A las acciones económicas de los obreros siguen sus acciones políticas. A las huelgas por el salario siguen las protestas, los mítines y las huelgas públicas con motivo de la matanza del Lena. En Petersburgo y Moscú, en Riga y Kíev, en Saratov y Ekaterinoslav, en Odessa y Járkov, en Bakú y Nikoláev, en todas partes, en todos los confines de Rusia levantan la cabeza los obreros en defensa de sus camaradas asesinados en el Lena. ¡“Estamos vivos, hierve nuestra roja sangre con el fuego de fuerzas inagotables”!... El movimiento obrero pasa por una tercera fase en su reanimación creciente. Y eso después de la bacanal contrarrevolucionaria. Unos dos años atrás, los obreros todavía hacían intentos de resistir a los ataques, cada día mayores, de los insaciables patronos. Huelgas de defensa, y en algunos sitios huelgas ofensivas: he ahí en qué se manifestaba la reanimación del movimiento. Esa fue la primera fase, iniciada por la región de Moscú. Hace cosa de año y medio los obreros pasaron a las huelgas ofensivas.

Presentábanse nuevas reivindicaciones económicas, se trataba de conseguir las condiciones de los años 1905-1906, arrebatadas a los obreros durante el desenfreno contrarrevolucionario. Esa fue la segunda fase, iniciada por las regiones occidentales de la periferia. Ahora se ha entrado en una tercera fase, en un período de movimiento político. ¡De fase en fase! Y eso era de esperar. El auge en las ramas fundamentales de la industria y el aumento de los beneficios de los capitalistas al lado del descenso del salario real; el crecimiento de las organizaciones corporativas y políticas de la burguesía al lado de la destrucción de las organizaciones obreras; el alza de precios de los artículos de primera necesidad y el aumento de los ingresos de los terratenientes al lado del hambre de 30.000.000 de campesinos, cuando los padres y las madres, acosados por la necesidad, se ven obligados a vender a sus hijos y a sus hijas; todo eso no podía por menos de producir la reanimación política en las filas de la clase obrera. Los disparos del Lena sólo han sido la señal. Es evidente que “en Chipka no reina la tranquilidad”*.

* Paráfrasis de la expresión “En Chipka reina la tranquilidad”, que se refiere a la historia de la guerra ruso- turca de 1877-1878. Mientras en el desfiladero de Chipka se libraban encarnizados combates, el Estado Mayor de las Eso lo comprenden también los representantes del Poder, que se preparan febrilmente para “pacificar” el país. Eso se refleja, por lo visto, hasta en nuestra política exterior... Y las noticias acerca de las huelgas políticas de protesta continúan llegando sin cesar. No cabe duda de que las fuerzas subterráneas del movimiento de emancipación se han puesto a la obra... ¡Saludamos á las primeras golondrinas!

Publicado con la firma de K. S. el 15 de abril de 1912 en el núm. 30 del periódico “Zviezdá”, de Petersburgo. Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

tropas zaristas comunicaba en sus partes de guerra: “En Chipka reina la tranquilidad”. (F. del T.)