Hace unos meses, cuando proyectaba la disolución de los Soviets y organizaba la dictadura militar, Kornílov decidió, al mismo tiempo, formar un anteparlamento “democrático”. ¿Para qué? Para reemplazar los Soviets por el anteparlamento, encubrir con éste la naturaleza contrarrevolucionaria de la korniloviada y engañar al pueblo respecto a los objetivos verdaderos de las “reformas” kornilovianas. Después de “liquidar” la insurrección korniloviana, Kerenski y los demócratas constitucionalistas, Chernov y los industriales de Moscú, al organizar una “nueva” dictadura coalicionista de la burguesía, decidieron, al mismo tiempo, formar el anteparlamento korniloviano. ¿Para qué? ¿Quizá para luchar contra los Soviets? ¿Quizá para encubrir la kerenskiada, que apenas se diferencia de la korniloviada? Avxéntiev afirma que el anteparlamento ha sido formado para “salvar a la patria”. Chernov “desarrolla” la idea de Avxéntiev, asegurando que el objeto del anteparlamento es “salvar al país y a la República”. Pero también Kornílov pensaba “salvar al país y a la República” implantando una dictadura militar y encubriéndola con el anteparlamento. ¿Qué diferencia hay entre la “salvación” tipo Avxéntiev-Chernov y la “salvación” tipo Kornílov? Así, pues, ¿para qué ha sido traído al mundo el actual aborto korniloviano, el llamado anteparlamento? Escuchemos a uno de los primeros arquitectos del anteparlamento, el señor Adzhémov, miembro del Comité Central del partido demócrata constitucionalista, ex miembro del Comité Provisional de la Duma de Estado y ahora miembro del anteparlamento.

Escuchémosle, ya que es más sincero que otros: “La misión del anteparlamento debe ser, en primer término, proporcionar al gobierno terreno firme, darle el Poder, que hoy día, naturalmente, no tiene”. Ahora bien, ¿para qué necesita el gobierno ese “Poder”? ¿Contra quién debe ser enfilado? Seguid escuchando: “La cuestión principal -dijo Adzhémov- consiste en saber si el anteparlamento logrará resistir el ensayo, si podrá dar la réplica debida a los Soviets de Diputados Obreros y Soldados. No cabe duda de que el Soviet y el anteparlamento se ven contrapuestos, de igual modo que dentro de dos meses estas mismas organizaciones se verán contrapuestas, a su vez, a la Asamblea Constituyente. Si el anteparlamento resiste bien la prueba, podrá organizarse el trabajo” (v. “Dien” del domingo). ¡Así se habla! ¡Eso es sinceridad y, hasta si queréis, honradez! El anteparlamento crea “poder” al gobierno para “dar la réplica a los Soviets”, puesto que el anteparlamento, y sólo él, puede ser “contrapuesto” a los Soviets. Ahora sabremos que el anteparlamento no ha sido traído al mundo para “salvar al país”, sino para luchar contra los Soviets. Ahora sabremos que los tránsfugas de la democracia, los mencheviques y los eseristas, no se han cobijado en el anteparlamento para “salvar a la revolución”, sino para ayudar a la burguesía en la lucha contra los Soviets. Por algo sostienen una lucha encarnizada contra el Congreso de los Soviets. “Si el anteparlamento resiste bien la prueba, podrá organizarse el trabajo”, dice, esperanzado, el señor Adzhémov. Los obreros y los soldados tomarán todas las medidas necesarias para que el aborto korniloviano no “resista bien la prueba”, para que no pueda “organizarse” su abyecto “trabajo”.

Publicado sin firma el 10 de octubre de 1917 en el núm. 32 de “Rabochi Put”.