(Con motivo de las “Tesis” del C.C. de los mencheviques) Ha llegado a nuestro poder un documento titulado "Tesis y resolución del Comité Central" del partido de los mencheviques (17-21 de octubre de 1918). Este documento hace un balance de la actividad del Poder Soviético a partir de octubre de 1917 y traza ciertas perspectivas que, al parecer, tienen seria importancia para el desarrollo del partido de los mencheviques. Pero lo más valioso del documento son las conclusiones, que echan por tierra toda la actividad práctica del menchevismo en este año de revolución. Dejando para otra ocasión el análisis de las "Tesis y resolución", consideramos necesario ahora exponer al lector algunas de nuestras impresiones.

I. A propósito de la Revolución de Octubre. Hace de esto exactamente un año. La guerra imperialista y la ruina económica abrumaban con su peso al país. El frente, cansado, consumido por los sufrimientos, no podía seguir combatiendo. Mientras, los imperialistas ingleses (¡Buchanan!) enredaban más y más al país, tratando de retenerle por todos los medios en la guerra imperialista. Se había entregado Riga, se preparaba la entrega de Petersburgo, sólo para justificar la necesidad de la guerra y de la dictadura militar. La burguesía comprendía todo esto e iba abiertamente a la dictadura militar, al aplastamiento de la revolución. ¿Qué hacían entonces los bolcheviques? Los bolcheviques se preparaban para la revolución. Consideraban que la única salida del atolladero de la guerra y de la ruina económica era la toma del Poder por el proletariado. Consideraban que, sin llevar a cabo, tal revolución, era inconcebible romper con el imperialismo y liberar de sus garras a Rusia. Los bolcheviques convocaron el Congreso de los Soviets como único organismo capaz de asumir el Poder en el país. ¡Primero la revolución, después la paz! ¿Qué hacían entonces los mencheviques? Tildaban de "aventurerismo contrarrevolucionario" esta "ocurrencia" de los bolcheviques. Consideraban superfluo el Congreso de los Soviets y lo torpedeaban, y a los mismos Soviets los calificaban de "barracas envejecidas", condenadas al derribo. En vez de las "barracas" de los Soviets proponían un "edificio sólido" al estilo "europeo" -el anteparlamento31-, donde elaboraban, del brazo de Miliukov, planes de "radicales reformas agrarias y económicas". En vez de la ruptura con el imperialismo, proponían una conferencia de los aliados, en París, como posible salida de la guerra. Y en la participación del menchevique Skóbelev en esta conferencia, y en las dudosas manipulaciones del menchevique Axelrod para convocar un congreso de los Scheidemann, los Renaudel y los Hyndman, veían una "consecuente política de paz".

Desde entonces ha transcurrido un año. La "revolución bolchevique" ha sabido barrer la artificiosa máquina de los imperialistas interiores y exteriores. La vieja guerra imperialista ha pasado, para Rusia, a la esfera de los recuerdos. Rusia se ha liberado del yugo del imperialismo. Rusia sigue y espera seguir una política exterior propia e independiente. Ahora está claro para todos que, sin la Revolución de Octubre, Rusia no habría salido del atolladero de la guerra imperialista, los campesinos no habrían recibido la tierra, los obreros no dirigirían las fábricas. ¿Qué nos dicen ahora los mencheviques, su comité Central? Escuchad: "La revolución bolchevique, llevada a cabo en octubre de 1917, era una necesidad histórica, por cuanto al romper los vínculos entre las masas trabajadoras y las clases capitalistas, expresaba el deseo de las masas trabajadoras de que se subordinase por entero a sus intereses la orientación de la revolución, sin lo cual era inconcebible liberar a Rusia de las garras del imperialismo aliado; de que se siguiese una consecuente política de paz; de que se aplicase radicalmente la reforma agraria; de que el Estado dirigiese, en beneficio de las masas populares, toda la vida económica; por cuanto esta etapa de la revolución propendía a aumentar también la influencia que ejercía la revolución rusa sobre la marcha de los acontecimientos mundiales" (v. las "Tesis y resolución"). Así habla ahora el Comité Central menchevique. Increíble, pero cierto. Resulta que "la revolución bolchevique era una necesidad histórica", "sin lo cual era inconcebible liberar a Rusia de las garras del imperialismo aliado", "que se siguiese una consecuente política de paz", "que se aplicase radicalmente la reforma agraria" y "que el Estado dirigiese, en beneficio de las masas populares, toda la vida económica". ¡Pero esto es lo mismo que hace ya un año afirmaban los bolcheviques, y contra lo cual luchaba con tanta furia el Comité Central menchevique! SÍ, lo mismo.

¿Verdad que la vida alecciona y corrige hasta a los más incorregibles? La vida es omnipotente, y, a pesar de todo, siempre se sale con la suya...

