Discurso pronunciado el 14 de diciembre de 1917 en la reunión del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia. Puede parecer extraño que el Consejo de Comisarios del Pueblo, que siempre ha defendido resueltamente el principio de la autodeterminación, se halle en conflicto con la Rada, que también parte del principio de la autodeterminación. Para comprender el origen de este conflicto, es necesario plantear la cuestión de la fisonomía política de la Rada. La Rada arranca del principio del reparto del Poder entre la burguesía, de un lado, y el proletariado y el campesinado, de otro, mientras que los Soviets niegan tal división y entregan todo el Poder al pueblo, sin la burguesía. Por eso, la Rada opone a la consigna de “Todo el Poder a los Soviets” (es decir, al pueblo) su consigna de “Todo el Poder a los órganos de la administración autónoma de las ciudades y de los zemstvos” (es decir, al pueblo y a la burguesía). Se dice que el conflicto ha surgido en torno al problema de la autodeterminación. Pero eso no es cierto. La Rada propone establecer en Rusia un régimen federativo. Por su parte, el Consejo de Comisarios del Pueblo va más allá que la Rada, va hasta el derecho a la separación. En consecuencia, la discrepancia entre el Consejo de Comisarios del Pueblo y la Rada no reside en esta cuestión.

También es completamente erróneo el aserto de la Rada a propósito del centralismo como punto de disparidad. Los centros regionales, organizados según el modelo de los Consejos de Comisarios del Pueblo (Siberia, Bielorrusia, Turkestán), han pedido directivas al Consejo de Comisarios del Pueblo. Este ha contestado: vosotros mismos sois el Poder en vuestras regiones, vosotros mismos debéis trazar las directivas; por lo tanto, no reside en esto la discrepancia. La verdadera disparidad entre el Consejo de Comisarios del Pueblo y la Rada ha surgido a propósito de los tres puntos siguientes. Primera cuestión: el desplazamiento de unidades ucranianas al Frente del Sur. Es indudable que las tropas nacionales son quienes mejor pueden defender su propio territorio. Pero, en la actualidad, nuestro frente no se estructura según el principio nacional. La reestructuración del frente por nacionalidades, cuando el transporte está desorganizado, aparejaría el desmoronamiento completo del frente. De tal modo se haría fracasar la paz. Los combatientes ucranianos han resultado más sensatos y honestos que el Secretariado General, ya que la mayoría de las unidades ucranianas no ha querido obedecer las órdenes de la Rada.

Segunda cuestión: el desarme de las tropas soviéticas en Ucrania. La Rada ucraniana, defendiendo los intereses de los terratenientes y de la burguesía ucranianos, asesta un golpe a la revolución al desarmar a las tropas soviéticas. La conducta de la Rada a este respecto no difiere en nada esencial de los actos de Kornílov y Kaledin. Huelga decir que el Consejo de Comisarios del Pueblo luchará con todas sus fuerzas contra semejante política contrarrevolucionaria de la Rada. Por último, la tercera cuestión: la oposición a dejar pasar a las tropas soviéticas que marchan contra Kaledin, en torno al cual se han congregado todas las fuerzas contrarrevolucionarias de Rusia. La Rada alega como motivo de su oposición a dejar pasar a las tropas soviéticas la “neutralidad” respecto a Kaledin, “en proceso de autodeterminación”. Pero la Rada suplanta aquí la autodeterminación de los cosacos trabajadores por la autocracia de Kaledin. Al obstaculizar el paso de las tropas soviéticas, la Rada ayuda a Kaledin a avanzar hacia el Norte. Al mismo tiempo, la Rada deja pasar libremente hacia el Don a las unidades cosacas de Kaledin. Cuando se fusila a nuestros camaradas en Rostov y en la cuenca del Donetz, la Rada nos obstaculiza el envío de fuerzas en su ayuda.

Huelga decir que esta conducta traidora de la Rada no debe tolerarse. El Consejo de Comisarios del Pueblo no puede renunciar a la lucha contra Kaledin. El nido contrarrevolucionario de Kaledin debe ser destruido. Esto es inevitable. Si la Rada obstaculiza nuestro avance contra Kaledin, interponiéndose para ampararle, los golpes dirigidos contra Kaledin caerán sobre la Rada. El Consejo de Comisarios del Pueblo no se detendrá ante la lucha resuelta contra la Rada, ya que está al tanto de que la Rada ha pactado una alianza secreta con Kaledin. El Consejo de Comisarios del Pueblo ha interceptado un telegrama cifrado, por el que se ve que la Rada está relacionada directamente con la misión francesa, a fin de demorar la paz hasta la primavera, y, a través de la misión francesa, con Kaledin. Esta alianza está enfilada contra la paz y la revolución. Esta alianza debe ser y será destruida. Se nos reprocha que sigamos una política enérgica contra la Rada. Pero ha sido precisamente esa política enérgica la que ha abierto los ojos a los obreros y campesinos ucranianos al revelar la esencia burguesa de la Rada. Así lo demuestra aunque sólo sea el telegrama dando cuenta de la formación, en

Ucrania, de un nuevo Poder ucraniano, un Poder revolucionario que reconoce el Poder Soviético y actúa contra la Rada burguesa. (Aplausos.)

Publicado el 17 de diciembre de 1917 en el núm. 254 de “Izvestia”.