21 de marzo de 1919 Todas las cuestiones tocadas aquí se reducen a una: ¿debe haber o no en Rusia un ejército regular con una severa disciplina? Hace medio año, después de desmoronarse el viejo ejército zarista, teníamos un ejército nuevo, voluntario, mal organizado, con una dirección colectiva, un ejército que no siempre acataba las órdenes. Fue el período en que se hizo visible la ofensiva de la Entente, La composición del ejército era principalmente obrera, si no exclusivamente obrera. Debido a la falta de disciplina en este ejército voluntario, debido a que las órdenes no siempre se cumplían, debido a la desorganización en el mando del ejército, sufrimos derrotas, entregamos Kazán al enemigo, mientras Krasnov avanzaba victorioso desde el Sur. Los hechos demuestran que el ejército voluntario no resiste la crítica, que no podremos defender nuestra República si no creamos otro ejército: un ejército regular, penetrado del espíritu de la disciplina, con una sección política bien organizada, un ejército que a la primera orden sepa y pueda ponerse en pie y lanzarse contra el enemigo.

Debo decir que los elementos no obreros -los campesinos-, que forman la mayoría de nuestro ejército, no van a luchar voluntariamente por el socialismo. Así lo acreditan numerosos hechos. Una serie de motines en la retaguardia y en los frentes y una serie de excesos en los frentes muestran que los elementos no proletarios, que forman la mayoría de nuestro ejército, no quieren batirse, voluntariamente por el comunismo. De aquí que nuestra tarea consista en reeducar a esos elementos en el espíritu de una férrea disciplina, lograr que sigan al proletariado, no sólo en la retaguardia, sino también en los frentes, obligarles a combatir por nuestra causa socialista común, y en el curso de la guerra llevar a término la creación de un verdadero ejército regular, el único capaz de defender el país. La cuestión está planteada así. ...O creamos un verdadero ejército regular, obrero y campesino, con una severa disciplina, y defendemos la República; o no hacemos esto, y entonces nuestra causa estará perdida. ...El proyecto presentado por Smirnov es inaceptable, ya que sólo contribuiría a minar la disciplina en el ejército y excluye la posibilidad de formar un ejército regular.

Publicado por primera vez en el libro: J. Stalin, “Sobre la oposición”. Artículos y discursos de los años 1921 a 1927. Moscú-Leningrado, 1928.