Huída de Petrogrado La Conferencia de Moscú ha comenzado sus labores y no en Petrogrado, centro de la revolución, sino lejos de él, en la “quietud moscovita”. En los días de la revolución, las conferencias importantes solían convocarse en Petrogrado, en la ciudadela de la revolución que había derrocado al zarismo. Entonces no temían a Petrogrado, entonces se sentían atraídos por él. Pero ahora a los días de la revolución han seguido las tinieblas de la contrarrevolución. Ahora Petrogrado es peligroso, ahora lo temen como a la peste y... huyen de él, como el diablo del agua bendita, muy lejos, a Moscú, “donde se está más tranquilo”, donde los contrarrevolucionarios piensan que les será más fácil realizar su negra labor. “La Conferencia se celebrará bajo la bandera de Moscú. Las ideas y el estado de ánimo de Moscú distan mucho del corrompido Petrogrado, esa lacra que está contaminando a Rusia”. “Viechérneie Vremia”, 11 de agosto). Así hablan los contrarrevolucionarios. Los “defensistas” están de completo acuerdo con ellos. -¡A Moscú, a Moscú! -cuchichean los “salvadores del país”, huyendo de Petrogrado. - Buen viaje -les responde el Petrogrado revolucionario. - ¡Boicot a vuestra Conferencia! -es el grito con que los despiden los obreros petrogradenses. ¿Y Moscú? ¿Justificará las esperanzas de los contrarrevolucionarios? No parece que vaya a ser así. Los periódicos están llenos de noticias acerca de la huelga general en Moscú. La huelga ha sido declarada por los obreros de Moscú. Los obreros de Moscú, como los de Petrogrado, boicotean la Conferencia. Moscú no queda a la zaga de Petrogrado. ¡Vivan los obreros de Moscú! ¿Qué hacer? ¿Huir una vez más? De Petrogrado a Moscú, y de Moscú ¿a dónde? ¿Quizá a Tsariovokokshaisk? Mal, muy mal van los asuntos de los señores versalleses...

De la Conferencia a un “Parlamento Largo” Mientras preparaban la Conferencia de Moscú, los señores “salvadores” hacían ver que se disponían a convocar una “conferencia ordinaria”, que nada decidiría y que no obligaría a nada. Pero poco a poco esa “conferencia ordinaria” se transformó en una “Conferencia de Estado”, después en un “Gran Concilio”, y ahora hablan concretamente de convertirla en un “Parlamento Largo”, que debe decidir las cuestiones cardinales de nuestra vida. “Si en la Conferencia de Moscú -dice Karaúlov, el atamán de las tropas cosacas del Térek- no cristaliza un centro de unificación del país, el futuro de Rusia se perfila con tintes sombríos. Pienso, sin embargo, que ese centro será creado..., y si… se logra obtener ese punto de apoyo, la Conferencia de Moscú no sólo será un organismo viable, sino que tendrá probabilidades para una existencia muy prolongada y muy brillante, como la del “Parlamento Largo” de la época de Cromwell. Yo, por mi parte, como representante de los cosacos, haré todo lo posible para contribuir a que se forme ese centro de unificación”. (“Russkie Viédomosti”, ed, vespertina del 11 de agosto). Así habla un “representante de los cosacos”. La Conferencia de Moscú como “centro unificador” de la contrarrevolución: tal es el sentido sucinto del largo discurso de Karaúlov. Lo mismo dicen los cosacos del Don en el mandato a sus representantes: “El gobierno debe ser organizado por la Conferencia de Moscú o por el Comité Provisional de la Duma de Estado, y no por cualquiera de los partidos, como se venía haciendo hasta ahora. A ese gobierno se le deben conceder plenos poderes y completa independencia”. Así habla la asamblea de los cosacos del Don. ¿Y quién no sabe hoy que “los cosacos constituyen una fuerza”? No hay lugar a dudas, o la Conferencia aborta, o se convertirá indefectiblemente en un “Parlamento Largo” de la contrarrevolución. Quisiéranlo o no, al convocar la Conferencia, los mencheviques y los eseristas han facilitado la organización de las fuerzas contrarrevolucionarias. Ese es el hecho.

