Por encargo del Consejo de Comisarios del Pueblo, el Comisario del Pueblo Stalin. Anteayer, 22 de febrero, recibimos del gobierno alemán unas condiciones de paz duras, puede decirse que brutales, con la agravante de que los alemanes exigen su aceptación en cuarenta y ocho horas. Al mismo tiempo, unidades alemanas avanzan hacia Rével y Pskov, poniendo en peligro Petrogrado, y nuestras tropas se niegan definitivamente a resistir. No sé si conocéis estas condiciones. Las hemos transmitido a todas partes por radio. Comunico las principales. “Punto cuarto. Rusia concierta inmediatamente la paz con la República Popular Ucraniana. Ucrania y Finlandia son evacuadas sin dilación por las tropas rusas y la Guardia Roja”. “Los barcos de guerra rusos del Mar Negro, etc. deben ser trasladados inmediatamente a puertos rusos, donde permanecerán hasta la conclusión general de la paz, o deben ser desmantelados”. “Se reanuda la navegación mercante en el Mar Negro y en los demás mares, como se estipulaba en el acuerdo de armisticio. Se inicia inmediatamente la limpieza de minas”. “Punto tercero. Liflandia y Estlandia son evacuadas inmediatamente por las tropas rusas y la Guardia Roja y ocupadas por la policía alemana hasta que la organización del país garantice la seguridad y el orden públicos. Deberán ser inmediatamente excarcelados todos los habitantes detenidos por razones políticas”. “Punto quinto. Rusia hará todo lo posible por asegurar inmediatamente a Turquía la devolución metódica de las provincias orientales anatolinas, y reconoce invalidado el acto de capitulación de Turquía”. Siguen los puntos concernientes al tratado comercial, que descansan en el convenio, conocido por vosotros, de la vieja Rada con Austria-Hungría. En general, hay que decir que las condiciones son excepcionalmente brutales. Nos parece que el punto relativo a Ucrania no significa la restauración del Poder de Vinnichenko que de por sí no tiene valor para los alemanes, sino un procedimiento muy real de presionarnos para que nosotros y vosotros aceptemos el convenio de la vieja Rada con Austria- Hungría, ya que los alemanes no necesitan a Vinnichenko, sino él intercambio de artículos manufacturados por trigo y mineral.

La situación actual, creada por la ofensiva de los alemanes y la huída de nuestras tropas, puede, a nuestro juicio, caracterizarse así: después de haber derrocado a nuestros imperialistas, nosotros, a consecuencia del lento ritmo del movimiento revolucionario en Occidente, de la inestabilidad de nuestras tropas y de la inaudita rapacidad de los imperialistas alemanes, hemos caído momentáneamente en las garras de un imperialismo extranjero, contra el cual debemos preparar desde ahora mismo las fuerzas para organizar la guerra patria, con la esperanza de que se desaten las fuerzas revolucionarias en Occidente, lo que, a nuestro entender, es inevitable. Para tal preparación, es necesaria una tregua mínima, que nos podría ofrecer incluso una paz brutal. En ningún caso debemos hacernos ilusiones. Hay que tener la valentía de mirar cara a cara la realidad y reconocer que momentáneamente hemos caído en las garras del imperialismo alemán. Estas consideraciones son las que han guiado, precisamente, al Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia, que a las tres de la madrugada de hoy ha decidido concertar una paz basada en condiciones brutales, encargando al Consejo de Comisarios del Pueblo enviar una delegación a Brest-Litovsk, lo cual ha sido cumplido hoy.

El Comité Ejecutivo Central ha decidido que sólo en tales circunstancias será posible conservar el Poder Soviético. Y, por ahora, a prepararnos más y más para organizar la guerra santa contra el imperialismo alemán. Todos coincidimos en que vuestro Secretariado Popular debe enviar una delegación a Brest-Litovsk y declarar allí que, si los austro-alemanes no apoyan la aventura de Vinnichenko, el Secretariado popular no opondrá objeciones a las bases del convenio de la vieja Rada de Kiev. Tal paso por vuestra parte, en primer lugar, subrayaría la fraternidad ideológica y política de los Soviets del Sur y del Norte; en segundo lugar, conservaría el Poder Soviético en Ucrania, lo que constituye una inmensa ventaja para toda la revolución internacional. Mucho desearíamos que nos entendierais y que estuvieseis de acuerdo con nosotros en estas cuestiones cardinales de la paz desventurada. Espero contestación inmediata a dos preguntas. Primera: ¿enviáis hoy mismo delegados a Petrogrado o, más sencillo aun, directamente a Brest-Litovsk, para sostener negociaciones conjuntas con los alemanes? Y segunda: ¿compartís nuestra opinión de que es aceptable el convenio de Vinnichenko sin Vinnichenko y su banda? Espero la contestación a estas dos preguntas para preparar la credencial y organizar vuestro viaje a Brest-Litovsk.

El Comisario del Pueblo J. Stalin. Petrogrado, 24 de febrero de 1918.

Se publica por primera vez.