Camarada Semión: Los camaradas me entregaron ayer su carta. Ante todo, un caluroso saludo a Lenin y a los demás. Y ahora, a propósito de su carta y, en general, de las “malditas cuestiones”. A mi entender, la línea del bloque, (Lenin- Plejánov) es la única acertada: 1) esa línea, y solo ella, responde a los verdaderos intereses del trabajo en el interior de Rusia, que exigen la unión de todos los elementos que realmente están con el Partido; 2) esa línea, y sólo ella, acelera el proceso de liberación de las organizaciones legales del yugo de los liquidadores, abriendo un abismo entre los obreros mencheviques y los liquidadores y poniendo en dispersión y aplastando a estos últimos. La lucha por la influencia en las organizaciones legales es la cuestión palpitante del día, una etapa indispensable en el camino hacia el renacimiento del Partido, y el bloque constituye el único medio para depurar dichas organizaciones de la basura del liquidacionismo. En el plan del bloque se ve la mano de Lenin: es un hombre inteligente y sabe dónde invernan los cangrejos. Pero eso no quiere decir que todo bloque sea bueno.

El bloque trotskista (Trotski diría “síntesis”) es una podrida y hedionda falta de principios, una amalgama manilovista* de principios heterogéneos, la nostalgia impotente de un hombre sin principios por un “buen” principio. La lógica de las cosas, por su propia naturaleza, se atiene en rigor a los principios y no admite amalgamas. El bloque Lenin-Plejánov tiene vitalidad precisamente porque se atiene con todo rigor a los principios, porque está basado en la unidad de criterios en cuanto a las vías para lograr el renacimiento del Partido. Pero precisamente porque es un bloque, y no una fusión, precisamente por eso los bolcheviques necesitan de su fracción. Bien puede ocurrir que, en el transcurso del trabajo, los bolcheviques domestiquen del todo a los plejanovistas, pero eso no es más que una posibilidad. En todo caso, no debemos echarnos a dormir y confiar en tal desenlace, aunque sea muy probable. Cuanto mayor sea la cohesión de los bolcheviques y más organizadas sus acciones, tanto mayores serán las probabilidades de esa domesticación. Debemos, por tanto, martillar sin descanso en todos los yunques. Nada digo de los de “Vperiod”, ya que ahora ofrecen menos interés que los liquidadores y los plejanovistas. Si algún día vuelven en sí, nos alegraremos, naturalmente; y si no,

* Manílov: personaje de la obra de N. Gógol “Almas Muertas”. Encarna la falta de principios del filisteo, la melifluidad y la fantasía ociosa. (F. del T.) allá ellos y que se cuezan en su propia salsa. Esta es mi opinión en cuanto al extranjero. Pero eso no es todo, y ni siquiera lo principal. Lo principal es la organización del trabajo en Rusia. La historia de nuestro Partido demuestra que las discrepancias no se resuelven con discusiones, sino, sobre todo, en el transcurso del trabajo, en el transcurso de la aplicación de los principios. Por eso, la tarea del día consiste en la organización del trabajo dentro de Rusia en torno a un principio rigurosamente establecido. Los liquidadores comprendieron la cosa en seguida (tienen muy desarrollado el olfato), y han comenzado a infiltrarse (ya se han metido) en las organizaciones obreras legales; y ahora resulta que tienen dentro de Rusia su centro clandestino, que orienta, etc. su trabajo. Mientras tanto, nosotros no hacemos más que “prepararnos”, seguimos en la fase de los ensayos. A mi parecer, nuestra tarea inmediata e inaplazable es la de organizar un grupo central (dentro de Rusia) que unifique la actividad clandestina, semilegal y legal, al principio en los centros más importantes (Petersburgo, Moscú, los Urales, el Sur).

Llamadlo como queráis –“parte rusa del C.C.” o grupo auxiliar adjunto al C.C.-, es lo mismo. Pero ese grupo nos es necesario como el pan y como el aire. Ahora, entre los militantes responsables de las organizaciones de base reinan la incertidumbre, la soledad, el aislamiento; en todos ellos se advierte desaliento. Ese grupo podría vivificar el trabajo, esclarecer las cuestiones. Y eso desbrozaría el camino para un aprovechamiento eficaz de las posibilidades legales. De aquí debería arrancar, a mi entender, el renacimiento del espíritu de partido. No estaría de más organizar previamente una Conferencia de militantes responsables que reconozcan las decisiones del Pleno, bajo la dirección, naturalmente, del C.C. Todo ello después de la “reforma” de los organismos centrales y a condición de que los plejanovistas estén de acuerdo. Bien puede ocurrir que de esa Conferencia surjan hombres adecuados para el referido grupo central. A mi juicio, la Conferencia sería también útil en muchos otros sentidos. Pero habrá que actuar inflexible e implacablemente, sin temor a los reproches de los liquidadores, de los trotskistas ni de los de “Vperiod”. Si los plejanovistas y los leninistas se unen estrechamente sobre la base del trabajo en Rusia, bien pueden hacer oídos sordos a cualquier reproche. Esta es mi opinión en cuanto al trabajo en Rusia.

Ahora hablaré de mí. Me quedan seis meses. En cuanto expire el plazo, estoy a vuestra entera disposición. Si en realidad el Partido necesita con urgencia hombres, puedo levantar vuelo inmediatamente. He leído el núm. 1 de “Misl”. Me imagino cuánta claridad y qué ánimo dará a los obreros el mero hecho de que los adversarios de ayer actúen conjuntamente, y qué confusión, qué caos sembrará en las filas de los liquidadores. Toda persona honrada se alegrará de ese hecho. En el destierro hay buena gente y estaría muy bien proveerla de publicaciones periódicas clandestinas. Enviad el núm. 17 y siguientes de “Sotsial- Demokrat”, así como también el “Suplemento” al “Sotsial-Demokrat”. No tenemos ni el núm. 1, ni el núm. 2 de “Rabóchaia Gazieta”, ni “Golas Sotsial- Demokrata”. Probablemente, recibiremos “Zviezdá”. Direcciones para los envíos: 1) Solvichegodsk, provincia de Vólogda, Iván Isaákóvich Bogomólov; 2) Solvichegodsk, provincia de Vólogda, Piotr Mijáilovich Serafímov. Dirección para la correspondencia conmigo: Solvichegodsk, provincia de Vólogda, casa de Grígorov, Nikolái Alexándrovich Vosnesienski. Un cordial saludo de K. S. No hace falta certificar las cartas. Os ruego encarecidamente me escribáis cómo van las cosas por ahí.

Escrito el 31 de diciembre de 1910. Se publica de acuerdo con una copia de la carta.