Lenta, pero inconteniblemente, corre del Este al Oeste la ola del movimiento liberador, avanzando por las regiones ocupadas. Lenta, pero también inconteniblemente, pasan a la esfera de la inexistencia los “nuevos” “gobiernos” republicanos burgueses de Estlandia, Letonia, Lituania y Bielorrusia, dejando paso al Poder de los obreros y campesinos. La pared medianera entre Rusia y Alemania se viene abajo, se esfuma. La consigna del nacionalismo burgués “Todo el Poder a la burguesía nacional” es reemplazada por la consigna del socialismo proletario “Todo el Poder a las masas trabajadoras de las nacionalidades oprimidas”. Hace un año, después de la Revolución de Octubre, el movimiento liberador iba en esta misma dirección y bajo la misma consigna. Los “gobiernos” nacionales burgueses, que entonces se formaron en las regiones periféricas, deseosos de contener la ola del movimiento socialista que llegaba de Rusia, declararon la guerra al Poder Soviético. Querían fundar en las regiones periféricas distintos Estados burgueses, para dejar en manos de la burguesía nacional el Poder y los privilegios. Los lectores recuerdan que esta empresa reaccionaria fracasó: atacados desde el interior por “sus propios” obreros y campesinos, estos “gobiernos” hubieron de retroceder.

La ocupación por el imperialismo alemán comenzada más tarde interrumpió el proceso de liberación de las regiones periféricas, dando la superioridad a los “gobiernos” nacionales burgueses. Ahora, después de la derrota del imperialismo alemán, después de haber sido desalojadas de las regiones periféricas las tropas de ocupación, la lucha liberadora se ha reanudado con nueva fuerza, en formas nuevas, más acentuadas. Los obreros de Estlandia han sido los primeros en levantar la bandera de la insurrección. La Comuna del Trabajo de Estlandia avanza victoriosamente, destruyendo las bases del “gobierno” republicano burgués de Estlandia, alzando a la lucha a las masas trabajadoras de las ciudades y de las aldeas de Estlandia. En respuesta a la demanda del Gobierno Soviético de Estlandia, el Gobierno Soviético de Rusia ha reconocido solemnemente la independencia de la República Socialista de Estlandia. ¿Es necesario demostrar que este acto es un deber y una obligación del Gobierno Soviético de Rusia? La Rusia Soviética jamás ha considerado las regiones occidentales como posesiones suyas. Siempre ha estimado que estas regiones son posesión inalienable de las masas trabajadoras de las nacionalidades que las habitan y que estas masas trabajadoras tienen pleno derecho a la libre determinación de su destino político.

Naturalmente, esto no descarta, sino que presupone la máxima ayuda de la Rusia Soviética a nuestros camaradas de Estlandia en su lucha por liberar a la Estlandia trabajadora del yugo de la burguesía. Los obreros de Letonia también han puesto manos a la obra de liberar a su martirizada patria. El restablecimiento de los Soviets de Diputados en Verro, Valk, Riga, Libava y en otros lugares de Letonia, los intentos de los obreros de Riga de conseguir revolucionariamente las necesarias libertades políticas, el rápido avance de los cazadores letones hacia Riga, todo esto habla de que al “gobierno” republicano burgués de Letonia le espera la misma suerte que al de Estlandia. Tenemos noticias de que dentro de unos días se procederá a la proclamación oficial del Gobierno Provisional Soviético de Letonia. Huelga decir que este acto, si, en efecto, se lleva a cabo, acelerará y legitimará la liberación de Letonia del imperialismo. Los obreros y campesinos de Lituania siguen las huellas de los obreros tetones.