II. A propósito de la dictadura del proletariado. Hace de esto unos diez meses. Reuníase la Asamblea Constituyente. Los contrarrevolucionarios burgueses, derrotados en toda la línea, volvían a acumular fuerzas, y, frotándose las manos, saboreaban ya el "hundimiento" del Poder Soviético. La prensa imperialista extranjera (aliada) aclamaba a la Asamblea Constituyente. Los mencheviques y los eseristas organizaban conferencias "privadas" y tramaban un plan para hacer pasar el Poder de manos de los Soviets a la Asamblea Constituyente, "dueña de la tierra rusa". Flotaba en el aire la sombra del resurgimiento de la "coalición honrada" y de la eliminación de los "errores" bolcheviques. ¿Qué hacían entonces los bolcheviques? Proseguían la obra iniciada ya de consolidación del Poder del proletariado. Consideraban que la historia había condenado al hundimiento a la "coalición honrada" y a su órgano, la Asamblea Constituyente democrático-burguesa, pues sabían que había nacido una nueva fuerza, el Poder del proletariado, y una nueva forma de gobierno, la República de los Soviets. A principios de 1917, la consigna de la Asamblea Constituyente era progresiva, y los bolcheviques la respaldaban.

A últimos de 1917, después de la Revolución de Octubre, la consigna de la Asamblea Constituyente pasó a ser reaccionaria, pues había dejado de responder a la nueva correlación de las fuerzas políticas contendientes en el país. Los bolcheviques consideraban que, en la situación de la guerra imperialista en Europa y de la revolución proletaria victoriosa en Rusia, sólo eran concebibles dos poderes: la dictadura del proletariado, que había revestido la forma de República de los Soviets, o la dictadura de la burguesía en la forma de dictadura militar. Todo intento de encontrar un término medio y de resucitar la Asamblea Constituyente conduciría de modo irremisible al retorno a lo viejo, a la reacción, a la abolición de las conquistas de Octubre. Los bolcheviques no dudaban de que el parlamentarismo burgués y la república democrático- burguesa constituían un escalón rebasado de la revolución... Desde entonces han transcurrido diez meses. La Asamblea Constituyente, que intentó suprimir el Poder de los Soviets, fue disuelta. Los campesinos en el país no se dieron ni cuenta de la disolución, los obreros la acogieron con júbilo. Un sector de los partidarios de la "Constituyente" marchó a Ucrania y llamó en su ayuda a los imperialistas alemanes para luchar contra los Soviets. Otra parte se largó al Cáucaso y se tranquilizó entre los brazos de los imperialistas turco-alemanes.

Otra parte se fue a Samara y, con los imperialistas anglo-franceses, hizo la guerra a los obreros y campesinos de Rusia. Por lo tanto, la consigna de la Asamblea Constituyente se transformó en un medio para pescar a simplones políticos y en una bandera para encubrir a los contrarrevolucionarios interiores y exteriores en su lucha contra los Soviets. ¿Cómo procedían los mencheviques en aquel período? Luchaban contra el Poder Soviético, apoyando en todo momento la consigna de la Asamblea Constituyente, consigna entonces ya contrarrevolucionaria. ¿Qué nos dicen ahora los mencheviques, su Comité Central? Escuchad: El Comité Central "rechaza toda colaboración política con las clases enemigas de la democracia y se niega a participar en cualquier combinación gubernamental -aunque se encubra con una bandera democrática- basada en coaliciones "nacionales" de la democracia con la burguesía capitalista o en la dependencia respecto al imperialismo y al militarismo extranjeros" (Y. las "Tesis").

Y más adelante: "Todos los intentos de la democracia revolucionaría, apoyada en las masas urbanas no proletarias y en las masas trabajadoras del campo, de restablecer la república democrática en lucha armada contra el Gobierno Soviético y las masas que lo respaldan, han implicado e implican, en virtud del carácter de la situación internacional y de la falta de madurez política de la pequeña burguesía democrática de Rusia, un reagrupamiento de las fuerzas sociales que socava el propio significado revolucionario de la lucha por el restablecimiento del régimen democrático y desemboca en una amenaza directa a las conquistas socialistas fundamentales de la revolución. El deseo de llegar a un acuerdo a toda costa con las clases capitalistas y de utilizar las armas extranjeras para la lucha por el Poder, priva de toda independencia a la política de la democracia revolucionaria, convirtiéndola en instrumento de esas clases y de las coaliciones imperialistas" (v. las "Tesis y resolución"). Dicho con pocas palabras: se "rechaza" resueltamente y sin reservas la coalición, se reconoce como contrarrevolucionaria la lucha por la república democrática y la Asamblea Constituyente, pues esa lucha "desemboca en una amenaza directa a las conquistas socialistas fundamentales de la revolución". Conclusión única: el Poder de los Soviets, la dictadura del proletariado es el único Poder revolucionario concebible en Rusia. ¡Pero esto es lo mismo que desde hace tanto vienen afirmando los bolcheviques y contra la cual luchaban todavía ayer los mencheviques!

