La provocación es un medio acreditado de las fuerzas contrarrevolucionarias. ¿Quién no conoce procedimientos arteros de la burguesía como la matanza de junio de 1848, la entrega de París en 1871, la provocación en la retaguardia y en el frente para combatir la revolución? Mas en ninguna parte del mundo ha utilizado tan descarada e ilimitadamente la burguesía este procedimiento venenoso como en Rusia. ¿Acaso Riabushinskí no ha lanzado hace poco públicas y manifiestas amenazas de que la burguesía, en caso extremo, no vacilará en recurrir a la “mano descarnada del hambre y de la miseria” para tener a raya a los obreros y campesinos? ¿Y acaso la burguesía no ha pasado ya de las palabras a los hechos, no ha conseguido que se cierren fábricas y que se arrojen a la calle a decenas de miles de obreros? ¿Quién se atrevería a decir que esto es una casualidad, y no un plan destinado a provocar una matanza y a ahogar en sangre la revolución? Ahora bien, la esfera principal, de la provocación no es la retaguardia, sino el frente. Ya en marzo hablábase del plan de ciertos generales de entregar Riga, y si no consiguieron realizarlo fue por “circunstancias ajenas” a ellos.. En julio de este año, las tropas rusas abandonaron Tarnópol y Chernovitsi. Los mercenarios de la prensa burguesa han acusado a coro a los soldados y a nuestro Partido. ¿Y qué ha ocurrido? Se ha puesto en claro que “la retirada había sido provocada”, que “la traición estuvo perpetrada, punto por punto, de acuerdo con un plan deliberado y preconcebido”. Además, se habla concretamente de ciertos generales, que enviaron los automóviles que recorrieron el ejército, ordenando a los soldados que se replegaran.

¿Quién se atrevería a decir que los contrarrevolucionarios son unos charlatanes que no saben lo que hacen? Ahora le ha llegado el turno a Riga. El telégrafo ha transmitido la noticia de la entrega de Riga. Los mercenarios de la prensa burguesa han comenzado ya la campaña contra los soldados, acusándoles de correr a la desbandada. El Cuartel General contrarrevolucionario canta al unísono con “Viechérneie Vremia”, tratando de echar la culpa a los soldados revolucionarios. No nos sorprendería que hoy comenzaran en la Perspectiva Nevski manifestaciones bajo la consigna de “¡Fuera los bolcheviques!”. Entretanto, los telegramas de Voitinski, adjunto del comisario en el frente de Riga, dejan fuera de toda duda que se está calumniando a los soldados. “Atestiguo ante toda Rusia -telegrafía Voitinski- que las tropas han cumplido con honor todas las órdenes del mando, yendo al encuentro de una muerte segura”. Así escribe un testigo presencial. Y el Cuartel General sigue hablando de la fuga de los regimientos, calumniando a los soldados. Y la prensa burguesa continúa vociferando acerca de la “traición” en el frente. ¿No está claro que los generales contrarrevolucionarios y la prensa burguesa cumplen un determinado plan al calumniar a los soldados? ¿No está claro que este plan se parece como dos gotas de agua al otro plan que ha tenido por escenario Tarnópol y Chernovitsi? ¿No está claro, en fin, que el período de provocaciones iniciado en Rusia es un instrumento de la dictadura de la burguesía imperialista, cuya total eliminación es la primera tarea del proletariado y de los soldados revolucionarios?

Editorial publicado el 22 de agosto de 1917 en el núm. 8 de “Proletari”.