para evitar por lo menos su cólera con motivo de la muerte violenta del exarca, nuestros oportunistas mencheviques bailotean servilmente ante ellos, asumiendo el papel de sabuesos policíacos! ¡En la táctica de la adaptación no se puede ir más lejos!

Zubatovistas fariseos Entre las ciudades del Cáucaso que dan tipos originales de oportunismo, figura Bakú. También en Bakú existe un grupo, aún más derechista y, por ello, aún más falto de principios que el grupo de Tiflis. No nos referimos a “Promislovi Véstnik”, que, ha entablado relaciones ilícitas con el periódico burgués “Sevodnia”: de él se ha hablado bastante en nuestra prensa. Nos referimos al grupo shendrikovista de “Právoe Dielo”, progenitor de los mencheviques de Bakú. Ciertamente, hace ya mucho que ese grupo no existe en Bakú, pues, perseguido por los obreros de Bakú y por sus organizaciones, se vio obligado a trasladarse a Petersburgo. Pero envía sus escritos a Bakú, sólo habla de asuntos relacionados con Bakú, busca partidarios precisamente en Bakú y trata de “conquistar” al proletariado de Bakú. Por tanto, no estaría de más hablar un poco de ese grupo. Tenemos ante nosotros el núm. 2-3 de “Právoe Dielo”. Lo hojeamos, y ante nosotros aparece el viejo cuadro de la vieja pandilla de los señores Shéndrikov. Aquí vemos a Ilyá Shéndrikov, conocido quitamotas del señor Dzhunkovski, viejo maestro en intrigas.

También está aquí Gleb Shéndrikov, ex eserista, ex menchevique, ex “zubatovista”, ahora ex personaje. Y he aquí a la famosa parlanchina, la “inmaculada” Klavdia Shéndrikova, dama agradable en todos los sentidos. También abundan los “acólitos”, como los Gróshev y los Kalinin, que en otro tiempo desempeñaron un papel en el movimiento y que hoy están rezagados de la vida y viven sólo de recuerdos. Hasta la sombra del difunto Liova reaparece ante nosotros... En una palabra, ¡el cuadro es completo! Pero ¿a qué viene todo eso? ¿Por qué se trata de imponer a los obreros las sombras nada gloriosas de un pasado tenebroso? ¿No será que se invita a los obreros a incendiar las torres de extracción? ¿Será para difamar y denigrar al Partido? ¿O será para ir a una Conferencia sin los obreros y después entrar en componendas con el señor Dzhunkovski? ¡No! ¡Los Shéndrikov quieren “salvar” a los obreros de Bakú! “Ven” que después de 1905, es decir, después de que los obreros echaron a los Shéndrikov, “los obreros se encuentran al borde del abismo” (v. “Pravoe Dielo”, pág. 80), y los Shéndrikov han escrito su “Právoe Dielo” para “salvar” a los obreros, para sacarlos del “atolladero”. A este fin proponen volver a lo viejo, renunciar a lo conseguido en los últimos tres años, volver la espalda a “Gudok” y a “Promislovi Véstnik”, abandonar los sindicatos existentes, enviar al diablo a la socialdemocracia y, después de expulsar de las comisiones obreras a todos los que no sean shendrikovistas, agruparse en torno a la cámara de conciliación.

No hacen falla más huelgas, no hacen falla tampoco organizaciones clandestinas: los obreros sólo necesitan una cámara de conciliación en la que los Shéndrikov y los Gukásov “resolverán los problemas” con el permiso del señor Dzhunkoyski... ¡Así quieren sacar del “atolladero al movimiento obrero de Bakú! Exactamente igual que el camaleón de “Neftianoe Dielo”, el señor K-za (v. “Neftianoe Dielo”, núm. 11). Pero ¿acaso no “salvaron” así a los obreros, Zubátov en Moscú, Gapón en Petersburgo y Shaévich en Odessa? ¿Y acaso no resultaron ser todos ellos enemigos jurados de los obreros? ¿A quién quieren estafar en pleno día esos fariseos “salvadores”? No, señores Shéndrikov: aunque aseguréis, con K- za, que el proletariado de Bakú todavía “no ha madurado” que todavía “debe rendir examen (¿ante quién?) de madurez” (v. “Právoe Dielo”, pág. 2), ¡no conseguiréis engañarlo! ¡El proletariado de Bakú es lo bastante consciente para arrancaras la careta y señalaros el lugar que os corresponde! ¿Quiénes sois?, ¿de dónde venís? ¡No sois socialdemócratas, pues habéis crecido y vivís en lucha contra la socialdemocracia, en lucha contra todos los principios del Partido! ¡Tampoco sois militantes sindicales, pues cubrís de lodo a los sindicatos obreros, penetrados, por su propia naturaleza, del espíritu de la socialdemocracia! ¡No sois sino gaponistas y zubatovistas, que os ocultáis farisaicamente bajo la máscara de “amigos del pueblo”! ¡Sois enemigos interiores y, por tanto, los enemigos más peligrosos del proletariado! ¡Abajo los shendrikovistas! ¡Volvamos la espalda a los shendrikovistas! ¡Así es como contestamos a vuestro “Právoe Dielo”, señores Shéndrikov! ¡Así es como contestará el proletariado de Bakú a vuestro farisaicos coqueteos con él!...

Publicado con la firma de Ko... el 20 de julio de 1908 en el núm. 5 del periódico “Bakinski Proletari”. Se publica de acuerdo con el texto del periódico.