No hace mucho ocurrió en Tashkent un suceso “corrientísimo”, de los que “tanto abundan” ahora en Rusia. Sometiéndose a la lógica revolucionarizadora de los hechos, los obreros y soldados de Tashkent negaron su confianza al Comité Ejecutivo de los Soviets existente entonces y, después de elegir un nuevo Comité revolucionario, destituyeron a las autoridades kornilovianas, dieron posesión a nuevas autoridades y se hicieron cargo del Poder. Bastó esto para que los Perejvat-Zalijvatski* del Gobierno Provisional declarasen la guerra al Soviet “anarquista” de Tashkent. Cierto, los hechos dicen que, en su mayoría, el Soviet era eserista, y no anarquista. Pero ¿qué les importa eso a los “apaciguadores” que componen el Gobierno Provisional? Y los Hamlet eseristas de “Dielo Naroda”, haciéndole la rosca a Kerenski, declararon con aire doctoral que el Soviet de Tashkent era “contrarrevolucionario”, exigieron que se retirara de él a los eseristas y proclamaron la necesidad de instaurar un “orden revolucionario” en el Turkestán. Hasta el senil Comité Ejecutivo Central estimó necesario dar un par de coces a los pobres obreros y soldados de Tashkent... Sólo nuestro Partido ha apoyado decidida y totalmente al Soviet revolucionario de Tashkent frente a los atentados contrarrevolucionarios del gobierno y de sus agentes. ¿Y qué ha ocurrido? Han pasado unas cuantas semanas. Se han “calmado los ánimos”. Un delegado venido ayer de Tashkent ha expuesto ante nosotros la verdad del “suceso”. Y resulta que los obreros y los soldados de Tashkent han cumplido honradamente su deber revolucionario, a pesar de los ejercicios contrarrevolucionarios de los agentes del Gobierno Provisional. El Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado adopta por unanimidad una moción de confianza los camaradas de Tashkent y, con el asentimiento “de todas las minorías, el Soviet expresa plena disposición a respaldar las justas reivindicaciones de la democracia revolucionaria de Tashkent”. Shirókova, al explicar su voto, declara en nombre de los eseristas que su partido votará en favor de la resolución bolchevique. ¿Y la exigencia de retirar a los eseristas del Soviet de Tashkent? ¿Dónde ha ido a parar el

* Personaje de la obra del autor satírico ruso M. Saltikov- Schedrín “Historia de una ciudad”. (;. del. T.) “contrarrevolucionarismo” de este Soviet, su “indigno comportamiento”? Todo eso está ahora olvidado... ¿Qué podemos decir? Aplaudimos este “viraje” de los eseristas: más vale tarde que nunca. Pero ¿advierten los líderes de “Dielo Naroda” que hace dos semanas se han flagelado sin compasión ellos mismos al volver la espalda cobardemente al Soviet de Tashkent?

Publicado sin firma el 4 de octubre de 1917 en el núm. 27 de “Rabochi Put”.