A Trotski, copia a Lenin

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Como tengo poco tiempo, escribo brevemente y por puntos.

1. Todos nosotros nos equivocamos junto con Usted al declarar una movilización

separada

de cosacos: a) nos retrasamos en comparación con Krásnov, b) no tuvimos un núcleo cosaco revolucionario capaz de agrupar en torno al poder soviético a las masas cosacas (el «Gobierno Soviético del Don» es un mito; a instancias de los «forasteros» y de los pocos cosacos que quedaron de nuestro lado, ese «gobierno» se declaró ayer disuelto).

Esto, en rigor, explica que la movilización de cosacos declarada por nosotros fue en beneficio de Krásnov: los cosacos movilizados, al recibir armas y cañones, pasaron por millares al lado de Krásnov (ellos constituyen principalmente el «ejército» de Krásnov).

2. Las personas conocedoras del asunto afirman unánimemente que nuestro apoyo en la región del Don son los «forasteros» y que solo se puede hablar de una movilización «general» sin separar a los cosacos en una curia especial. Solo así se puede utilizar a los cosacos como fuerza militar. El «Comité Cosaco» existente en Moscú está desconectado de la vida y no tiene idea de las condiciones reales sobre el terreno.

3. La movilización cosaca separada nos perjudicó no solo en la región del Don, sino también en las regiones del Kubán y Térek. Habiendo recibido armas y obedeciendo a sus viejos atamanes, los cosacos iniciaron levantamientos parciales, comenzaron a volar las vías férreas en todo el norte del Cáucaso. Además, hay motivos para afirmar que la piroxilina no les es suministrada solo por los agentes de Krásnov, sino también por los anglo-franceses.

4. El asunto se complica por el hecho de que el estado mayor del Distrito del Cáucaso Norte resultó estar absolutamente inadaptado a las condiciones de lucha contra la contrarrevolución. No se trata solo de que nuestros «especialistas» son psicológicamente incapaces de una guerra decidida contra la contrarrevolución, sino también de que, como trabajadores «de estado mayor» que solo saben «trazar planos» y elaborar proyectos de reorganización, son absolutamente indiferentes a las acciones operativas, al abastecimiento, al control de los diversos comandantes de ejército, y en general se sienten como personas ajenas, como invitados.

Los comisarios militares no pudieron suplir la carencia. Zedín es de miras estrechas, se orienta mal en la situación y se deja llevar por la corriente. Anísimov es más consciente y activo, pero está solo. Y el jefe militar con sus ayudantes es tan indiferente al asunto que, dos días después de la interrupción de la línea de Tijoretsk, ellos, Snésarev con Zedín, se disponían a partir a Bakú (donde nadie los invita) y solo mi protesta (los acusé de huir) los obligó a aplazar el viaje, debiendo señalar, no obstante, que al quedarse en Tsaritsin no se esforzaron en tomar medidas para restablecer la línea interrumpida, interrumpida hasta el día de hoy.

5. Todo esto, así como el hecho de que la cuestión alimentaria en el sur (mi esfera) ha topado con la cuestión militar, me obligó a intervenir en los asuntos del estado mayor. Ya no digo que las delegaciones de los frentes y de los estados mayores de sector me exigían intervenir, dada la evidente negligencia de los estados mayores del Distrito del Cáucaso Norte, en los asuntos del abastecimiento.

Envié al estado mayor (por recomendación de personas locales) a tres camaradas, de los cuales uno, a petición mía, fue confirmado como jefe de la sección de control militar (Rujimóvich), y dos (Vadim y Parjoménko) como ayudantes. Estos camaradas descubrieron una serie de omisiones inadmisibles, encontraron cañones de grueso calibre y automóviles blindados cuya existencia Zedín negaba y sin los cuales el frente sufre desde hace 2-3 semanas.

Lo encontrado se puso en funcionamiento. Además, la enfermedad general: la existencia de multitud de comandantes de ejército y la incapacidad (o falta de voluntad) del estado mayor para subordinarlos a un mando único. Si no fuera por esta enfermedad, la interrupción de la vía no se habría producido. Mirar con indiferencia cómo el frente de Kalnin está separado de los puntos de abastecimiento y el norte de la zona cerealera, no me considero con derecho.

Yo corregiré estas y muchas otras deficiencias sobre el terreno; adoptaré una serie de medidas (y las adoptaré) que llegan hasta la destitución de funcionarios y comandantes de ejército que arruinan la causa, a pesar de las dificultades formales, que cuando sea necesario romperé. Al hacerlo, por supuesto, asumo

toda

la responsabilidad ante todas las instituciones superiores.

6. Tsaritsin se convierte en una base de pertrechos, armamento, acciones militares, etc. Un jefe militar tan indolente como Snésarev no sirve aquí. ¿No tienen otros candidatos? Los comisarios militares deben ser el alma del asunto militar, arrastrando tras de sí a los especialistas, pero en Tsaritsin ocurre lo contrario. (Denle a Anísimov otro camarada, mejor que Zedín).

7. Trifónov «se sometió» y se hizo leal, aunque como comisario militar no es idóneo. Lo hemos enviado a ustedes como impulsor de los envíos militares; para eso, parece, sí sirve. Avtonomov se lleva bien con los franceses y, según la opinión general, es cómplice de las bandas cosacas que vuelan las vías del ferrocarril.

Las puertas de los estados mayores están abiertas, por alguna razón, a los miembros de las misiones francesas, y según el testimonio de los camaradas, las aventuras de nuestros kubaneses contra los alemanes son obra de los franceses y de los ingenuos que les creen. Declaro que si ellos (los franceses) caen en mis garras, no los soltaré.

8. ¿Por qué los destructores navales, que languidecen en Tsaritsin, no se utilizan contra los checoslovacos?

Comisario del pueblo. Tsaritsin, 11 de julio de 1918.

La dirección bolchevique. Correspondencia. 1912-1927. Pp. 42-43.

RGASPI. F. 558. Op. 1. D. 1812. L. 1-3.