Dos Conferencias. Las dos de organizaciones de la ciudad de Petrogrado. Una, menchevique. La otra, bolchevique. La primera representa en total a ocho mil obreros. La segunda, a treinta y dos mil. En la primera reinan el caos y la descomposición, porque está a punto de escindirse en dos partes. En la segunda, unidad y cohesión. La primera saca sus fuerzas de componendas con la burguesía demócrata constitucionalista. Y precisamente por eso se ha escindido; porque entre los mencheviques hay aún hombres que no han perdido el honor y no quieren arrastrarse a la cola de la burguesía. La segunda, por el contrario, no saca sus fuerzas de entendimientos con la burguesía, sino de la lucha revolucionaria de los obreros contra los capitalistas y contra los terratenientes. Para la primera la “salvación del país” consiste en extirpar el bolchevismo y traicionar a la revolución. Para la segunda esa salvación consiste en barrer a las fuerzas contrarrevolucionarias y a sus aditamentos “socialistas”. Dicen que el bolchevismo ha sido rematado y enterrado. Mucha prisa se dan en enterrarnos los señores sepultureros. Todavía estamos vivos, y la burguesía tendrá aún que estremecerse y que temblar más de una vez al oír nuestra voz. Treinta y dos mil bolcheviques unidos en favor de la revolución y ocho mil mencheviques dispersos y, en su mayoría, traidores a la revolución: ¡elegid, camaradas obreros!

Publicado sin firma el 24 de julio de 1917 en el núm. 2 de “Rabochi i Soldat”.