10-18 de enero de 1918 1. Informe sobre la cuestión nacional. 15 de enero (Referencia de prensa). Una de las cuestiones que agita particularmente a Rusia en la actualidad -señala el informante- es la cuestión nacional. Agrava la seriedad de este problema el hecho de que los grandes rusos no constituyen la mayoría absoluta de la población de Rusia y de que les rodean otros pueblos “no soberanos” que habitan la periferia del país. Teniendo en cuenta la seriedad de la cuestión nacional, el gobierno zarista procuraba tratar con mano de hierro los asuntos nacionales, seguía una política de rusificación forzosa de los pueblos de la periferia; su norma de conducta consistía en la prohibición de la lengua materna, en los pogromos y otras persecuciones. El gobierno de coalición de Kerenski aniquiló estas trabas nacionales, pero no pudo, por su carácter de clase, solucionar el problema nacional en toda su magnitud. El gobierno del primer período de la revolución, lejos de emprender el camino de la liberación completa de las naciones, no se detuvo, en muchos casos, ante la, aplicación de medidas represivas para aplastar el movimiento nacional, como sucedió con Ucrania y Finlandia. Sólo el Poder Soviético ha proclamado públicamente el derecho de todas las naciones a la autodeterminación, llegando a la plena separación de Rusia. En este sentido, el nuevo Poder ha sido incluso más radical que los grupos nacionalistas en el seno de algunas naciones. Y, no obstante, han surgido diversos conflictos entre el Consejo de Comisarios del Pueblo y la periferia.

Estos conflictos, sin embargo, no se han producido en torno a cuestiones de carácter nacional, sino, precisamente, en torno al problema del Poder. El orador cita diversos ejemplos, por los que se ve que los gobiernos burgueses nacionalistas formados de prisa y corriendo en las regiones periféricas e integrados por representantes de altas capas de las clases pudientes han procurado, con la apariencia de resolver sus cuestiones nacionales, luchar contra los Soviets y otras organizaciones revolucionarias. La raíz de todos los conflictos surgidos entre la periferia y el Poder Soviético central está en el problema del Poder. Y si los círculos burgueses de unas u otras regiones han tratado de dar un barniz nacional a estos conflictos, se debe únicamente a que así les convenía, a que les resultaba cómodo ocultar con el ropaje nacional la lucha contra el Poder de las masas trabajadoras en los límites de su región. El orador habla con detalle del ejemplo de la Rada y muestra claramente cómo los círculos burgueses chovinistas de Ucrania han utilizado el principio de la autodeterminación para sus fines imperialistas de clase. Todo esto indica la necesidad de interpretar el principio de la autodeterminación como derecho a la autodeterminación, no de la burguesía, sino de las masas trabajadoras de la nación dada. El principio de la autodeterminación debe ser un medio de lucha por el socialismo y ha de supeditarse a los principios del socialismo. A propósito de la estructura federativa de la República de Rusia, el orador señala que el órgano supremo de la Federación Soviética debe ser el Congreso de los Soviets. En los intervalos entre los congresos, sus funciones pasan al Comité Ejecutivo Central.

2. Proyecto de resolución sobre las instituciones federales de la república de Rusia. 1) La República Soviética Socialista de Rusia se instituye sobre la base de la unión voluntaria de los pueblos de Rusia, como Federación de Repúblicas Soviéticas de estos pueblos. 2) El órgano supremo del Poder en los límites de la Federación es el Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos de toda Rusia, convocado, por lo menos, una vez cada tres meses. 3) El Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos de toda Rusia elige un Comité Ejecutivo Central de toda Rusia. En los períodos entre los congresos, el órgano supremo es el Comité Ejecutivo Central de toda Rusia. 4) El Gobierno de la Federación -el Consejo de Comisarios del Pueblo- es elegido y sustituido total o parcialmente por el Congreso de los Soviets de toda Rusia o por el Comité Ejecutivo Central de toda Rusia. 5) La forma en que habrán de participar en el Gobierno federal las repúblicas soviéticas de las diversas regiones que se distinguen por su particular modo de vida y por su composición nacional, así como la delimitación de las esferas de actividad de las instituciones federales y regionales de la República de Rusia, serán determinadas por el Comité Ejecutivo Central de toda Rusia y por los Comités Ejecutivos Centrales de las repúblicas soviéticas regionales inmediatamente después de la formación de estas repúblicas.

Intervenciones en el III congreso de los soviets de diputados obreros, soldados y campesinos…

3. Resumen de la discusión en torno al informe sobre la cuestión nacional. 15 de enero (Referencia de prensa) El camarada Stalin resume la discusión en torno a la resolución propuesta sobre las instituciones federales de la República de Rusia. Señala que la resolución propuesta no es una ley, sino un simple bosquejo de los principios generales de la futura Constitución de la República Federativa de Rusia. Hasta que no termine la lucha entre las dos corrientes políticas -la contrarrevolución nacionalista, de un lado, y el Poder Soviético, de otro- no puede hablarse de una Constitución definitivamente perfilada, que determine con claridad y exactitud todos los detalles de la estructura estatal de las repúblicas soviéticas. La resolución contiene sólo los principios generales de la Constitución, que serán entregados para su redacción detallada al Comité Ejecutivo Central y sometidos a la aprobación definitiva del próximo Congreso de los Soviets. En respuesta a los reproches de que el Poder Soviético era excesivamente riguroso en la lucha contra la Rada burguesa, el camarada Stalin señala que se trata de la lucha con la contrarrevolución burguesa revestida de una forma nacional- democrática. El camarada Stalin subraya que la bandera democrática de unos u otros políticos (como Vinnichenko) que están al frente de la Rada no es aún, ni mucho menos, la garantía de una política verdaderamente democrática.

