Ha comenzado la campaña de las elecciones a la Asamblea Constituyente. Los partidos movilizan ya sus fuerzas. Los futuros candidatos de los demócratas constitucionalistas ya están recorriendo Rusia, para sondear sus probabilidades de éxito. Los eseristas han convocado en Petrogrado una reunión de representantes provinciales de los campesinos, a fin de “organizar” las elecciones. Otro grupo de populistas convoca en Moscú, con el mismo objetivo, el Congreso de la Unión Campesina de toda Rusia. Simultáneamente, surgen de modo espontáneo “Soviets de guarnición de Diputados Campesinos”, sin partido, con el propósito, entre otras cosas, de desplegar con éxito la campaña electoral en el campo. A los mismos fines se constituyen numerosas sociedades de obreros oriundos de un mismo lugar, que abastecen al campo de literatura y envían allí a su gente, Por último, algunas fábricas mandan al campo a delegados especiales para la propaganda electoral. No hablamos ya del sinnúmero de “delegados” solitarios, principalmente soldados y marinos, que recorren Rusia y comunican a los campesinos las “novedades de la ciudad”.

Es evidente que la importancia del momento y la significación decisiva de la Asamblea Constituyente son bien comprendidas por las más amplias capas de la población. Y todos se dan cuenta de que el papel decisivo pertenece al campo, donde vive la mayoría de la población, y de que allí, precisamente, deben enviarse todas las fuerzas disponibles. Todo ello, teniendo en cuenta la dispersión y la falta de organización de los obreros agrícolas -soporte principal de nuestro Partido en el campo-, complica considerablemente nuestras tareas en el agro. A diferencia de los obreros de la ciudad, que son la capa más organizada de la población urbana, los obreros agrícolas constituyen la masa más carente de organización. En los Soviets de Diputados Campesinos están organizadas, principalmente, las capas medias y acomodadas del campo, propensas, por naturaleza, a las componendas “con los terratenientes liberales y con los capitalistas”. Esos Soviets llevan también tras de sí a los elementos proletarios y semiproletarios del campo, sometiéndolos a la influencia de los partidos conciliadores trudovique y eserista. El insuficiente desarrollo del capitalismo agrícola y de la lucha de clases en el campo crea condiciones favorables para esa política de componendas.

Una tarea inmediata de nuestro Partido es la de arrancar de la influencia de los trudoviques y de los eseristas a las capas pobres del campesinado y unidas en una bien avenida familia con los obreros de la ciudad. La propia vida actúa en ese sentido, desenmascarando, paso a paso, la indignidad de la política de componendas. Es deber de los camaradas del Partido intervenir por todos los medios en las elecciones a la Asamblea Constituyente, para poner al desnudo lo funesto de tal política y facilitar de esa manera la agrupación de las capas pobres del campesinado en torno al proletariado de la ciudad. A ese fin es necesario crear sin demora, en las aldeas, núcleos de nuestro Partido, vinculándolos estrechamente a los comités del Partido de las ciudades. En cada subdistrito, en cada distrito, en cada circunscripción electoral, debemos formar grupos del Partido integrados por campesinos y campesinas pobres. Estos grupos deben estar vinculados a nuestros comités de los centros industriales de la provincia. Es obligación de los comités facilitar a los grupos los materiales necesarios acerca de las elecciones, literatura y gente. Sólo así y en el proceso de la campaña misma puede crearse la unidad efectiva de los proletarios de la ciudad y el campo.

Estamos contra los acuerdos con los capitalistas y los terratenientes, porque sabemos que esos acuerdos únicamente pueden perjudicar los intereses de los obreros y de los campesinos. Pero eso no quiere decir que, en general, nos opongamos a todo acuerdo. Estamos por un acuerdo con los grupos sin partido de campesinos pobres, a los cuales la propia vida empuja al camino de la lucha revolucionaria contra los terratenientes y los capitalistas. Estamos por un acuerdo con las organizaciones sin partido de soldados y de marinos, que tienen confianza, no en los ricos, sino en los pobres, no en el gobierno de la burguesía, sino en el pueblo y, ante todo, en la clase obrera. Rechazar a esos grupos y organizaciones porque no pueden o no quieren fundirse con nuestro Partido, sería insensato y perjudicial. Por eso, debemos hallar un lenguaje común con esos grupos y organizaciones, elaborar una plataforma revolucionaria común, presentar juntos una misma lista de candidatos en todas las circunscripciones electorales, no incluyendo en ella a “profesores” y “hombres de ciencia”, sino a campesinos, a soldados y a marinos dispuestos a defender a toda costa las reivindicaciones del pueblo. En ese sentido debe realizarse nuestra campaña electoral en el campo.

Sólo así se podrá agrupar a amplias capas de la población trabajadora del campo en torno al jefe de nuestra revolución, en torno al proletariado. No habrá que buscar mucho para encontrar esos grupos sin partido, pues surgen continuamente y en todas partes. Y seguirán surgiendo por efecto de la creciente desconfianza en el Gobierno Provisional, que impide a los Comités campesinos disponer de las tierras de los terratenientes. Surgen y seguirán surgiendo por efecto del descontento con la política del Comité Ejecutivo de Diputados Campesinos de toda Rusia, que se arrastra a la zaga del Gobierno Provisional. De ejemplo puede servir el recién formado “Soviet de Diputados Campesinos de Petrogrado”, que agrupa a toda la guarnición de la ciudad y que en sus primeros pasos ha chocado ya con el Gobierno Provisional y con el Comité Ejecutivo de Diputados Campesinos de toda Rusia. He aquí un modelo de plataforma que puede servir de base para un acuerdo con esas organizaciones sin partido de campesinos y soldados. 1. Estamos contra los terratenientes y contra los capitalistas y su “partido de la libertad popular”, pues ellos, y exclusivamente ellos, son los principales enemigos del pueblo ruso. ¡No hay que otorgar ninguna confianza a los ricos ni a su gobierno, no hay que prestarles ningún apoyo! 2.

