Después de las descargas del Lena, huelgas y protestas en Rusia. Después de las “explicaciones” dadas en la Duma por el ministro Makárov, la manifestación en la capital de Rusia. El gobierno quería sujetar a Rusia con las tenazas de sus sangrientas “disposiciones”. Pero Rusia ha resultado ser más fuerte que el gobierno y ha decidido seguir su propio camino... Echemos una ojeada más a la historia de los sucesos del Lena. En los placeres del Lena se habían declarado en huelga 6.000 obreros. Era una huelga pacífica, organizada. Naturalmente, el mentiroso “Riech” puede hablar de un “motín espontáneo” en el Lena (v. el núm. 103). Pero nosotros no juzgamos por lo que dice el mentiroso “Riech”, sino por el “informe” del testigo presencial Tulchinski. Y el señor Tulchinski afirma que los obreros se condujeron aquel día de una forma ejemplar, que los obreros “no llevaban piedras ni palos”. Y además, las infernales condiciones de trabajo en los placeres, reivindicaciones mínimas por parte de los obreros, la renuncia voluntaria a la reivindicación de las 8 horas, la disposición de los obreros a hacer nuevas concesiones: éste es el conocido cuadro de la huelga pacífica del Lena. Sin embargo, el gobierno ha creído necesario hacer fuego contra los obreros, contra pacíficos e inermes obreros, que llevaban en las manos las petacas y en los bolsillos solicitudes pidiendo la libertad de sus camaradas detenidos... A Tréschenko no se le ha exigido responsabilidades: ¿no es claro que actuó cumpliendo órdenes de arriba? Se ha resuelto exigir responsabilidades a los obreros y no a Tréschenko: ¿no evidencia eso que alguien necesitaba verter la sangre del proletariado?

El día de los disparos se quiso matar dos pájaros de un tiro. En primer lugar, satisfacer los ávidos apetitos de los caníbales del Lena. En segundo lugar, amedrentar a los obreros de las otras ciudades y comarcas: llevad con resignación, se les quiso decir, el yugo del capital, o si no, haremos con vosotros lo mismo que hemos hecho con los obreros del Lena. Pero el resultado es que no se ha conseguido ni lo uno ni lo otro. Los caníbales del Lena no se han visto satisfechos, pues en los placeres continúa la huelga. Y los obreros de las otras ciudades, lejos de amedrentarse, declaran huelga tras huelga, en señal de protesta contra la masacre. Es más. A las “explicaciones” de Makárov; la capital de Rusia, Petersburgo, ha respondido con una manifestación de millares de estudiantes y obreros. La parte más sensible de la sociedad rusa, la juventud estudiantil, ha tendido la mano a la parte más revolucionaria del pueblo ruso, al proletariado, y levantando en alto banderas rojas, ha proclamado: ¡sí, “así fue”, pero sí ya no debe ser! De la huelga económica pacífica en el Lena a las huelgas políticas en toda Rusia, de las huelgas políticas en toda Rusia a la manifestación de millares y millares de estudiantes y obreros en el mismo corazón de Rusia: eso es lo que han conseguido los representantes del Poder en su lucha contra los obreros. ¡Sí, bien “hoza el topo” del movimiento liberador, el clarividente gobierno ruso! Dos o tres “hazañas” más al estilo de ésa y se podrá decir con toda seguridad que de la frase fanfarrona del ministro Makárov no queda otra cosa que un lamentable recuerdo. ¡Trabajen, señores, trabajen!

Publicado con la firma de K. Solin el 17 de abril de 1912 en el núm. 31 de el periódico “Zviezdá”, de Petersburgo. Se publica de acuerdo con el texto del periódico.