El progresismo sin partido se ha puesto de moda. Tal es la naturaleza de los intelectuales rusos: necesita una moda. En un tiempo se entusiasmaron con el saninismo*, después se dedicaron al decadentismo y ahora le ha llegado la vez al sin- partidismo. ¿Qué es el sin-partidismo? En Rusia existen terratenientes y campesinos, sus intereses son opuestos, y la lucha entre ellos es un fenómeno inevitable. Pero el sin-partidismo pasa por alto este hecho y tiende a silenciar las contradicciones de intereses. En Rusia existen burgueses y proletarios, la victoria de una de estas clases significa la derrota de la otra. Pero el sin-partidismo disimula la oposición de intereses, cierra los ojos ante la lucha entre éstos. Cada clase tiene su partido, con un programa especial, con una fisonomía especial. Los partidos dirigen la lucha de las clases: sin partidos no habría lucha, sino caos, falta de claridad, confusión de intereses. Pero el sin-partidismo no gusta de la claridad y de la precisión; prefiere la niebla y la ausencia de programa.

Ocultación de las contradicciones de clase, silencio en torno a la lucha de clases, ausencia de fisonomía propia, lucha contra todo programa, tendencia al caos y a la confusión de intereses: ése es el sin-partidismo. ¿A qué aspira el sin-partidismo? - A la unión de lo no unificable, a la realización de lo irrealizable. Forjar una alianza de burgueses y proletarios, tender un puente entre los terratenientes y los campesinos, mover el carro con la ayuda del cisne, el cangrejo y el lucio de la fábula: a eso tiende el sin- partidismo. El sin-partidismo advierte su impotencia para unir lo que no tiene unión posible y por eso suspira: “¡Ah, si las cosas fueran como uno quiere!” Pero las cosas no son como quiere uno que sean, y el sin-partidismo se queda siempre con un palmo de narices, como les ocurre a los necios. Un hombre sin cabeza o, mejor dicho, con un nabo sobre los hombros en lugar de cabeza: eso es el sinpartidismo. Tal es, precisamente, la posición que ocupa la revista “progresiva” “Zaprosi Zhizni”. “Los partidos de derecha han tomado ya su decisión -dice “Zaprosi Zhizni”-: se unificarán en

* Sanin: personaje principal de la novela homónima de M. Artsibáshev. (F. del T.) una sola masa reaccionaria para la lucha contra toda la oposición progresiva... Por eso, al bloque de derechas debe ser opuesto el bloque de izquierdas, que comprenda a todos los elementos sociales progresivos” (v. “Zaprosi Zhizni”, núm. 6). Pero ¿quiénes son esos “elementos progresivos”? Son los renovadores pacíficos, los demócratas constitucionalistas, los trudoviques, los socialdemócratas. Es decir, burgueses “progresivos”, terratenientes liberalizantes, campesinos que anhelan la tierra de los terratenientes y proletarios en lucha contra los burgueses. ¡Y “Zaprosi Zhizni” procura la unión de estos “elementos”! ¿No es verdad que eso es muy original y... poco inteligente? ¿Y este órgano de gentes sin principios se propone dar lecciones a los socialdemócratas sobre la táctica en las elecciones a la IV Duma? ¡Necios!...

Publicado con la firma de K. S. en el 15 de abril de 1912 en el núm. 30 del periódico “Zviezdá” de Petersburgo. Se publica de acuerdo con el texto del periódico.