En el núm. 44 de “Pravda” ha aparecido una “declaración” de siete diputados socialdemócratas atacando a los seis diputados obreros. En ese mismo número de “Pravda” los seis diputados obreros les contestan, calificando ese ataque de primer paso hacia la escisión. Ante los obreros se alza, por tanto, la pregunta siguiente: ¿habrá o no habrá una minoría socialdemócrata unida? Hasta ahora, la minoría socialdemócrata estaba unida y era fuerte por su unidad, lo bastante fuerte para obligar a los enemigos del proletariado a tenerla en cuenta. Ahora tal vez se dividirá en dos partes, para alegría y regocijo de los enemigos... ¿De qué se trata? ¿Por qué se han dividido en forma tan tajante los miembros de la minoría socialdemócrata? ¿Qué ha impulsado a los siete diputados a atacar a sus camaradas en la prensa, a la vista de los enemigos de la clase obrera? Dos son las cuestiones que plantean en su “declaración”: la colaboración en “Luch” y en “Pravda” y la fusión de estos periódicos. Los siete diputados estiman que los diputados socialdemócratas están obligados a colaborar en ambos periódicos, que la negativa de los otros seis diputados a colaborar en “Luch” es un atentado a la unidad de la minoría socialdemócrata.

¿Pero es así? ¿Tienen razón los siete diputados? En primer término, es extraño que se pueda colaborar en un periódico cuya orientación no sólo no se comparte, sino que se considera nociva. ¿Cómo se puede obligar, por ejemplo, al ortodoxo Bebel a colaborar en un periódico revisionista, o al revisionista Vollmar en un periódico ortodoxo? En Alemania soltarían la carcajada al oír tal pretensión, pues allí se sabe que la unidad de acción no excluye la diferencia de opiniones. Pero en nuestro país…, en nuestro país, gracias a Dios, no hay todavía suficiente cultura. En segundo término, tenemos la indicación directa de la experiencia de Rusia, según la cual la colaboración de unos diputados en un periódico y de otros en otro no quebranta en modo alguno la unidad de la minoría. Nos referimos a la tercera minoría. Para nadie es un secreto que entre los 13 diputados de la minoría socialdemócrata de la tercera Duma 9 colaboraban sólo en “Zviezdá” y 2 sólo en “Zhivoe Dielo”; los dos restantes no colaboraban ni en uno ni en el otro periódico...

¡Y, sin embargo, tal estado de cosas no quebrantó en un ápice la unidad de la minoría de la tercera Duma! La minoría actuó durante todo el tiempo unida. Evidentemente, los siete diputados siguen un camino falso al exigir la colaboración obligatoria en “Luch”. Al parecer, todavía no ven claro del todo en este asunto. Prosigamos. Los siete diputados exigen la fusión de “Pravda” y “Luch” en un periódico no afecto a ninguna de las dos fracciones. Pero ¿cómo hacerlo? ¿Es posible fundirlos en un solo periódico? ¿Acaso los siete diputados, esos “partidarios ideológicos” de “Luch”, no saben que “Luch” es el primero en rechazar semejante fusión? ¿Han leído el núm. 108 de “Luch”, en el que se dice que “la unidad no puede ser alcanzada por simples medidas mecánicas, como la fusión de dos órganos de prensa, etc.”? Y si lo han leído, ¿cómo pueden hablar en serio de la fusión? En segundo lugar, ¿conocen los siete diputados la actitud de los líderes del liquidacionismo ante la unidad, en general, y ante un órgano común de prensa, en particular? Oíd a un inspirador de “Luch”, P. Axelrod.

Aquí tenéis lo que escribió en el núm. 6 de “Nevski Golos”, cuando una parte de los obreros de Petersburgo decidió editar, como contrapeso a “Zviezdá” y “Zhivoe Dielo”, un periódico que no perteneciera a ninguna de las dos fracciones: “La idea de un órgano socialdemócrata que no pertenezca a ninguna de las dos fracciones es, en el momento presente, una utopía; y, además, una utopía que, objetivamente, va en contra de los intereses del desarrollo político y de la unificación del proletariado en el terreno de la organización bajo la bandera de la socialdemocracia. Echad a la naturaleza por la puerta, y se meterá por la ventana... ¿Podrá el proyectado órgano de prensa obrero ocupar una posición neutral entre los dos campos opuestos?.. Evidentemente que no. (v. “Nevski Golos”, núm. 6). Así, pues, según Axelrod, un periódico común no es sólo imposible, sino incluso perjudicial, ya que ello “va en contra de los intereses del desarrollo político del proletariado”. Oigamos a otro inspirador de “Luch”, al conocido Dan. “Las grandes tareas políticas -escribe- hacen inevitable la guerra despiadada contra el antiliquidacionismo... El antiliquidacionismo es el

freno eterno, la desorganización eterna”. Es preciso... “esforzarse al máximo para matarlo en germen” (v. “Nasha Zariá”, núm. 6 de 1911). Como vemos, Dan propone la “guerra despiadada contra el antiliquidacionismo”, es decir, contra “Pravda”; propone “matar el antiliquidacionismo”, es decir, “Pravda”. ¿Cómo pueden los siete diputados, después de todo esto, hablar en serio de la fusión de los dos periódicos? ¿A quién quieren fundir?, ¿a quién quieren unir? Una de dos: O no han comprendido el problema y no ven aún claro en la posición de “Luch”, del cual se consideran partidarios, en cuyo caso “no saben lo que hacen”. O son verdaderos “luchistas”, dispuestos, con Dan, a “matar el antiliquidacionismo”, y que, con Axelrod, no creen en la posibilidad de un solo periódico, pero que hablan en voz muy alta de la unidad a fin de preparar a la chita callando el terreno para dividir a la minoría... Sea como sea, una cosa es indudable: ante los obreros se plantea la cuestión de la integridad de la minoría socialdemócrata, a la que amenaza una ruptura. ¡La minoría está en peligro! ¿Quién puede salvar a la minoría?, ¿quién puede garantizar su integridad? ¡Los obreros y sólo los obreros! ¡Nadie más que los obreros! Por eso, es obligación de los obreros conscientes alzar la voz contra los intentos escisionistas en el seno de la minoría, vengan de donde vengan. Es obligación de los obreros conscientes llamar al orden a los siete diputados socialdemócratas, que se han manifestado contra la otra mitad de la minoría socialdemócrata. Los obreros deben desde ahora mismo tomar cartas en el asunto a fin de salvaguardar la unidad de la minoría. Ahora no es posible callar. Es más: callar ahora sería un crimen.

Publicado con la firma de K. Stalin el 26 de febrero de 1913 en el núm. 47 del periódico “Pravda”. Se publica de acuerdo con el texto del periódico.