Los resultados de la Conferencia de Moscú se ponen en claro. Según comunica “Russkie Viédomosti” (el 17 de agosto, ed. vespertina): “Ayer se ha reunido el C.C. del partido de la libertad popular. Ha informado Miliukov, quien ha propuesto a los miembros del C.C. cambiar opiniones acerca de los resultados de la Conferencia de Moscú. Los oradores se han pronunciado unánimemente en favor del principio coalicionista. La mayoría de los participantes de la reunión ha coincidido en que la Conferencia de Moscú ha dado el máximo de lo que cabía esperar”. Así, pues, el partido del señor Miliukov está satisfecho. Preconiza la coalición. “La Conferencia de Moscú -escriben los defensistas- ha sido una victoria de la democracia (es decir, ¿de los defensistas?), que ha sabido aparecer en los trágicos momentos que vivimos como auténtica fuerza de Estado, alrededor de la cual se ha agrupado todo (!) lo que hay de vivo en Rusia” (“Izvestia”, núm. 146). Evidentemente, el partido de los defensistas también está satisfecho. Al menos, aparenta estarlo, ya que también preconiza la coalición. ¿Y el gobierno? ¿Cómo estima la Conferencia de Moscú? Según comunica “Izvestia” (núm. 146) “la impresión generalizada entre los miembros del Gobierno Provisional” es la siguiente: “La Conferencia ha sido un Consejo de Estado en el auténtico sentido de la palabra. En general, ha sido aprobada la orientación de la política exterior e interior del gobierno. No se ha hecho objeciones al programa económico del gobierno. En esencia, no se ha atacado tampoco la política agraria del gobierno”. En una palabra, el gobierno también está satisfecho de la Conferencia, pues también ésta, por lo que se ve, preconiza la coalición. La cosa está clara. Se estructura una coalición de tres fuerzas: el gobierno, los demócratas constitucionalistas y los defensistas. Por ahora puede considerarse asegurada una “coalición honrada” bajo el rótulo de Kerenski- Miliukov-Tsereteli. Tal es el primer resultado de la Conferencia de Moscú. En el régimen capitalista, ninguna empresa puede prescindir de capital. La coalición ahora formada, presidida por el gobierno, es la empresa más importante de Rusia.

No puede existir ni una hora, ni un minuto sin el capital correspondiente. Sobre todo en estos momentos, en las condiciones de una guerra que exige recursos incalculables. Cabe preguntar: ¿Con qué capital se propone existir la nueva (¡completamente nueva!) coalición? Escuchad a “Birzhovka” (del 17 de agosto, ed. vespertina): “El resultado inmediato de las labores de la Conferencia de Moscú, sobre todo de las simpatías manifestadas hacia ella por los norteamericanos, ha sido, según comunican, la posibilidad de concertar en el mercado exterior un empréstito público de cinco mil millones. El empréstito será realizado en el mercado norteamericano. Gracias a este empréstito, podrá cumplirse el programa financiero mínimo del Gobierno Provisional”. La respuesta está clara. La coalición existirá con los millones norteamericanos, que más tarde tendrán que pagar con su sudor los obreros y campesinos rusos. La burguesía imperialista norteamericana financia la coalición de la burguesía imperialista rusa (¡Miliukov!), de los militares (¡Kerenski!) y de las capas altas de la pequeña burguesía, que sirven lacayunamente a las “fuerzas vivas” de Rusia (¡Tsereteli!).

Tal es el cuadro de la actual situación. Las “simpatías” del capital norteamericano hacia la Conferencia de Moscú, respaldadas por un empréstito de cinco mil millones, ¿no era eso lo que perseguían los señores que convocaron la Conferencia?.. En otros tiempos se decía en Rusia que la luz del socialismo venía de Occidente. Y era cierto, ya que del Occidente aprendíamos la revolución y el socialismo. La situación cambió algo al comenzar el movimiento revolucionario en Rusia. En 1906, cuando aun se desarrollaba la revolución en Rusia, el Occidente ayudó a la reacción zarista a reponerse, concediéndole un empréstito de dos mil millones de rublos. Y el zarismo se fortaleció realmente entonces a expensas de un nuevo sojuzgamiento financiero de Rusia por el Occidente. A este propósito se decía entonces que el Occidente exportaba a Rusia no sólo el socialismo, sino también la reacción en forma de miles de millones de rublos. Ahora se extiende ante nosotros un panorama más elocuente. En el momento en que la revolución rusa pone en tensión las fuerzas para defender sus

conquistas, mientras el imperialismo trata de aplastarla, el capital norteamericano suministra miles de millones a la coalición Kerenski-Miliukov- Tsereteli para sofocar definitivamente a la revolución rusa y socavar así el creciente movimiento revolucionario en el Occidente. El hecho es ése. ¿No es cierto que el Occidente exporta a Rusia no tanto el socialismo y la liberación como el sojuzgamiento y la contrarrevolución? Ahora bien, una coalición es una alianza. ¿Contra quién está enfilada la alianza Kerenski-Miliukov- Tsereteli? Evidentemente, contra los que no han estado en la Conferencia de Moscú, contra los que han boicoteado la Conferencia, contra los que han combatido la Conferencia, es decir, contra los obreros revolucionarios de Rusia. Una “coalición honrada” Kerenski-Miliukov- Tsereteli, financiada por los capitalistas norteamericanos, contra los obreros revolucionarios de Rusia. ¿No es así, señores defensistas? Así lo haremos constar.

Editorial publicado el 19 de agosto de 1917 en el núm. 6 de “Proletari”.