27 de julio (9 de agosto) de 1917
Ninguno de los camaradas criticó la línea política del CC; ninguno de los oradores impugnó las consignas mismas. El CC formuló tres consignas fundamentales: todo el poder a los Sóviets, control sobre la producción y confiscación de la tierra de los terratenientes. Estas consignas se ganaron las simpatías de las masas obreras y de los soldados. Estas consignas resultaron acertadas, y nosotros, luchando sobre esta base, no perdimos a las masas. Considero esto como el hecho fundamental que habla a favor del CC. Si el CC, en los momentos más difíciles, da consignas acertadas, significa que en lo fundamental tiene razón.
La crítica no se refirió a lo fundamental, sino a lo secundario. Se redujo a señalar que el CC no se conectó con la provincia y que su actividad se manifestó principalmente en Petrogrado. El reproche de aislamiento respecto a la provincia no carece de fundamento.

Pero no había ninguna posibilidad de abarcar todas las acciones. El reproche de que el CC se convirtió de hecho en el Comité de Petrogrado es parcialmente justo. Así es. Pero aquí, en Petrogrado, se forja la política de Rusia. Aquí está el ariete de la revolución. La provincia reacciona a lo que se hace en Petrogrado.

Esto se explica porque aquí está el Gobierno Provisional, que concentra en sus manos todo el poder. Aquí está el Comité Ejecutivo Central como voz de toda la democracia revolucionaria organizada. (En los Sóviets hay organizados cerca de 23 millones.)
Por otro lado, los acontecimientos corren, se libra una sorda lucha, no hay ninguna seguridad de que el poder existente no caiga mañana mismo. En tales condiciones, esperar a que nuestros amigos de la provincia se unieran a nosotros era imposible.

Es sabido que el Comité Ejecutivo Central decide las cuestiones de la revolución sin consultar a la provincia. Tiene en sus manos todo el aparato gubernamental. ¿Y nosotros? El único ariete es el obrero y el soldado revolucionarios. Y exigir del CC que no emprendiera ningún paso sin consultar previamente a la provincia, significa exigir que el CC vaya no delante, sino detrás de los acontecimientos, y solo constate en sus resoluciones hechos ya consumados.

Pero eso no sería un CC. Solo con el método que aplicamos pudimos estar a la altura de la situación.
Hubo reproches de carácter particular. Los camaradas hablaron del fracaso de la insurrección del 3-5 de julio. Sí, camaradas, fue un fracaso, pero no fue una insurrección, sino una manifestación. La ruptura en el frente y la conducta traidora de los asustados partidos pequeñoburgueses, los partidos eserista y menchevique, que volvieron la espalda a la revolución, explican el fracaso de la revolución, y no el fracaso de nuestro partido.

El camarada Bezrabotny dijo que el CC no se esforzó en inundar Petrogrado y la provincia con hojas volantes explicando los acontecimientos del 3-5 de julio. Pero nuestra imprenta fue asaltada, y no había ninguna posibilidad física de imprimir nada en otras imprentas, pues esto les habría supuesto ser asaltadas.
Sin embargo, las cosas aquí no iban tan mal: si en unos barrios nos arrestaban, en otros nos recibían con saludos y con un extraordinario entusiasmo. Y ahora, el estado de ánimo de los obreros petersburgueses es excelente; el prestigio de los bolcheviques es grande.
Quisiera plantear una serie de cuestiones. En primer lugar, cómo debemos abordar la calumnia. En relación con los acontecimientos de los últimos tiempos, es necesario redactar un manifiesto a toda la población con una explicación de todos los acontecimientos, para lo cual habría que elegir una comisión.

Y a esta misma comisión, si la eligen, propongo que publique un llamamiento a los obreros y soldados revolucionarios de Alemania, Inglaterra, Francia, etc., con información sobre los acontecimientos del 3-5 de julio. Nosotros somos la parte más avanzada del proletariado; somos responsables de toda la revolución.

Debemos decir la verdad sobre los acontecimientos. En segundo lugar, sobre la negativa de los camaradas Lenin y Zinóviev a comparecer ante las autoridades. En el momento actual, todavía no está claro en manos de quién está el poder. No hay garantía de que, si los arrestan, no sean sometidos a violencia brutal.

Otra cosa sería si el tribunal estuviera organizado democráticamente y se diera garantía de que no serían linchados. A la pregunta sobre esto, nos respondieron en el Comité Ejecutivo Central: "No sabemos qué puede suceder". Mientras la situación no se haya aclarado, mientras aún se libra una sorda lucha entre el poder oficial y el poder fáctico, no tiene ningún sentido para los camaradas comparecer ante las autoridades.

Si, en cambio, se establece un poder que pueda garantizar a nuestros camaradas contra la violencia, se presentarán.
Presidente
. (M.S. Olminski. —
Red.
) Se han cerrado los debates sobre la primera parte del informe. Ahora tenemos 3 propuestas del camarada Stalin. El camarada Stalin propone dirigirse con un manifiesto a la población con motivo de la persecución, publicar un llamamiento a los obreros y soldados de Europa Occidental y adoptar una decisión concreta sobre la negativa de los camaradas Lenin y Zinóviev a comparecer ante las autoridades.
Stalin
. Puesto que los otros 2 informes se refieren al aspecto financiero y organizativo de la actividad del CC, propongo discutir aún la parte política del informe, o votar directamente.
Se presenta al presidente la propuesta de preguntar si los camaradas desean intervenir sobre las propuestas del camarada Stalin.
Pozern
propone no interrumpir el informe con propuestas que no tienen relación directa con el informe del Comité Central.
La mayoría se pronuncia por la votación inmediata de las propuestas de Stalin.
Se vota la propuesta de elegir una comisión para redactar el manifiesto y el llamamiento. La propuesta se aprueba.
Presidente
. ¿De cuántos miembros? Hay 2 propuestas: 3 y 5.
Las propuestas se someten a votación.
Presidente
. La mayoría es por 5.
Como candidatos se proponen los camaradas Stalin, Bujarin, Sokólnikov, Olminski, Bezrabotny (Manuilski) y Skrýpnik.
Se propone y se aprueba confirmar a todos.
Stalin
propone que la cuestión de la comparecencia ante el tribunal de Lenin y Zinóviev no se discuta ahora y se remita a la cuestión sobre el momento actual.