La formación de los Soviets de Diputados -cierto, todavía semilegales- en Vilna, en Spavli, en Kovno, y en otros lugares de Lituania; la sin par actividad revolucionaria de los obreros agrícolas lituanos para preservar las grandes haciendas de los saqueos de los terratenientes; el rápido avance de los cazadores lituanos hacia el interior de Lituania; en fin, la proyectada proclamación -así lo dicen las noticias que tenemos- del Gobierno Provisional Soviético de Lituania, todo esto habla de que la decantada Tariba Lituana no escapará al destino de sus copias de Letonia y Estlandia. La naturaleza efímera de los “gobiernos” nacionales de las regiones ocupadas se debe no sólo a su carácter burgués, ajeno a los intereses de los obreros y de los campesinos, sino, ante todo, a la circunstancia de que son simples apéndices de las autoridades de ocupación, lo que por fuerza había de privarles de toda autoridad moral a los ojos de los amplios sectores de la población. En este sentido, el período de ocupación ha desempeñado, indudablemente, un papel positivo en el desarrollo de las regiones periféricas, poniendo por entero al desnudo la podredumbre y la traición de la burguesía nacional. Las cosas tienden, por lo visto, a que las regiones occidentales, sus masas trabajadoras, que hasta ahora eran objeto de las maquinaciones fraudulentas de los imperialistas logren de un día a otro la liberación y se alcen, al fin, sobre sus propios pies...

En el Norte, en Finlandia, hasta ahora hay “calma”. Pero esta calma oculta, indudablemente, un profundo trabajo interior, por un lado, de los obreros y los torppari, que anhelan la liberación, por otro, del gobierno Svinhufvud, que con sospechosa frecuencia cambia de ministros y cuchichea sin fin con los agentes del imperialismo inglés. La salida de las tropas de ocupación de Finlandia acelerará, sin duda, el aniquilamiento de la bandidesca cuadrilla de Svinhufvud, que con toda justicia se ha ganada el más profundo desprecio de los amplios sectores de la población de Finlandia. En el Sur, en Ucrania, no hay tanta calma como en Finlandia. ¡Ni mucho menos! Las tropas insurrectas se fortalecen y organizan avanzando hacia el Sur. Járkov, después de una huelga de tres días, ejemplarmente organizada, ha pasado a manos del Soviet de Diputados Obreros y Campesinos. Los petliuristas, los ocupantes alemanes y los agentes de Skorapadski se han visto obligados a tener en cuenta la voluntad de los obreros. En Ekaterinoslav funciona públicamente el Soviet de Diputados Obreros y Campesinos. El famoso manifiesto del Gobierno Provisional Obrero y Campesino de Ucrania ha sido impresa legalmente y fijado en las calles de Ekaterinoslav. Las “autoridades” no han podido impedir semejante “atrevimiento”. No hablamos ya del potente movimiento insurreccional de los campesinos ucranianos, para quienes el manifiesto del Gobierno Soviético Ucraniano es un Evangelio. Y en el lejano Sur, en el Cáucaso del Norte, incluso los ingushos y los chechenos, los osetinos y los kabardinos se pasan en grupos enteros al lado del Poder Soviético, limpiando con las armas en la mano su patria de las bandas mercenarias del imperialismo inglés.

¿Es necesario decir que todo esto no pasará en balde para los pueblos oprimidos del Occidente y, ante todo, para los pueblos de Austria-Hungría, que viven aún el período del movimiento nacional burgués de liberación, pero que han entrado ya, por la fuerza de las cosas, en la fase de la lucha contra el imperialismo? En el centro de todos estos grandiosos acontecimientos se encuentra el abanderado de la revolución mundial, la Rusia Soviética, que alienta en los obreros y en los campesinos de los pueblos oprimidos la fe en la victoria, que apoya su lucha liberadora en bien del socialismo mundial. Naturalmente, tampoco duerme el otro campo, el campo de los imperialistas. Sus agentes recorren, afanoso; todos los países, desde Finlandia hasta el Cáucaso, desde Siberia hasta el Turkestán, abasteciendo a los contrarrevolucionarios, tramando bandidescos complots, organizando una cruzada contra la Rusia Soviética, forjando cadenas para los pueblos de Occidente. Pero ¿acaso no está claro que, al mantener su bandidesca existencia mediante el soborno y las bandas mercenarias, la esclavitud y la ignorancia de los llamados “hombres de color” de África, la banda de imperialistas ha perdido ya toda autoridad moral a los ojos de los pueblos oprimidos y se ha privado para siempre de la pasada aureola de abanderado de la “civilización” y del “humanitarismo”?... ¡Del Este llego la luz! El Occidente, con sus caníbales imperialistas, se ha convertido en un foco de tinieblas y de esclavitud. La tarea consiste en aniquilar ese foco, para alegría y consuelo de los trabajadores de todos los países.

Editorial publicado con la firma de J. Stalin el 15 de diciembre de 1918 en el núm. 6 de “Zhizn Nalsionálnostei”.