El proceso de liberación de las regiones occidentales está en marcha. La ola de la revolución continúa creciendo y arrollando todos los diques. Los agentes del viejo mundo y los oscurantistas de Estlandia, de Letonia y de Lituania huyen como el diablo del agua bendita. Los cazadores de Estlandia cercan ya el importante punto nodular de Taps. Nuestra flota, por orden del Consejo de Comisarios del Pueblo, preserva a la Estlandia Soviética de eventuales sorpresas desde el mar. La bandera roja del socialismo ondea sobre Estlandia. Las masas trabajadoras de Estlandia viven días de júbilo. No está lejana la liberación de Rével. Huelga decir que las tropas inglesas, si llegan a Estlandia para ocuparla, tropezarán con la resistencia de todo el pueblo estoniano. El incendio revolucionario en Lituania se propaga con creciente fuerza. Vilna se encuentra ya en manos del Soviet de Diputados Obreros y Campesinos sin tierra. Las grandiosas manifestaciones de Vilna, efectuadas hace unos días, han desorganizado totalmente la Tariba kaiscriana. El cálido saludo del Soviet de Vilna al Consejo de Comisarios del Pueblo y al Ejército Rojo habla con harta elocuencia del carácter del movimiento liberador en Lituania. Los Soviets en Kovno, en Shavli y en otras ciudades, los Soviets en los subdistritos y en las aldeas delante de las narices mismas del general verdugo Hoffmann, todo esto testimonia la fuerza del empuje de la revolución soviética. El Gobierno Obrero de Lituania, formado en Vileika, con su vibrante manifiesto, indudablemente creará un centro seguro de agrupación de las fuerzas revolucionarias de Lituania. Los cazadores rojos de Lituania llevarán a su patria la liberación. El reconocimiento del Gobierno Obrero lituano por el Gobierno Soviético de Rusia robustecerá en ellos la fe en la victoria definitiva. Crece impetuosa e inconteniblemente la revolución en Letonia. Los gloriosos cazadores rojos de Letonia, que han tomado ya Valk, cercan victoriosamente a Riga. El Gobierno de los Soviets de Letonia, formado hace unos días, conduce con mano segura a la victoria a los obreros y a los campesinos sin tierra de Letonia.

Denunciando la política de doblez del gobierno de Berlín y de las autoridades de ocupación alemanas, declara sin reservas en su manifiesto: “Rechazamos resueltamente toda ingerencia a favor de nuestros enemigos feudales y burgueses, incluso si con esa ingerencia nos amenazara un gobierno que se llamase socialista”. El Gobierno Soviético de Letonia cuenta únicamente con la ayuda del proletariado revolucionario de todos los países y, en primer término, de Rusia. El Gobierno dice: “Solicitamos ayuda y la esperamos del proletariado auténticamente revolucionario del mundo entero, en particular de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia”. ¿Es necesario demostrar que el Gobierno Soviético de Rusia prestará el máximo apoyo a la Letonia que se libera y a sus heroicos cazadores? En el Norte, en Finlandia, continúa la “calma”. Pero, bajo el manto del silencio y de la tranquilidad, la contrarrevolución no duerme, preparándose para nuevas batallas. La dimisión de Svinhufvud y el nombramiento de Mannerheim significan la renuncia a las “reformas” en el interior del país y la campaña proyectada por Inglaterra contra Petrogrado a través de Finlandia.

Ahora bien, eso agudizará necesariamente la crisis revolucionaria que va madurando en Finlandia. En Ucrania, la fuga de Skoropadski, realizada punto por punto con arreglo a un plan premeditado, y el reconocimiento del directorio de Vinnichenko por la Entente descubren el nuevo cuadro de los nuevos “trabajos” de la diplomacia de la Entente. Evidentemente, el señor Petliura, que todavía ayer esgrimía la espada de la “independencia”, se inclina hoy en favor de las tropas de la Entente, es decir, de Krasnov y de Denikin, que “van” en su ayuda. Se ha declarado principal enemigo de Ucrania a las tropas insurrectas y a los Soviets. Y principal amigo, al “deseado huésped” -la Entente- y a sus amigos, los guardias blancos de Krasnov y de Denikin, que han ocupado ya la cuenca del Donetz. El señor Petliura, que ya vendió una vez Ucrania a los alemanes, la vende de nuevo ahora a los imperialistas ingleses. Huelga decir que los obreros y los campesinos de Ucrania tendrán en cuenta esta nueva traición de Vinnichenko-Petliura. De ello hablan con harta fuerza persuasiva el movimiento revolucionario en Ucrania, que se incrementa hora tras hora, y el proceso, comenzado ya, de disgregación de las filas del ejército de Petliura. Las cosas marchan...

Editorial publicado el 22 de diciembre de 1918 en el núm. 7 de “Zhizn Naotsionálnostei”.