Estamos por la confianza y el apoyo a la clase obrera, abnegado paladín del socialismo; estamos por una unión y un acuerdo de los campesinos, los soldados y los marinos con los obreros, contra los terratenientes y contra los capitalistas. 3. Estamos contra la guerra, porque es una guerra anexionista. Las frases acerca de una paz sin anexiones seguirán siendo frases vacías mientras la guerra se haga de acuerdo con los tratados secretos concertados entre el zar y los capitalistas anglo- franceses. 4. Estamos por que se ponga fin a la guerra cuanto antes con una lucha enérgica de los pueblos contra sus gobiernos imperialistas. 5. Estamos contra la anarquía en la industria, acentuada por los capitalistas. Estamos por el control obrero en la industria, por la organización de la industria sobre principios democráticos, mediante la intervención de los propios obreros y de un Poder reconocido por ellos. 6. Estamos por la organización de un acertado intercambio de productos entre la ciudad y el campo, para que la ciudad sea abastecida de suficientes víveres y el campo de azúcar, kerosén, calzado, tejidos, artículos de ferretería y otras mercancías necesarias. 7. Estamos por que toda la tierra -la de la familia imperial, la del fisco, la de la corona, la de los terratenientes y la de las iglesias y los monasterios- pase sin rescate a manos de todo el pueblo. 8.

Estamos por que toda la tierra que los terratenientes tienen sin cultivar, tanto la de labrantío como los pastizales, pase inmediatamente a disposición de Comités campesinos elegidos democráticamente. 9. Estamos por que todo el ganado y todos los aperos disponibles que se encuentren en poder de los terratenientes o en los depósitos sean transferidos inmediatamente a los Comités campesinos para el laboreo de los campos y de los prados, para la recolección de los cereales, etc. 10. Estamos por que a todos los inválidos de guerra, así como a las viudas y a los huérfanos se les concedan pensiones que les garanticen una existencia decorosa. 11. Estamos por una república popular sin ejército permanente, sin burocracia, sin policía. 12. En lugar de un ejército permanente, exigimos una milicia de todo el pueblo con jefes electos. 13. En lugar de funcionarios burócratas irresponsables, exigimos que los empleados sean electos y amovibles. 14. En lugar de una policía que tenga al pueblo bajo su tutela, exigimos una milicia electa y amovible. 15. Estamos por la anulación de las “órdenes del día” dirigidas contra los soldados y contra los marinos. 16. Estamos contra la disolución de los regimientos y el azuzamiento de unos soldados contra otros. 17.

Estamos contra las persecuciones de que se hace objeto a la prensa de los obreros y de los soldados; estamos contra toda limitación de la libertad de palabra y de reunión, tanto en la retaguardia como en el frente; estamos contra las detenciones sin juicio ni formación de causa, contra el desarme de los obreros. 18. Estamos contra el restablecimiento de la pena de muerte. 19. Estamos por que se conceda a todos los pueblos de Rusia el derecho a organizar libremente su vida, para que estos pueblos no sean oprimidos. 20. Finalmente, estamos por que todo el Poder en el país se transfiera a los Soviets revolucionarios de los obreros y de los campesinos, pues sólo ese Poder es capaz de sacar al país del atolladero en que lo han metido la guerra, el desbarajuste económico, la carestía y los capitalistas y los terratenientes, que se enriquecen con la miseria del pueblo. Esa es, a grandes rasgos, la plataforma que puede crear la base para un acuerdo entre nuestras organizaciones del Partido y los grupos revolucionarios sin partido de campesinos y soldados. Camaradas: Se acerca el día de las elecciones. Actuad antes de qué sea tarde y organizad la campaña electoral. Formad grupos volantes de agitadores, integrados por obreros y obreras, por soldados y por marinos, y organizad breves charlas acerca de esta plataforma.

Abasteced a estos grupos de literatura y enviadlos a todos los confines de Rusia. ¡Que su voz despierte al campo para las próximas elecciones a la Asamblea Constituyente! Organizar grupos del Partido en los subdistritos y en los distritos y agrupad en torno a ellos a las amplias masas de campesinos pobres. Organizad reuniones en los subdistritos, en los distritos, y las provincias, para fortalecer los vínculos revolucionarios del Partido, para presentar candidatos a la Asamblea Constituyente. La importancia de la Asamblea Constituyente es grande. Pero, es inconmensurablemente mayor la importancia de las masas que quedan al margen de la Asamblea. La fuerza no reside en la Asamblea Constituyente misma, sino en los obreros y los campesinos, que, al crear con su lucha el nuevo derecho revolucionario, impulsarán adelante la Asamblea Constituyente. Sabed que cuanto mejor organizadas estén las masas revolucionarias, más oído prestará a su voz la Asamblea Constituyente y mejor garantizada estará la suerte de la revolución rusa. Por eso la tarea principal en las elecciones es unir a las amplias masas campesinas en torno a nuestro Partido. ¡Manos a la obra, camaradas!

Publicado con la firma de K. Stalin el 27 de julio de 1917 en el núm. 4 de “Rabochi i Soldat”.