La primera ola de ascenso político comienza a retroceder. Se producen las "últimas" huelgas. Aquí y allá se escuchan aún las voces de los huelguistas que protestan, pero serán las "últimas" voces. El país, por ahora, comienza a adquirir un aspecto "normal"...

¿Qué lecciones puede extraer el proletariado de los últimos acontecimientos?

Restablezcamos el cuadro de los "días del movimiento".

4 de abril. Matanza en el Lena. Cerca de 500 víctimas entre muertos y heridos. En el país, aparentemente, hay calma. El ánimo del gobierno es firme. Comienzan las huelgas de protesta en el sur.

10 de abril. Interpelación en la Duma. El número de huelgas aumenta. La situación se vuelve inquietante.

11 de abril. Respuesta del ministro Makárov: "así fue, así será". Timashov "no está del todo" de acuerdo con Makárov. Primer desconcierto en las filas de los representantes del poder. En San Petersburgo se celebran mítines y huelgas. En la provincia el movimiento se intensifica.

15 de abril. En San Petersburgo, manifestación de estudiantes y obreros.

18 de abril. En San Petersburgo están en huelga más de 100.000 obreros. Se organizan manifestaciones obreras. El poder pierde la cabeza: Makárov no se atreve a presentarse en la Duma. Timashov pide disculpas. El poder retrocede. Concesión a la "opinión pública".

La conclusión es clara: con el silencio, con la paciencia, es imposible lograr la emancipación. Cuanto más alto resuena la voz de los obreros, tanto más pierden la cabeza las fuerzas de la reacción, tanto más rápidamente retroceden...

Los "días del movimiento" son el mejor campo para poner a prueba a los partidos políticos. A los partidos hay que juzgarlos no por lo que dicen, sino por cómo se comportan "en los días de lucha". ¿Cómo se comportaron los partidos que se llaman a sí mismos "populares" en estos días?

El grupo de terratenientes ultracenturionegristas, con Zamyslovski y Márkov a la cabeza, apenas podía ocultar su alegría por las matanzas del Lena. ¡Por Dios!, el poder mostró fuerza y severidad; ¡que sepan los "holgazanes", los obreros, con quién tienen que ver! Aplaudieron a Makárov. Votaron contra la interpelación de la fracción socialdemócrata en la Duma. Su periódico "Zemshchina" azuzaba de todas las maneras posibles al poder contra los "agitadores" del Lena, contra los obreros en huelga por toda Rusia, contra el periódico obrero "Zvezdá".

El grupo de terratenientes moderadamente centurionegristas, con Balashov y Krupenski a la cabeza, en esencia no tenía nada en contra de las matanzas; solo lamentaba que el poder hubiera actuado de manera demasiado transparente, abiertamente. Por eso, derramando lágrimas de cocodrilo por los "asesinados", al mismo tiempo deseaba al gobierno "tacto" en materia de fusilamientos. Votó contra la interpelación de la fracción socialdemócrata, y su órgano "Nóvoye Vremia" proponía al poder "no andarse con ceremonias" con los "huelguistas convencidos", someter a los manifestantes "no a una leve multa o arresto, sino a un castigo muy severo", y no volver a soltar de las cárceles a los "agitadores" arrestados.

El partido de los terratenientes conservadores y de los estratos parasitarios de la burguesía, el partido octubrista, con Guchkov y Gololóbov a la cabeza, se apenaba no por los fusilados, sino por las "molestias" (las huelgas) que el ministerio que ellos apoyaban se había ganado por la "aplicación incorrecta de las armas de fuego" en el Lena. Calificando la intervención de Makárov de "no del todo diplomática", en su órgano "Golos Moskvý" expresaba la convicción de que el gobierno "no era culpable de la sangre derramada". Rechazó la interpelación de los socialdemócratas. Azuzaba a las autoridades contra los "instigadores". Y cuando Timashov se encargó de rehabilitar a Makárov, le aplaudió, considerando el "incidente" agotado.

El partido de los terratenientes liberales y de los estratos medios de la burguesía, el partido kadete, con Miliukov y Maklákov a la cabeza, lanzando truenos de frases contra las matanzas del Lena, encontraba, sin embargo, que la cuestión no estaba en los fundamentos del régimen, sino en las personas, como Tréshchenko y Beloziérov. Por eso, tras entonar un farisaico "nos equivocamos" a propósito de la intervención de Makárov, se dio por plenamente satisfecho con la intervención "penitente" de Timashov y se calló. Por un lado, apoyó a la fracción socialdemócrata, que exigía el juicio del país sobre los representantes del poder. Por otro lado, saludó a los representantes de la burguesía industrial, los señores pacifistas, que pedían a esos mismos representantes del poder que apaciguaran a los obreros en huelga con "medidas culturales". Y para que no quedara ninguna duda sobre la buena conducta de su partido ka-de, fue y declaró en su periódico "Rech" que la huelga del Lena era un "motín espontáneo".

Así se comportaron todos estos partidos "populares" en los "días del movimiento".

Que los obreros lo recuerden y les den lo merecido en los "días de elecciones" a la IV Duma.

Solo la socialdemocracia defendió en los "días de lucha" los intereses de los obreros; solo ella dijo toda la verdad.

La conclusión es clara: la socialdemocracia es la única defensora del proletariado. Todos los demás partidos mencionados son enemigos de la clase obrera, con la diferencia, sin embargo, de que luchan contra los obreros de maneras distintas: quién con "medidas culturales", quién con medidas "no del todo culturales" y quién con medidas "nada culturales".

Ahora, cuando la primera ola del ascenso pasa, las fuerzas oscuras, que se habían ocultado tras el biombo de las lágrimas de cocodrilo, comienzan a aparecer de nuevo. "Zemshchina" llama a tomar "medidas" contra la prensa obrera, "Nóvoye Vremia" invita a no perdonar a los obreros "convencidos". Y las autoridades se ponen manos a la obra, arrestando una y otra vez a los "sospechosos". ¿Con qué pueden contar en su "nueva campaña", de dónde sacan tanta audacia las autoridades que se habían desconcertado?

Solo pueden contar con una cosa: con la imposibilidad de organizar cada vez protestas masivas, con la desorganización de los obreros, con su insuficiente conciencia.

Periódico petersburgués "Zvezdá"

Núm. 33, 22 de abril de 1912

Firma: K. Solín

Se publica según el texto del periódico