Informe en la reunión del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia del 22 de diciembre de 1917. (Referencia de prensa) Hace unos días, los representantes de Finlandia se han dirigido a nosotros reivindicando el reconocimiento inmediato de la plena independencia de Finlandia y la ratificación del hecho de su separación de Rusia. En respuesta, el Consejo de Comisarios del Pueblo ha resuelto acceder a ello y promulgar un decreto relativo a la plena independencia de Finlandia, decreto que ha sido publicado ya en los periódicos. He aquí el texto de la decisión del Consejo de Comisarios del Pueblo: “En respuesta al mensaje del gobierno finlandés reivindicando el reconocimiento de la independencia de la República Finlandesa, el Consejo de Comisarios del Pueblo, de pleno acuerdo con los principios del derecho de las naciones a la autodeterminación, dispone: proponer al Comité Ejecutivo Central: a) el reconocimiento de la República Finlandesa como Estado independiente y b) la organización, de acuerdo con el gobierno finlandés, de una comisión especial (con representantes de ambas partes) para establecer las medidas prácticas dimanantes de la separación de Finlandia de Rusia.. Como es lógico, el Consejo de Comisarios del Pueblo no podía proceder de otro modo, ya que si un pueblo, en la persona de sus representantes, reivindica el reconocimiento de su independencia, el gobierno proletario, basándose en el principio de la concesión del derecho de autodeterminación a los pueblos, debe acceder a ello. La prensa burguesa dice que hemos conducido al país a la desintegración completa, que hemos perdido varios países, entre ellos Finlandia. Pero, camaradas, no podíamos perderla, ya que, de hecho, jamás fue propiedad nuestra. Si hubiéramos retenido por la fuerza a Finlandia, ello no significaría en modo alguno que la habíamos adquirido.

Sabemos perfectamente cómo Guillermo “adquiere” por la fuerza y la arbitrariedad Estados enteros y qué terreno surge merced a ello para las relaciones entre el pueblo y sus opresores. Los principios de la socialdemocracia, sus consignas y aspiraciones residen en la creación de la anhelada atmósfera de confianza entre los pueblos, y sólo sobre ese terreno es realizable la consigna de “¡Proletarios de todos los países, uníos!”). Todo esto es viejo y del dominio público. Si examinamos más detenidamente la concesión de la independencia a Finlandia, veremos que, de hecho, el Consejo de Comisarios del Pueblo ha otorgado la libertad, contrariamente a su deseo, no al pueblo, no a los representantes del proletariado de Finlandia, sino a la burguesía finlandesa, que, por un extraño conjunto de circunstancias, se ha adueñado del Poder y ha recibido la independencia de manos de los socialistas de Rusia. Los obreros y los socialdemócratas finlandeses se han visto en una situación, en la que han debido aceptar la libertad, no directamente de manos de los socialistas de Rusia, sino con ayuda de la burguesía finlandesa. Como esto significa una tragedia para el proletariado finlandés, no podemos dejar de señalar que los socialdemócratas finlandeses, debido únicamente a su indecisión e incomprensible cobardía, no han tomado medidas resueltas para adueñarse ellos mismos del Poder y arrancar de manos de la burguesía finlandesa su independencia. Se puede censurar al Consejo de Comisarios del Pueblo, se le puede criticar, pero no hay nadie capaz de afirmar que deja sin cumplir sus promesas, pues no hay fuerza que pueda obligarle a retractarse de ellas. Lo hemos demostrado al acoger con absoluta imparcialidad las exigencias de la burguesía finlandesa reclamando la independencia de Finlandia y al promulgar en el acto el decreto de independencia de Finlandia. Que la independencia de Finlandia facilite la liberación de los obreros y campesinos finlandeses y cree una sólida base para la amistad de nuestros pueblos.

Publicado el 23 de diciembre de 1917 en el núm. 222 de “Pravda”.