En febrero, los soldados y los obreros derrocaron al zar. Pero después de vencer al zar, no quisieron tomar el Poder. Dirigidos por malos pastores –los eseristas y los mencheviques-, los obreros y los soldados entregaron voluntariamente el Poder a los testaferros de los terratenientes y de los capitalistas: a los Miliukov y a los Lvov, a los Guchkov y a los Konoválov. Fue un error fatal de los vencedores, error que pagan ahora los soldados en el frente y los obreros y los campesinos en la retaguardia. Al derrocar al zar, los obreros pensaban que obtendrían pan y trabajo. Pero, en su lugar, han “obtenido” la carestía de la vida y el hambre, los lockouts y el desempleo. ¿Por qué? - Porque en el gobierno se encuentran testaferros de los capitalistas y de los especuladores, que desean someter por hambre a los obreros. Al derrocar al zar, los campesinos pensaban que obtendrían la tierra. Pero, en su lugar, han “obtenido” las detenciones de sus diputados y las expediciones de castigo. ¿Por qué? - Porque en el gobierno se encuentran testaferros de los terratenientes, que por nada del mundo entregarán la tierra a los campesinos.

Al derrocar al zar, los soldados pensaban que obtendrían la paz. Pero, en su lugar, han “obtenido” una guerra prolongada, que, por añadidura, se quiere alargar aún hasta el otoño próximo. ¿Por qué? - Porque en el gobierno se encuentran testaferros de los banqueros anglo-franceses, para quienes es desventajosa una terminación “rápida” de la guerra, en la que se lucran como bandidos. Al derrocar al zar, el pueblo pensaba que a los dos o tres meses se convocaría una Asamblea Constituyente. Pero la convocatoria de la Asamblea Constituyente ha sido aplazada ya una vez, y ahora los enemigos se preparan con toda evidencia para frustrarla definitivamente. ¿Por qué? - Porque en el gobierno se encuentran enemigos del pueblo, a quienes no conviene la convocatoria oportuna de la Asamblea Constituyente. Después de la victoria de la revolución de febrero, el Poder continuó en manos de los terratenientes y de los capitalistas, de los banqueros y de los especuladores, de los acaparadores y de los bandidos del comercio. Tal fue el error fatal de los obreros y de los soldados, tal es la causa de las calamidades actuales en la retaguardia y en el frente.

Es preciso subsanar en el acto ese error. Ha llegado el momento en que la demora es un peligro mortal para toda la causa de la revolución. Es necesario sustituir el actual gobierno de terratenientes y capitalistas por un gobierno nuevo, por un gobierno de obreros y campesinos. Es necesario sustituir al actual gobierno impostor, que no ha sido elegido por el pueblo ni responde ante él, por un gobierno reconocido por el pueblo, elegido por representantes de los obreros, de los soldados y de los campesinos y que responda ante dichos representantes. Es necesario sustituir al gobierno Kishkin- Konoválov por un gobierno de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos. Lo que no se hizo en febrero debe ser hecho ahora. Tal es el único camino por el que pueden ser conquistados la paz, el pan, la tierra y la libertad. - Obreros, soldados, campesinos, cosacos, trabajadores todos: ¿Queréis que en lugar del actual gobierno de los terratenientes y los capitalistas ocupe el Poder un gobierno nuevo, un gobierno de obreros y campesinos?

¿Queréis que el nuevo gobierno de Rusia proclame, conforme a la reivindicación de los campesinos, la abolición del derecho de los terratenientes a las tierras y entregue sin rescate todas las tierras señoriales a los Comités campesinos? ¿Queréis que el nuevo gobierno de Rusia publique los tratados secretos del zar, no los reconozca obligatorios y que proponga una paz justa a todos los pueblos beligerantes? ¿Queréis que el nuevo gobierno de Rusia reprima definitivamente a los lockoutistas y a los especuladores, que agravan de intento el hambre y el desempleo, el desbarajuste económico y la carestía de la vida? Si lo queréis, agrupad todas vuestras fuerzas, alzaos todos como un solo hombre, organizad asambleas, elegid delegaciones y exponed vuestras demandas, a través de ellas, al Congreso de los Soviets que se inaugura mañana en el Smolny. Si actuáis todos al unísono y con firmeza, nadie se atreverá a oponerse a la voluntad del pueblo. El viejo gobierno cederá tanto más pacíficamente su lugar al nuevo, cuanto más enérgica, organizada y pujante sea vuestra acción. Y todo el país irá entonces con paso audaz y firme hacia la conquista de la paz para los pueblos, de la tierra para los campesinos, del pan y

del trabajo para los hambrientos. El Poder debe pasar a los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos. Debe llegar al Poder un nuevo gobierno, elegido por los Soviets, destituible por los Soviets y responsable ante los Soviets. Sólo ese gobierno puede asegurar la convocatoria oportuna de la Asamblea Constituyente.

Editorial publicado el 24 de octubre de 1917 en el núm. 44 de “Rabochi Put”.