Colocado entre la espada y la pared por el empuje de la revolución, el gobierno de los testaferros provisionales de la burguesía trata de escabullirse, lanzando mendaces afirmaciones de que no pensaba huir de Petrogrado y no quería entregar la capital. Todavía ayer se informaba públicamente (¡”Izvestia”!) que el gobierno se “traslada” a Moscú por considerar “insegura” la situación de la capital. Todavía ayer se hablaba públicamente (¡la “Comisión de Defensa”!) de la “entrega” de Petrogrado, y el gobierno exigía que se retirasen los cañones de los accesos a la capital. Todavía ayer el terrateniente Rodzianko -socio de Kerenski y de Kornílov en el complot contra la revolución aplaudía la decisión del gobierno de “entregar” la capital, deseando la muerte de Petrogrado, de la flota y de los Soviets. Todavía ayer “Londres” se sumaba a esta decisión, deseando al gobierno que se viese libre pronto de Petrogrado y de la flota. Todavía ayer asistíamos a todo esto... Pero hoy, los testaferros provisionales que integran el gobierno, empavorecidos, retroceden en desorden ante la flota y la guarnición -que han decidido de modo irrevocable defender la capital-, se enredan y se contradicen unos a otros, intentando cobardemente velar los hechos y tratando de justificarse ante la revolución, a la que tan desafortunada y torpemente intentaban traicionar ayer.

La declaración “categórica” de Kerenski, de que el “traslado” se aplaza hasta la primavera, es refutada por la declaración, no menos categórica, de Kishkin, de que algunas instituciones del gobierno “pueden ser trasladadas ya ahora” a Moscú. Y el ponente de la “Comisión de Defensa”, B. Bogdánov (¡en modo alguno bolchevique!), también declara categóricamente que “se ha puesto en claro que el gobierno tenía el deseo de abandonar Petrogrado, y que en el traslado del gobierno amplios sectores de la democracia veían la posibilidad de la entrega de Petrogrado” (“Izvestia”). No hablamos ya de que, según los periódicos de la tarde, los “partidarios del traslado del Gobierno Provisional a Moscú tenían... superioridad de votos” (“Russkie Viédomosti”). ¡Mezquinos homúnculos del Gobierno Provisional! Los que no han cesado de engañar al pueblo, ¿podían contar con otra cosa que no fuera un nuevo engaño de las masas, con el que intentan encubrir su retirada en desorden? Pero los testaferros provisionales no serían testaferros provisionales si se circunscribieran al engaño.

Al retroceder y cubrirse con el engaño, Kerenski lanza una serie de acusaciones, aludiendo a nuestro Partido y perorando a propósito del “resurgimiento de los pogromos” y de los “peligrosos enemigos de la revolución”, del “chantaje” y de la “corrupción de las masas”, de las “manos manchadas con la sangre de víctimas inocentes” y de otras cosas por el estilo. ¡Kerenski habla contra los “enemigos de la revolución”, el mismo Kerenski que con Kornílov y Sávinkov tramó el complot contra la revolución y los Soviets, concentrando con engaños cerca de la capital al tercer cuerpo de caballería!... ¡Kerenski habla contra el “resurgimiento de los pogromos”, el mismo Kerenski que al elevar los precios de los cereales empujó el campo a los pogromos y a los incendios! Leed el periódico eserista defensista “Vlast Naroda” y juzgad vosotros mismos: “Algunos corresponsales nos comunican que los últimos desórdenes deben ser relacionados con la elevación de los precios fijos. Los nuevos precios han originado en el acto el encarecimiento general de la vida. De ahí que hayan surgido el descontento, el encono, un nerviosismo excesivo, debido a lo cual la multitud va con más facilidad que antes al pogromo...” (núm., 140).

¡Kerenski habla contra la “corrupción de las masas”, el mismo Kerenski que enlodó la revolución y pervirtió sus puras costumbres, resucitando las instituciones de la Ojrana y de la policía secreta, dirigidas por los abyectos Vonliarliarski y los Schukin!... ¡Kerenski habla contra el “chantaje”, el mismo Kerenski cuyo régimen es todo él un chantaje a la democracia, el mismo Kerenski que chantajeó abiertamente a la “Conferencia Democrática” con un inexistente desembarco de tropas en las costas de Finlandia, haciendo así una aventajada competencia al general Jabálov!... ¡Kerenski habla de las “manos manchadas con la sangre de víctimas inocentes”, el mismo Kerenski cuyas manos están efectivamente manchadas con la sangre inocente de decenas de millares de soldados, víctimas de la aventurera ofensiva en el frente en junio de este año!... Se dice que en este mundo todo tiene sus límites. Pero ¿acaso no es evidente que el descaro de los testaferros provisionales de la burguesía no tiene límite?.. “Izvestia” comunica que los miembros del “Consejo de la República” han recibido a Kerenski con “prolongados y clamorosos aplausos en todos los bancos”. No esperábamos, otra cosa del lacayuno

anteparlamento, el aborto de la korniloviada sacado de pila por Kerenski. Pero sepan estos señores, sépanlo todos -los que preparan a la chita callando represiones contra las “izquierdas” y los que las aplauden de antemano-, sepan que, cuando suene la hora decisiva, todos ellos habrán de responder por igual ante la revolución, a la que quieren traicionar, pero a la que no conseguirán engañar.

Editorial publicado el 15 de octubre de 1917 en el núm. 37 de “Rabochi Put”.