Entre la Rusia socialista y el Occidente revolucionario, las regiones ocupadas forman una pared medianera. Mientras que en Rusia hace ya más de un año ondea la bandera roja y en Occidente, en Alemania y en Austria-Hungría, los estallidos de las insurrecciones proletarias crecen, no por días, sino por horas, en las regiones ocupadas, en Finlandia, Estlandia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Polonia, Besarabia, Ucrania y Crimea continúan arrastrando una vida miserable los “gobiernos” nacionalistas burgueses, “gobiernos” por la gracia de los imperialistas del Occidente, cuya vida toca a su fin. Mientras que en el Este y el Oeste han sido ya enviados al averno los “grandes” reyes y los imperialistas “soberanos”, en las regiones ocupadas continúan gobernando a su antojo reyezuelos y rapaces pigmeos, cometiendo tropelías y violencias contra los obreros y los campesinos, deteniéndoles y fusilándoles. Es más: estos “gobiernos”, que ya viven más de la cuenta, organizan febrilmente sus “regimientos” “nacionales” de guardias blancos, se preparan para “actuar”, cuchicheando con los gobiernos imperialistas todavía no liquidados, trazando planes de “ensanchamiento” de “su” territorio. ¡Estas sombras, que se pudren en vida, de los “grandes” reyes ya derrocados, estos “gobiernos” “nacionales” enanos, que, por voluntad del destino, se encuentran entre las dos grandiosas hogueras de la revolución del Este y del Oeste, sueñan ahora con sofocar el incendio revolucionario general en Europa, con mantener su ridícula existencia, con volver atrás la rueda de la historia!..

Lo que no han conseguido los reyes “soberanos” de la “gran” Alemania y de Austria-Hungría, sueñan hacerlo estos “reyezuelos” “de un solo golpe”, con ayuda de un par de desorganizados “regimientos” de guardias blancos. No dudamos de que las poderosas olas de la revolución en Rusia y en Occidente barrerán implacablemente de las regiones ocupadas a los soñadores contrarrevolucionarios. No dudamos de que está cercana la hora en que los “reyezuelos” de estas regiones habrán de seguir las huellas de sus antiguos y “soberanos” protectores en Rusia y en Alemania. No tenemos ningún motivo para no creer que, a la postre, será barrida la contrarrevolucionaria pared medianera entre el Occidente revolucionario y la Rusia socialista. Han aparecido ya los primeros indicios de la revolución en las regiones ocupadas. Las huelgas de Estlandia, las manifestaciones de Letonia, la huelga general de Ucrania, la efervescencia revolucionaria general en Finlandia, en Polonia, en Letonia, son las primeras golondrinas. Ni que decir tiene que la revolución y los gobiernos soviéticos en estas regiones son cosa de un futuro muy próximo. La revolución proletaria marcha por la tierra con paso temible y poderoso. Espantados y trémulos inclinan ante ella sus cabezas los antiguos “árbitros” del mundo en el Este y el Oeste, dejando caer las viejas coronas. Las regiones ocupadas y sus “reyezuelos” no pueden ser una excepción.

Editorial publicado con la firma de J. Stalin el 17 de noviembre de 1918 en el núm. 2 de “Zhizn Natsionálnostei”.