La situación en el Sur no es fácil. El Consejo
Militar ha recibido una herencia completamente
caótica, caótica en parte a causa de la inercia del
antiguo jefe militar, en parte a causa del complot de
las gentes colocadas por él en distintas secciones de
la comandancia de la Zona Militar. Ha habido que
comenzar todo de nuevo; hemos organizado el
suministro, montado la sección de operaciones, nos
hemos puesto en comunicación con todos los
sectores del frente, hemos anulado viejas órdenes -yo
diría criminales-, y sólo después de todo esto hemos
emprendido la ofensiva hacia Kalach y hacia el Sur,
en dirección a Tijorétskaia. Emprendimos la ofensiva
con la esperanza de que los sectores septentrionales
de Mirónov, Kikvidze, incluido el sector de
Povórino, estuvieran a salvo de la derrota. Sin
embargo, ha resultado que estos sectores eran los
más débiles y los menos seguros. Ya está usted
enterado de la retirada de Mirónov y de otros hacia el
Nordeste, de que los cosacos se han apoderado de
toda la línea férrea desde Lipki hasta Aléxikovo, del
traslado de algunos grupos cosacos guerrilleros hacia
el Volga y de los intentos de estos últimos de cortar
las comunicaciones por el Volga entre Kamishiri y
Tsaritsin.

Por otra parte, el Frente de Rostov y, en general,
los grupos de Kalnin, en vista de la falta de
proyectiles y de cartuchos, han perdido su firmeza,
han entregado Tijorétskaia y Torgóvaia y, al parecer,
pasan por un proceso de disgregación total (digo “al
parecer”, porque hasta ahora no hemos podido recibir
noticias exactas sobre el grupo de Kalnin).
No hablo ya de la crítica situación en que se
encuentran Kizliar, Briánskoe y Bakú. La orientación
anglófila ha fracasado por completo, pero allí los
asuntos del frente están peor que mal. Kizliar,
Projládnaia, Novo-Gueórguievskoe y Stávropol se
encuentran en manos de los cosacos sublevados. Por
ahora se mantienen sólo Briánskoe, Petrovsk,
Minerálnie Vodi, Vladikavkaz, Piatigorsk y, me
parece, Ekaterinodar.
Se ha creado, pues, una situación, en la que están
cortadas las comunicaciones con el Sur, con sus
zonas productoras de víveres, y la misma zona de
Tsaritsin, que enlaza al centro con el Cáucaso del
Norte, está, a su vez, cortada o casi cortada del
centro.
En vista de ello, hemos decidido suspender las
operaciones de ofensiva hacia Tijorétskaia, pasar a la
defensiva y retirar unidades de línea del Frente de
Tsaritsin,
para
formar
con
ellas
un
ariete
septentrional de unos seis mil soldados y dirigirlo por
la orilla izquierda del Don hasta el río Jopior.

El
objetivo de esta operación es limpiar la línea
Tsaritsin-Povórino y, al salir a la retaguardia del
enemigo,
desorganizarlo
y
hacerle
retroceder.
Tenemos razones fundadas para pensar que este plan
puede ser ejecutado en el futuro más inmediato.
La situación desfavorable arriba descrita se debe:
1) Al viraje del combatiente, del “mujik apañado”
-que en Octubre luchó por el Poder Soviético-, contra
el Poder Soviético (odia con toda su alma el
monopolio cerealista, los precios fijos, las requisas,
la lucha contra la especulación).
2) A la composición cosaca de las tropas de
Mirónov (las unidades cosacas que se llaman
soviéticas
no
pueden,
no
quieren
luchar
enérgicamente con la contrarrevolución cosaca; los
cosacas se han pasado por regimientos enteros al lado
de Mirónov para recibir armas, informarse del
dispositivo de nuestras unidades y, después, desertar
al campo de Krasnov, llevándose a regimientos
enteros; Mirónov ha sido cercado tres veces por los
cosacos, pues conocían todos los secretos de su
sector y, naturalmente, le infligieron una derrota
aplastante).
3) A la estructura por destacamentos de las
unidades de Kikyidze, que excluye la posibilidad de
contacto y de coordinación de las acciones.
4) Al aislamiento, resultante de todo esto, de las
unidades de Sivers, que han perdido el apoyo que
tenían en el flanco izquierdo.

