Con motivo del complot de Kornílov, en los últimos tiempos se observa que los extranjeros salen en masa de Rusia. Los mercenarios de la prensa burguesa intentan relacionar este fenómeno con los “rumores de paz” e incluso con el “triunfo del bolchevismo” en Petrogrado y en Moscú. Pero tales asertos son un ardid vocinglero y torpe de los amarillos, destinado a ocultar del lector el verdadero motivo de la marcha. El verdadero motivo de la marcha es la indudable complicidad de ciertos extranjeros en el complot de Kornílov. Y ahora estos valerosos señores tratan prudentemente de zafarse de la responsabilidad. Es sabido que los tripulantes de los blindados que acompañaron a la “División salvaje” a Petrogrado eran extranjeros. Es sabido que ciertos representantes de las embajadas en el Cuartel General no sólo estaban al corriente del complot de Kornílov, sino que ayudaron a prepararlo. Es sabido que el aventurero Aladin, agente de “The Times” y de la camarilla imperialista de Londres, llegado directamente de Inglaterra a la Conferencia de Moscú y que luego “siguió su ruta” hasta el Cuartel General, era el alma y el primer violín de la insurrección de Kornílov.

Es sabido que cierto conocido representante de la más conocida embajada en Rusia ya en junio se había enredado, sin lugar a dudas, en los manejos contrarrevolucionarios de los Kaledin y demás, respaldando esas relaciones con nutridas subvenciones de la caja de sus patronos. Es sabido que “The Times” y “Le Temps” no han ocultado su disgusto con motivo del fracaso de la insurrección de Kornílov, cubriendo de improperios y de injurias a los Comités y a los Soviets revolucionarios. Es sabido que los comisarios del Gobierno Provisional en el frente han debido hacer determinada advertencia a ciertos extranjeros que se comportan en Rusia como los europeos en el África Central. Es sabido que a raíz de tales “medidas” comenzó la salida en masa de extranjeros, y que las autoridades rusas, en su deseo de no dejar escapar a valiosos “testigos”, han tenido que adoptar medidas contra tal marcha; mientras que Buchanan (¡Buchanan en persona!), temiendo, por lo visto, las denuncias, ha adoptado a su vez “medidas”, proponiendo a los miembros de la colonia británica abandonar Rusia.

Ahora Buchanan “refuta de modo categórico” estos “rumores” de que el embajador de la Gran Bretaña propusiera a todos los miembros de la colonia británica en Petrogrado abandonar Rusia (v, “Riech”). Pero, en primer lugar, esta extraña “refutación” no hace sino confirmar los “rumores”. En segundo lugar, ¿quién necesita ahora falaces “refutaciones” cuando algunos extranjeros (¡no “todos”, sino algunos!) se han marchado ya, se han escabullido? Todo esto -insistimos- es sabido y archisabido. Todo esto lo gritan hasta las “mudas piedras”. Y si, después de ello, ciertas “esferas del gobierno” y, en particular, la prensa burguesa tratan de dar carpetazo a la cuestión echando la “culpa” a los bolcheviques, ello es indicio cierto de que tanto esas “esferas” como la prensa comparten íntegramente “en el fondo de su alma” los designios contrarrevolucionarios de “ciertos extranjeros”. Oigan lo que dice el periódico “Dien”, órgano del “pensamiento socialista”: “Con motivo de la salida en masa de extranjeros -franceses e ingleses- de Rusia, en las esferas del Gobierno Provisional se señala con aflicción: nada tiene de sorprendente que, en la desequilibrada situación que vivimos, los extranjeros prefieran no arriesgarse a contratiempos. Por desgracia, se dice, no sin fundamento, que, en caso de triunfo completo de los bolcheviques, los representantes de las potencias extranjeras preferirán abandonar Rusia” (“Dien”, 10 de septiembre), Así se expresa el órgano de los filisteos atemorizados por el fantasma del bolchevismo. Así “señalan” -además, “con aflicción”- ciertas “esferas”, que nadie conoce, del Gobierno Provisional. No hay lugar a dudas: los amarillos de todos los países se unen, organizando un complot contra la revolución rusa; los plumíferos de los órganos bancarios tratan de encubrir este “trabajo” con un alboroto de frases mendaces acerca del “peligro bolchevique”; y las ignotas “esferas” del gobierno, cumpliendo la voluntad de los imperialistas anglo- franceses, señalan con fariseísmo a los bolcheviques y protegen torpemente, con falaces sentencias a propósito de la “desequilibrada situación” en Rusia, a los criminales que se largan. Todo un panorama…

Publicado con la firma de K. el 12 de septiembre de 1917 en el núm. 8 de “Rabochi Put”.