Sí, lo mismo. ¿Verdad que la lógica de las cosas es más fuerte que cualquier otra lógica, sin excluir a la menchevique?...

III. Embrollo pequeñoburgués. Así, pues: Es un hecho que, al cabo de un año de lucha contra el "aventurerismo" de los bolcheviques, el C.C. menchevique se ve obligado a reconocer la "necesidad histórica" de "la revolución bolchevique" de octubre de 1917. Es un hecho que, después de una larga lucha por la Asamblea Constituyente y la "coalición honrada", el C.C. menchevique, a desgana y forcejeando, se ve obligado a reconocer, pese a todo, lo improcedente de la coalición "nacional", y lo contrarrevolucionario de la lucha por el "restablecimiento del régimen democrático" y de la Asamblea Constituyente. Cierto, este reconocimiento viene con un año de retraso, después de que la verdad acerca del carácter contrarrevolucionario de la consigna de la Asamblea Constituyente y de la necesidad histórica de la Revolución de Octubre ha pasado a ser un lugar común, trillado; viene con un retraso que no hace honor en absoluto al C.C. menchevique, que pretende desempeñar un papel dirigente en la revolución. Pero tal es el sino de los mencheviques: no es la primera vez que se rezagan de la marcha de los acontecimientos y -así lo suponemos- no es la última vez que intentarán presumir con viejos pantalones bolcheviques... Podría pensarse que, después de tal reconocimiento por parte del C.C. de los mencheviques, no debería haber lugar a discrepancias de fondo. Y así sería, si, en vez de tratarse del C.C. menchevique, se tratara de revolucionarios consecuentes, que supieran pensar hasta el fin y fuesen capaces de atar cabos. Pero lo malo es que, en este caso, se trata de un partido de intelectuales pequeñoburgueses, que vacilan eternamente entre el proletariado y la burguesía, entre la revolución y la contrarrevolución. De ahí las inevitables contradicciones entre las palabras, y los hechos, la inseguridad y los titubeos eternos del pensamiento. ¿Queréis un botón de muestra? El C.C. menchevique resulta que: "Continúa considerando el Poder popular, la democracia sin restricciones como la forma política en la que sólo puede, tanto prepararse como realizarse la liberación social del proletariado.

En la república democrática, organizada por una Asamblea Constituyente soberana y elegida libremente, en el sufragio universal, igual, etc., ve no sólo instrumentos de educación política de las masas y de unidad de clase del proletariado bajo la bandera de sus propios intereses, instrumentos que nada ha podido sustituir, sino también el único terreno en el que el proletariado socialista puede desarrollar su obra de creación social" (v. las "Tesis, y resolución"). Increíble, pero cierto. De un lado, resulta que "la lucha por el restablecimiento del régimen democrático" "desemboca en una amenaza directa a las conquistas socialistas fundamentales de la revolución", en vista de lo cual se la declara contrarrevolucionaria; y de otro, ¡el C.C. de los mencheviques "continúa" pronunciándose en favor de "una Asamblea Constituyente soberana" ya enterrada! ¿O quizá el C.C. menchevique piensa conseguir la "Constituyente" sin "lucha armada"? ¿Qué hacer, en tal caso, con la "necesidad histórica de la revolución bolchevique”, que arrojó por la borda a la "Asamblea Constituyente soberana"? O bien, otro ejemplo. El C.C. de los mencheviques exige ni más ni menos que: "La abolición de los órganos extraordinarios de represión policíaca y de los tribunales extraordinarios" y "el cese del terror político y económico" (v. las "Tesis y resolución"). De un lado, se reconoce la "necesidad histórica" de la dictadura del proletariado, llamada a aplastar la resistencia de la burguesía, de otro, se exige la abolición de algunos y muy importantes instrumentos del Poder, sin los cuales es inconcebible ese aplastamiento. ¿Qué hacer, en tal caso, con las conquistas de la Revolución de Octubre, contra la cual lucha la burguesía con todas sus fuerzas, llegando incluso a la organización de actos terroristas y de bandidescos complots? ¡¿Cómo se puede reconocer la "necesidad histórica" de la Revolución de Octubre sin reconocer los resultados y las consecuencias inevitables que dimanan de ella?! ¿Escapará alguna vez el C.C. menchevique de este intrincado embrollo pequeñoburgués?

