Para Olga Evguénievna
Le estoy muy, muy agradecido, profundamente respetada Olga Evguénievna, por sus buenos y puros sentimientos hacia mí. Nunca olvidaré su solícita actitud conmigo. Espero el momento en que me libere del destierro y, al llegar a Petersburgo, le agradezca personalmente, así como a Serguéi, por todo. Pues me quedan solamente dos años.
Recibí el paquete. Gracias. Le pido solo una cosa: que no gaste más en mí. Usted misma necesita el dinero. Me contentaré con que de vez en cuando me envíe postales con paisajes de la naturaleza y demás. En esta maldita tierra la naturaleza es pobre hasta lo indecente: en verano el río, en invierno la nieve, eso es todo lo que da aquí la naturaleza, y estoy hasta un punto ridículo nostálgico de paisajes naturales, aunque sea en papel.
Saludos a los muchachos y a las chicas. Les deseo todo lo mejor, lo mejor.
Vivo como antes. Me siento bien. Estoy completamente sano; debo de haberme acostumbrado a esta naturaleza. Y la naturaleza aquí es severa: hace tres semanas el frío llegó a 45 grados bajo cero.
Hasta la próxima carta.
Con respeto,
Iósif
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Del archivo de V.D. Mochálov.