En la conocida entrevista del 23 de marzo, el ministro de Asuntos Exteriores, el Sr. Miliukov, expuso su "programa" sobre los objetivos de la guerra en curso. Los lectores saben por el número de ayer de "Pravda"[5] que esos objetivos son imperialistas: la toma de Constantinopla, la toma de Armenia, el reparto de Austria y Turquía, la toma del norte de Persia.

Resulta que los soldados rusos derraman su sangre en los campos de batalla no para "defender la patria", no "por la libertad", como nos asegura la prensa burguesa venal, sino para apoderarse de tierras ajenas en beneficio de un puñado de imperialistas.

Así habla, al menos, el Sr. Miliukov.

¿Y en nombre de quién dice todo esto tan abiertamente y ante todo el mundo el Sr. Miliukov?

Desde luego, no en nombre del pueblo ruso. Porque el pueblo ruso, los obreros, campesinos y soldados rusos, están en contra de la apropiación de tierras ajenas, en contra de la violencia sobre los pueblos. De ello habla elocuentemente el conocido "llamamiento" del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado, portavoz de la voluntad del pueblo ruso.

¿La opinión de quién expresa entonces el Sr. Miliukov?

¿Acaso la opinión del Gobierno Provisional en su conjunto?

Pero he aquí lo que comunica al respecto el "Vechemee Vremia"[6] de ayer:

"Con motivo de la entrevista con el ministro de Asuntos Exteriores Miliukov aparecida en los periódicos de Petrogrado el 23 de marzo, el ministro de Justicia Kerenski autorizó a la oficina de información de prensa del Ministerio de Justicia a declarar que la exposición contenida en ella de los objetivos de la política exterior de Rusia en la presente guerra constituye la opinión personal de Miliukov y en modo alguno representa los puntos de vista del Gobierno Provisional."

Así pues, si hemos de creer a Kerenski, el Sr. Miliukov no expresa la opinión del Gobierno Provisional sobre la cuestión cardinal de los objetivos de la guerra.

En pocas palabras: el ministro de Asuntos Exteriores, el Sr. Miliukov, al declarar ante todo el mundo los objetivos conquistadores de la guerra actual, ha ido no solo contra la voluntad del pueblo ruso, sino también contra el Gobierno Provisional, del que forma parte.

Ya bajo el zarismo, el Sr. Miliukov se pronunciaba a favor de la responsabilidad de los ministros ante el pueblo. Coincidimos con él en que los ministros son responsables y deben rendir cuentas ante el pueblo. Y preguntamos: ¿sigue reconociendo el Sr. Miliukov el principio de la responsabilidad de los ministros? Y si lo sigue reconociendo, ¿por qué no dimite?

¿O acaso la comunicación de Kerenski no es... exacta?

Una de dos:

O la comunicación de Kerenski es incorrecta, y entonces el pueblo revolucionario debe llamar al orden al Gobierno Provisional, obligándolo a reconocer su voluntad.

O Kerenski tiene razón, y entonces no hay lugar para el Sr. Miliukov en el Gobierno Provisional: debe dimitir.

No hay término medio.

"Pravda" n.º 13,

26 de marzo de 1917.

Editorial