Hoy se inaugura la Conferencia Democrática. No nos ocuparemos del motivo de que se ha convocado precisamente la Conferencia, y no un congreso de los Soviets. Es indudable que el Comité Ejecutivo Central elegido por el Congreso, y que en un difícil momento histórico no apela al Congreso de los Soviets, sino a una conferencia con la participación de elementos burgueses, comete no sólo una burla infracción de forma, sino también una intolerable suplantación de la voluntad de las clases revolucionarias por la voluntad de las clases antirrevolucionarias. Evidentemente, los jefes del Comité Ejecutivo Central tenían la “idea” de colar a todo trance a los viejos elementos privilegiados… No nos ocuparemos tampoco de que gran número de Soviets de Obreros y Soldados, que en lucha abierta han vencido a los destacamentos de la contrarrevolución, quedan privados de voz y voto en una conferencia llamada a resolver el problema del Poder, mientras que se ha facilitado tal derecho a los viejos elementos privilegiados, que han apoyado directa e indirectamente a la contrarrevolución.

En la historia de las revoluciones, la burguesía siempre ha consentido de buen grado que los obreros y los campesinos lucharan solos por su cuenta y riesgo, pero siempre se ha opuesto a que los obreros y los campesinos vencedores gozaran de los frutos de su victoria y ejercieran el Poder. No creíamos que el Comité Ejecutivo Central iba a deshonrarse definitivamente siguiendo, en este sentido, el camino de la burguesía… Se comprende perfectamente que numerosas organizaciones locales de obreros y de soldados, en la retaguardia y en el frente, en la región central de Rusia y en Járkov, en la cuenca del Donetz y en Siberia, en Samara y en Dvinsk, hayan protestado airadamente contra esta vulneración escandalosa de los derechos de la revolución. Sin embargo, repito, no nos ocuparemos de ello. Pasemos al problema principal. La Conferencia ha sido convocada a fin de determinar las condiciones necesarias para la “organización del Poder revolucionario”. Así, pues, ¿cómo organizar el Poder? No cabe duda de que se puede organizar lo que uno tiene; lo que no se puede es organizar un Poder ejercido por otros.

Una conferencia que acomete la organización de un Poder que no tiene, de un Poder concentrado en manos de Kerenski y que éste ha dirigido ya en una ocasión contra “los Soviets y los bolcheviques” en Petrogrado, una conferencia de tal índole puede verse en la más ridícula de las situaciones al primer intento de pasar de las palabras a los hechos. Porque una le dos: O la Conferencia “toma” en realidad el Poder a pesar de todo, y entonces será posible y necesario hablar de la organización del Poder revolucionario conquistado por ella. O la Conferencia no “toma” el Poder, no se decide a romper con Kerenski, y entonces las disquisiciones a propósito de la organización del Poder degenerarán inevitablemente en vana palabrería. Mas, admitamos -admitámoslo por un momento- que gracias a un milagro se toma el Poder y no queda ya más que organizarlo. Preguntamos: ¿cómo debe ser organizado? ¿Sobre qué principios debe edificarse? - ¡En los principios de la coalición con la burguesía! -responden a coro los Avxéntiev y los Tsereteli. - ¡Sin coalición con la burguesía no hay salvación posible! -plañen “Dien”, “Volia Naroda” y otros coristas de la burguesía imperialista. Ahora bien, llevamos ya seis meses de coalición con la burguesía.

¿Qué nos ha deparado esa coalición, salvo el agravamiento del desbarajuste y del hambre torturadora, salvo la prolongación de la guerra y el desastre económico, salvo cuatro crisis de Poder y la insurrección de Kornílov, salvo la extenuación del país y el sojuzgamiento financiero por el Occidente? ¿No les basta aún a los señores de la conciliación? Se habla de la fuerza y del poderío de la coalición, del “ensanchamiento de la base” de la revolución, etc. Mas, ¿por qué la coalición con la burguesía, la coalición con los demócratas constitucionalistas ha volado como pavesas al primer soplo de la insurrección de Kornílov? ¿No han desertado, acaso, del gobierno los demócratas constitucionalistas? ¿Dónde está la “fuerza” de la coalición y dónde el “ensanchamiento de la base” de la revolución? ¿Comprenderán alguna vez los señores de la conciliación que no se puede “salvar la revolución” en alianza con los desertores? ¿Quién defendió la revolución y sus conquistas en los días de la insurrección de Kornílov? ¿La “burguesía liberal”? Pero si en aquellos días formaba en el mismo campo que los kornilovistas contra la revolución y sus Comités. Así lo dicen ahora públicamente Miliukov y Maklakov. ¿Las “clases comerciales e industriales”? Pero si en aquellos días también formaban en el mismo

campo que Kornílov. Así lo dicen ahora públicamente Guchkov, Riabushinski y compañía, las “personalidades públicas” que entonces estaban en el Cuartel General de Kornílov. ¿Comprenderán alguna vez los señores de la conciliación que coligarse con la burguesía es pactar una alianza con los Kornílov y los Lukomski? Se habla de la agudización del desbarajuste industrial, y se prueba con hechos en la mano que los capitalistas lockoutistas reducen a propósito la producción... Se habla de la escasez de materias primas, y se prueba con hechos en la mano que los grandes comerciantes especuladores esconden el algodón, la hulla, etc. ... Se habla del hambre en las ciudades, y se acusa con hechos en la mano a los Bancos especuladores de retener artificialmente el transporte del trigo... ¿Comprenderán alguna vez los señores de la conciliación que coligarse con la burguesía, coligarse con los viejos elementos privilegiados es pactar una alianza con los trapaceros y los especuladores, una alianza con los bandidos del comercio y los lockoutistas? ¿Y no está claro por sí mismo que sólo en la lucha contra los terratenientes y los capitalistas, sólo en la lucha contra los imperialistas de todos los pelajes, sólo luchando y venciéndolos se podrá salvar al país del hambre y del desbarajuste, de la extenuación económica y de la quiebra financiera, del hundimiento y de la degeneración?

Y si los Soviets y los Comités han sido los baluartes principales de la revolución, si los Soviets y los Comités han vencido a la contrarrevolución insurrecta, ¿no se deduce claramente que ellos, y sólo ellos, deben ser ahora los depositarios fundamentales del Poder revolucionario en el país? Ustedes preguntan: ¿cómo organizar el poder revolucionario? Pero si se está organizando ya con obreros, campesinos y soldados revolucionarios fuera de la Conferencia y, quizá, a despecho de la Conferencia, en la lucha frente a la contrarrevolución, sobre la base de la ruptura efectiva con la burguesía, en la lucha contra esa burguesía. Los elementos de ese Poder son los Comités y los Soviets revolucionarios en la retaguardia y en el frente. El germen de ese Poder es el ala izquierda que se constituirá, probablemente, en la Conferencia. La Conferencia habrá de sancionar y terminar este proceso de formación del Poder revolucionario, o bien entregarse a merced de Kerenski y desaparecer de la escena. El Comité Ejecutivo Central intentó ya ayer, al rechazar la coalición con los demócratas constitucionalistas, emprender el camino revolucionario. Pero los demócratas constitucionalistas son el único partido burgués importante. ¿Comprenderán los señores de la conciliación que en las esferas burguesas no hay nadie más con quien coligarse? ¿Tendrán audacia bastante para optar? Allá veremos.

Editorial publicado el 14 de septiembre de 1917 en el núm. 10 de “Rabochi Put”.