¿Quiénes son ellos? ¿Quiénes son ellos, esos capitostes de la contrarrevolución? En primer lugar, los militares, los altos mandos del ejército, a quienes siguen ciertos sectores cosacos y de los Caballeros de San Jorge. En segundo lugar, nuestra burguesía industrial, encabezada por Riabushinski, por ese mismo Riabushinski que amenaza al pueblo con el “hambre” y la “miseria” si no renuncia a sus reivindicaciones.

De la redacción

Finalmente, el partido de Miliukov, que une a los generales y a los industriales contra el pueblo ruso, contra la revolución. Todo esto se ha visto con bastante claridad en la “Conferencia preliminar” de los generales, los industriales y los demócratas constitucionalistas, celebrada del 8 al 10 de agosto. “El nombre del general Kornílov está en boca de todos –escribe “Birzhovka”-. Los representantes de lo que se ha dado en llamar el partido militar, con el general Alexéiev a la cabeza, y los delegados de la Unión Cosaca ejercen una influencia predominante en la Conferencia. El discurso pronunciado por el general Alexéiev en la primera sesión, y acogido con ruidosas muestras aprobatorias, será repetido en la Conferencia de Estado de Moscú” (“Viechérnaia Birzhovka”, 11 de agosto). Se trata de ese mismo discurso que Miliukov propuso publicar en forma de hoja suelta. Sigamos. “Atrae mucha atención el general Kaledin. Se le mira y escucha con particular interés. Todos los militares se agrupan en torno a su persona”. (“Viechémeie Vremia”, 11 de agosto). Finalmente, todo el mundo conoce los ultimatums de los Caballeros de San Jorge y de las Uniones Cosacas, encabezadas por los mismos generales, por los destituidos y por los aun no destituidos. Además, esos ultimatums se cumplen sin demora, pues a los militares no les gusta “hablar por hablar”. No hay lugar a dudas: las cosas marchan hacia el establecimiento y la legalización de una dictadura militar. La burguesía nacional y la aliada “se limitarán” a financiar esa dictadura. Por algo “Sir George Buchanan se interesa tanto por la Conferencia” (v. “Birzhovka”) y, al parecer, se dispone también a salir para Moscú. Por algo los bravucones del señor Miliukov cantan victoria. Por algo Riabushinski se considera a sí mismo un Minin, un “salvador”, etc.

¿Qué es lo que quieren? Quieren el triunfo absoluto de la contrarrevolución. Escuchad la resolución adoptada por la Conferencia preliminar. “Que la disciplina sea restablecida en el ejército y que el Poder pase a manos de los oficiales”. En otras palabras: ¡Sujetad a los soldados! “Que un Poder central único y fuerte ponga fin al sistema de gestión irresponsable de las instituciones colectivas”. En otras palabras: ¡abajo los Soviets de obreros y campesinos! Que el gobierno “rompa decididamente con todos los restos de dependencia respecto de cualquier clase de comités, Soviets y demás organizaciones similares”. En otras palabras: que el gobierno dependa únicamente de los “consejos” cosacos y de los “conferenciantes” de la Orden de San Jorge. La resolución afirma que sólo así puede “salvarse a Rusia”. Parece que está claro. Bien, señores conciliadores, eseristas y mencheviques, ¿estáis decididos a amañar un acuerdo con los representantes de las “fuerzas vivas”? ¿O, quizá, habéis cambiado de parecer? Pobres conciliadores...

La voz de Moscú Mientras, Moscú lleva a cabo su obra revolucionaria. Los periódicos comunican que, en respuesta al llamamiento de los bolcheviques, ha comenzado ya la huelga general en Moscú, a despecho de la decisión del Comité Ejecutivo de toda. Rusia, que sigue arrastrándose a la zaga de los enemigos del pueblo. ¡A la picota el Comité Ejecutivo! ¡Viva el proletariado revolucionario de Moscú! ¡Más fuertes las voces de nuestros camaradas de Moscú, para júbilo de todos los oprimidos y esclavizados! ¡Toda Rusia debe saber que aun hay hombres dispuestos a dar sus vidas en defensa de la revolución! Moscú está en huelga. ¡Viva Moscú!

Editorial publicado el 13 de agosto de 1917 en el núm. 1 de “Proletari”.