La llamada “Armenia Turca” es, según parece, el único país que Rusia ocupó “por derecho de guerra”. Se trata de ese “rincón paradisíaco” que ha sido durante largos años (y continúa siendo) objeto de los ávidos apetitos diplomáticos del Occidente y de las sangrientas prácticas administrativas del Oriente. De un lado, pogromos y matanzas de armenios, de otro, farisaicas “intercesiones” de los diplomáticos de todos los países para encubrir nuevas matanzas; y, como resultado, una Armenia ensangrentada, engañada y subyugada. ¿Quién no conoce estos cuadros “habituales” del “arte” diplomático de las potencias “civilizadas”? Los hijos de Armenia -heroicos defensores de su patria, pero políticos que distan mucho de ser perspicaces, engañados más de una vez, por las aves de rapiña de la diplomacia imperialista- no pueden dejar de ver ahora que el viejo camino de las combinaciones diplomáticas no es el camino de la liberación de Armenia. Se va viendo con claridad que el camino de la liberación de los pueblos oprimidos pasa por la revolución obrera comenzada en Rusia en octubre.

Ahora está claro para todos que los destinos de los pueblos de Rusia -y en particular, los destinos del pueblo armenio- están estrechamente ligados a los destinos de la Revolución de Octubre. La Revolución de Octubre ha roto las cadenas de la opresión nacional, ha roto los tratados secretos del zar, que ataban de pies y manos a los pueblos. Ella, y sólo ella, podrá liberar definitivamente a los pueblos de Rusia. Partiendo de estas consideraciones, el Consejo de Comisarios del Pueblo ha decidido promulgar un decreto especial relativo a la libre determinación de la “Armenia Turca”. Ello es singularmente necesario ahora, cuando las autoridades germano-turcas, fieles a su naturaleza imperialista, no ocultan el deseo de retener por la fuerza bajo su Poder las regiones ocupadas. Que los pueblos de Rusia sepan que a la revolución rusa y a su gobierno les son ajenos los afanes de conquista. Que todos sepan que a la política imperialista de opresión nacional el Consejo de Comisarios del Pueblo opone la política de plena liberación de los pueblos oprimidos. J. Stalin, Comisario del Pueblo

Publicado el 31 de diciembre de 1917 en el núm. 227 de “Pravda”.