Debemos reconocer un aspecto positivo del Frente
Tsaritsin-Gashún, y es la supresión total del
desbarajuste
originado
por
el
sistema
de
destacamentos y la destitución oportuna de los
llamados especialistas (en parte grandes partidarios
de los cosacos y en parte de los anglo-franceses), lo
que ha permitido ganarse la predisposición de las
unidades militares y establecer en ellas una disciplina
de hierro.
La situación de abastos, después del corte de las
comunicaciones con el Cáucaso del Norte, es
desesperada. En el Cáucaso del Norte hay más de
setecientos vagones cargados, tenemos almacenados
más de un millón y medio de puds, y carecemos de
toda posibilidad de enviar toda esta carga debido al
corte de las comunicaciones tanto por ferrocarril
como por mar (Kizliar y Briánskoe no están en
nuestras manos). En las zonas de Tsaritsin,
Kotélnikovo y Gashún hay bastantes cereales, pero es
menester recolectarlos, mientras que el Chokprod
no está adaptado ni ha podido adaptarse hasta ahora a
este trabajo. Es preciso recoger la cosecha, prensar y
concentrar en un lugar el heno, pero resulta que el
Chokprod no dispone de prensas. Es necesario
organizar en gran escala la recolección de los
cereales, pero los organizadores del Chokprod han
resultado unos inútiles. Debido a ello, los acopios
cojean de los dos pies.
La toma de Kalach nos ha dado varias decenas de
miles de puds de cereales. He enviado a Kalach doce
camiones y, en cuanto pueda llevar el grano hasta el
ferrocarril, lo mandaré a Moscú. Mal que bien, la
recolección de los cereales marcha. Tengo la
esperanza de conseguir y enviarle en los próximos
días algunas decenas de miles de puds. Aquí hay
ganado de sobra, pero muy poco heno, y como sin
heno no lo podemos enviar, su expedición en gran
escala es imposible. Estaría bien organizar, por lo
menos, una fábrica de conservas, un matadero y
demás. Pero, desgraciadamente, por ahora no puedo
encontrar gente que conozca el asunto y con
iniciativa.

He ordenado al delegado de Kotélnikovo
que organice la salazón de la carne en grandes
cantidades; la cosa está ya en marcha, hay resultados,
y, si el asunto se desarrolla, habrá bastante carne para
el invierno (tan sólo en la zona de Kotélnikovo se ha
concentrado más de cuarenta mil cabezas de ganado
mayor). En Astrajan no hay menos ganado que en
Kotélnikovo, pero el Comisariado de Abastos local
no hace nada. Los representantes de la Dirección de
Acopios duermen a pierna suelta, y puede decirse
con seguridad que no harán acopio de carne. He
enviado allí al delegado Zalmáev para el acopio de
carne y pescado, pero aun no he recibido noticias
suyas.
En el aspecto del aprovisionamiento, ofrecen
muchas más esperanzas las provincias de Sarátov y
Samara, donde abundan los cereales y de donde
espero que la comisión de Yakubov sepa sacar medio
millón de puds de cereales e incluso más.
En términos generales, puede decirse que no se
debe confiar (demasiado) en el sector de Tsaritsin (en
el sentido de aprovisionamiento) hasta que no se
restablezcan la comunicación con el Cáucaso del
Norte.
Suyo, J. Stalin
Tsaritsin,
4 de agosto de 1918.

Publicada por primera vez en 1931, en el tomo
XVIII de la Recopilación Leninista.