Declaraciones a un colaborador de “Izvestia”. Procedente de Kursk, se encuentra en Moscú, llamado por el Consejo de Comisarios del Pueblo para informarle, el presidente de la delegación soviética de paz, camarada Stalin, quien ha hecho a uno de nuestros colaboradores las siguientes declaraciones:

El establecimiento del armisticio. La primera tarea de la delegación soviética de paz consistía en establecer un armisticio en el frente, en la frontera con Ucrania. Nuestra delegación, comenzó a sostener negociaciones en este sentido con el mando germano-ucraniano. Hemos conseguido el cese de las hostilidades en los frentes de Kursk, Briansk y Vorónezh. La cuestión inmediata se refiere a la suspensión de las operaciones militares en el Frente Sur. En consecuencia, la primera fase de las negociaciones de paz queda determinada, a nuestro juicio, por el establecimiento del armisticio y de la línea de demarcación.

Las negociaciones posteriores. Nuestra siguiente tarea -la apertura de las negociaciones de paz propiamente dichas- se ha complicado a consecuencia de haber tenido que esperar largo tiempo a la delegación de la Rada Central. Al llegar la delegación a Vorozhbá, se ha conocido el golpe de Estado en Ucrania y la supresión de la pequeña y de la gran Rada, lo que, naturalmente, ha dificultado el establecimiento del armisticio y de los contactos previos para decidir la fecha y el lugar de la apertura de las negociaciones. Para cumplir esta última tarea hemos enviado a un parlamentario especial a Konotop, lugar propuesto por el mando germano-ucraniano, donde se encuentra el Estado Mayor Central de este mando. Se ha investido a nuestro parlamentario de las atribuciones más amplias para llegar a un acuerdo sobre el lugar de la apertura de las negociaciones.

La influencia del golpe de estado en Ucrania. Es difícil decir nada concreto acerca de la influencia que el golpe de Estado en Ucrania pueda tener sobre la suerte de las negociaciones de paz, ya que se ignora el punto de vista del nuevo gobierno ucraniano a este respecto. En el llamamiento del hetman Skoropadski no se dice nada de ellas. Antes del golpe de Estado teníamos ante nosotros un determinado programa de paz de la Rada ucraniana. Ahora desconocemos el programa territorial del nuevo gobierno ucraniano. En general, el golpe de Estado en Ucrania no se ha reflejado hasta ahora negativamente en las negociaciones de paz, por el contrario, cabe pensar que el golpe de Estado en Ucrania no descarta la posibilidad de la conclusión de la paz entre el Poder Soviético y el gobierno ucraniano. Debe señalarse que después del golpe de Estado han desaparecido, por parte de los ucranianos, las vacilaciones y las demoras en el trabajo previo de las negociaciones de paz.

Las causas del golpe de estado. El camarada Stalin ha terminado sus declaraciones refiriéndose a las causas que motivaron el golpe de Estado en Ucrania. A mi juicio, el golpe de Estado era inevitable. Su causa reside en la contradictoria actitud de la Rada Central que, por una parte, jugaba al socialismo y, por otra, llamó a tropas extranjeras para luchar contra los obreros y los campesinos de Ucrania. La Rada Central se había sometido a la dependencia, financiera y militar de Alemania y, al mismo tiempo, había hecho una montaña de promesas a los obreros y campesinos ucranianos, contra los que no tardó en comenzar una empeñada guerra. Con este último paso, la Rada ucraniana se rodeó de tal ambiente, que, en el crítico momento en que los círculos burgueses y terratenientes arremetieron contra ella, no ha tenido en quién respaldarse. Y, en rigor, por la acción de la ley de la lucha de clases, la Rada Central no podía mantenerse mucho tiempo en el Poder, ya que, en el proceso del movimiento revolucionario, sólo pueden instalarse sólidamente en el Poder los elementos apoyados por una u otra clase. Por eso, en Ucrania sólo se concebían dos salidas: o la dictadura de los obreros y de los campesinos; a lo que, por su naturaleza pequeñoburguesa, no podía contribuir la Rada Central, o la dictadura de los círculos burgueses y terratenientes, a lo que tampoco podía acceder la Rada. La Rada ha preferido una actitud ambigua, con lo que se ha condenado a muerte.

Publicado el 9 de mayo de 1918 en el núm. 90 de “Izvestia”.