No juzgamos a la Rada por sus palabras, sino por sus hechos. ¿En qué se ha expresado el socialismo de los “socialistas” de la Rada? De palabra, se han manifestado en el “universal” partidarios de la entrega de toda la tierra al pueblo; de hecho, han restringido esta entrega mediante la explicación publicada, declarando intangible una parte de las tierras de los terratenientes, que no deberá ser entregada al pueblo. De palabra, han expresado su lealtad a los Soviets; de hecho, han sostenido una lucha enconada contra ellos, desarmando a las tropas soviéticas, deteniendo a los funcionarios soviéticos y yugulando toda posibilidad de subsistencia de los Soviets. De palabra: han hablado de fidelidad a la revolución; de hecho, se han mostrado enemigos acérrimos de la revolución. Han hablado de neutralidad en la lucha con el Don; de hecho, han prestado una cooperación directa y activa al general Kaledin, ayudándole a ametrallar a las tropas soviéticas e impidiendo el paso del trigo hacia el Norte. Todo esto son hechos del dominio público, y no cabe la menor duda de que, en esencia, la Rada es burguesa y antirrevolucionaria. ¿De qué lucha, pues, de los Soviets contra la democracia habla aquí Mártov?

Los oradores de la derecha, y sobre todo Mártov, elogian y defienden a la Rada, probablemente porque ven en su política un reflejo de su propia política. En la Rada -esa coalición de todas las clases tan grata a los señores de la conciliación- ven el arquetipo de la Asamblea Constituyente. Es probable que la Rada, al escuchar los discursos de los representantes del sector derechista, los elogie también con el mayor celo. Por algo se dice: los de oficios parejos se conocen desde lejos. (Risas, aplausos.) Seguidamente, el orador se detiene en la autodeterminación del Cáucaso y demuestra con datos exactos que el Comisariado del Cáucaso sigue una política a todas luces agresiva contra las organizaciones soviéticas, del Cáucaso y contra el Soviet del Frente, mientras mantiene contacto con el general Przhevalski, cabecilla del movimiento contrarrevolucionario en el Cáucaso. Partiendo de todo esto, tenemos que proseguir la llamada guerra civil que, en esencia, es una lucha entre la corriente empeñada en establecer en la periferia un Poder de coalición, un Poder conciliador, y la otra corriente, que lucha por establecer un Poder socialista, por el Poder de los Soviets de las masas trabajadoras, de los diputados obreros, soldados y campesinos.

Tal es el fondo y el sentido histórico de los enconados conflictos que surgen entre el Consejo de Comisarios del Pueblo y los gobiernos de coalición nacionalistas burgueses de las regiones periféricas. Los alegatos de estos gobiernos diciendo que luchan para salvaguardar la independencia nacional, no son más que una hipócrita pantalla destinada a encubrir la campaña que se realiza contra el pueblo trabajador. (Atronadores aplausos.) Respondiendo a Mártov, que acusa al Poder Soviético de contradecirse al exigir el Poder, proletario en las regiones periféricas de Rusia, mientras se conforma con el referéndum para Curlandia, Lituania, Polonia, etc., cosa que defiende Trotski en Brest-Litovsk, el camarada Stalin advierte que sería un absurdo completo exigir el Poder Soviético en las regiones occidentales, cuando en ellas no existen aún los Soviets, cuando en ellas no hay todavía revolución socialista. - Si aplicáramos la receta de Mártov -dice el orador-, tendríamos que inventar los Soviets en lugares donde no solamente no existen, sino donde incluso todavía no se ha abierto el camino que conduce a ellos. En tales condiciones, las peroratas acerca de la autodeterminación a través de los Soviets son un absurdo mayúsculo. Por último, el informante se detiene una vez más en la disparidad fundamental entre el ala derecha y el ala izquierda de la democracia. Mientras el ala izquierda trata de conseguir la dictadura de los de

abajo, el Poder de la mayoría sobre la minoría, el ala derecha recomienda volver atrás, a la etapa ya recorrida del parlamentarismo burgués. La experiencia del parlamentarismo en Francia y en Norteamérica ha demostrado patentemente que el Poder de apariencia democrática, nacido del sufragio universal, es, en realidad, una coalición con el capital financiero, muy alejada de la auténtica democracia y muy ajena a ella. En Francia, en el país de la democracia burguesa, los diputados son elegidos por todo el pueblo, y los ministros, proporcionados por el Banco de Lyon. En Norteamérica las elecciones son universales, pero ejercen el Poder los testaferros del multimillonario Rockefeller. - ¿No es esto un hecho? -pregunta el orador-. Sí; hemos enterrado el parlamentarismo burgués, y en vano los Mártov nos arrastran hacia el periodo de marzo* de la revolución. (Risas, aplausos.) Los representantes de los obreros no sólo necesitamos que el pueblo vote, sino que gobierne. No ejercen el Poder los que eligen y votan, sino los que gobiernan. (Atronadores aplausos.)

Publicado el 17 y el 18 de enero de 1918 en los núms. 12 y 13 de “Pravda”.

* En ruso “mártovski períod”. Aquí hay un juego de palabras, pues esta expresión significa a la vez “período de marzo” y “período de Mártov”. (N. del T.)