El país, aherrojado, yacía a los pies de sus esclavizadores. Necesitaba una Constitución popular, y se le dió la arbitrariedad más desenfrenada, los “en vista de” y los “ordeno y mando”. Necesitaba un Parlamento popular, y le brindaron la Duma de los señores, la Duma de Purishkiévich y Guchkov. Necesitaba la libertad de palabra, de imprenta, de reunión, de huelga y de asociación, y no ve en torno suyo más que organizaciones obreras deshechas, periódicos suspendidos, redactores detenidos, asambleas disueltas por la fuerza, huelguistas deportados. Exigía la tierra para los campesinos, y le brindaron leyes agrarias que sumían a las masas campesinas en una escasez mayor aún de tierra, en beneficio de un puñado de ricachones del campo. Le prometían la protección del “individuo” y de la “propiedad”, pero las cárceles y los lugares de deportación están abarrotados de “sospechosos”, y los jefes de la policía secreta (¡recordad Kiev y Tiflis!) se alían con los bandidos y ladrones para oprimir al individuo y saquear la propiedad. Le prometían el “bienestar” y la “prosperidad”, pero la hacienda campesina decae más y más, decenas de millones de campesinos pasan hambre, el escorbuto y el tifus se llevan a millares de víctimas... El país aguantaba y aguantaba... Los que no podían aguantar, se suicidaban. Pero como todo tiene su fin, también se agotó la paciencia del país.

Los disparos del Lena han roto el hielo del silencio, y el río del movimiento popular se ha puesto en marcha. ¡Se ha puesto en marcha!... Todo lo que hay de malo y de funesto en el régimen actual, todo lo que atormentaba a la martirizada Rusia, todo se ha condensado en un hecho: los acontecimientos del Lena. Por eso han sido precisamente las descargas del Lena la señal para las huelgas y las manifestaciones. Aquí -y solamente aquí- hay que buscar la explicación de los últimos acontecimientos. ¡Pero los capitostes de la Duma -los octubristas, los demócratas constitucionalistas y los progresistas -esperan “explicaciones” de arriba, de labios de los representantes del Poder! ¡Los octubristas “interpelan”, los progresistas simplemente “preguntan”, los demócratas constitucionalistas “estiman oportuno” hablar de unos Tréschenko, míseras marionetas en manos de los acontecimientos! ¡Y eso cuando Makárov ha lanzado ya su jactancioso: “Así fue y así será”! En la capital de Rusia se hallan en huelga decenas de millares de obreros; las tropas han sido acuarteladas; las “complicaciones” interiores desbaratan “nuestra” política exterior en la cuestión de los Dardanelos, ¡y ellos esperan la respuesta de arriba, de las altas “esferas”! ¡Ciegos! No ven que en estos días es el proletariado, y no los representantes del Poder, quien tiene la palabra...

Publicado con la firma de K. S. el 19 de abril de 1912 en el núm. 32 del periódico “Zviezdá”, de Petersburgo. Se publica de acuerdo con el texto del periódico.