IV. ¿Y luego? Digamos de paso que intenta escapar. Escuchad: "Defendiendo la tarea de restablecer la unidad y la independencia de Rusia, sobre la base de las conquistas de la revolución, con las propias fuerzas de la democracia, y rechazando, en consecuencia, toda intromisión de los capitalistas extranjeros en los asuntos interiores de Rusia", el partido menchevique "se solidariza, políticamente con el Gobierno Soviético, por cuanto éste defiende la liberación del territorio de Rusia frente a la ocupación extranjera, en particular, y se pronuncia contra esos intentos de la democracia no proletaria de ampliar o de mantener tal ocupación. Pero esta solidaridad política en cuanto a la intromisión imperialista podría conducir al apoyo directo de las operaciones militares del Gobierno Soviético encaminadas a la

liberación de los territorios ocupados de Rusia sólo en el caso de que este gobierno se manifestara de hecho dispuesto a establecer relaciones con la democracia no bolchevique de las regiones periféricas, sobre la base del acuerdo mutuo, y no del aplastamiento y del terror" (v las "Tesis y resolución"). Así, pues, de la lucha contra el Poder Soviético al "acuerdo" con él. La "solidaridad política con el Gobierno Soviético"... No sabemos hasta dónde llega esa solidaridad, pero ¿es necesario decir que los bolcheviques no pondrán reparos a la solidaridad del C.C. menchevique con el Poder Soviético? Comprendemos perfectamente la diferencia que hay entre la solidaridad con el Gobierno Soviético y, pongamos por caso, la solidaridad con los miembros de la "Constituyente" en Samara. El "apoyo directo de las operaciones militares del Gobierno Soviético"... No sabemos cuántas tropas, podría poner el C.C. menchevique a disposición del Poder Soviético, con qué fuerzas militares podría enriquecer al Ejército Soviético, pero ¿es necesario demostrar que los bolcheviques no tendrían más que aplaudir el apoyo militar al Poder Soviético? Comprendemos perfectamente la enorme diferencia que hay entro el apoyo militar al Gobierno Soviético y, pongamos por caso, la participación de los mencheviques en la "Conferencia de Defensa" durante la guerra imperialista en tiempos de Kerenski. Todo esto es así. Pero la experiencia nos ha enseñado a no fiar en las palabras, y nos hemos acostumbrado a juzgar de los partidos y de los grupos, no sólo por sus resoluciones, sino, ante todo, por sus hechos. ¿Y cuáles son los hechos de los mencheviques? Los mencheviques en Ucrania no han roto hasta ahora con el gobierno contrarrevolucionario de Skoropadski, luchan por todos los medios contra los elementos soviéticos de Ucrania y contribuyen de tal modo al dominio de los imperialistas interiores y exteriores en el Sur.

Los mencheviques en el Cáucaso hace mucho que pactaron una alianza con los terratenientes y los capitalistas, y, al declarar una guerra sagrada a los partidarios de la Revolución de Octubre, han requerido la ayuda de los imperialistas alemanes. Los mencheviques en los Urales y en Siberia, solidarizados con los imperialistas anglo-franceses, han contribuido y contribuyen prácticamente a aniquilar las conquistas de la Revolución de Octubre. Los mencheviques en Krasnovodsk han abierto a los imperialistas ingleses las puertas del territorio transcaspiano, facilitándoles el aplastamiento del Poder Soviético en el Turkestán. En fin, una parte de los mencheviques de la Rusia europea proclama la necesidad de la "lucha" "activa" contra el Poder Soviético, organiza huelgas contrarrevolucionarias en la retaguardia de nuestro ejército, que derrama su sangre en la guerra por la liberación de Rusia, y de tal modo hace irrealizable ese "apoyo de las operaciones militares del Gobierno Soviético" predicado por el C.C. menchevique. Todos estos elementos antisocialistas y contrarrevolucionarios del menchevismo en el centro y en las regiones periféricas de Rusia continúan hasta ahora considerándose miembros del partido de los mencheviques, cuyo C.C. declara hoy solemnemente su "solidaridad política" con el Poder Soviético. Preguntamos: 1) ¿Cuál es la actitud del C.C. del partido de los mencheviques respecto a los citados elementos contrarrevolucionarios del menchevismo? 2) ¿Piensa romper con ellos resuelta e irrevocablemente? 3) ¿Ha dado siquiera el primer paso en este sentido? A ninguna de estas preguntas hallamos respuesta en la "resolución" del C.C. de los mencheviques ni en la labor práctica de estos últimos. Sin embargo, es indudable que sólo la ruptura decidida con los elementos contrarrevolucionarios del menchevismo podría impulsar la realización del "acuerdo mutuo" que hoy proclama el C.C. menchevique.

Publicado con la firma de J. Stalin el 29 de octubre de 1918 en el núm. 234 de “Pravda”.