Al camarada Lenin Hemos recibido su despacho en clave. Ya le hemos informado de las causas de la catástrofe, conforme a los datos de la investigación: el ejército, con las unidades fatigadas, con falta de reservas y de un mando firme y, por añadidura, ocupando una posición de flanco, con el peligro de ser envuelto por el Norte, un ejército así no podía sino desmoronarse ante un empuje serio de fuerzas frescas y superiores del enemigo. A nuestro juicio, no se trata sólo de la debilidad de los órganos del III Ejército y de la retaguardia inmediata, sino también 1) del Estado Mayor Central y de los comisariados militares de zona, que forman y envían al frente unidades notoriamente inseguras, 2) del Buró de Comisarios de toda Rusia, que destina a las unidades formadas en la retaguardia a mozalbetes, en vez de comisarios, 3) del Consejo Militar Revolucionario de la República, que, con sus llamadas instrucciones y órdenes, desorganiza la dirección del frente y de los ejércitos. Sin las correspondientes modificaciones en el centro militar no hay garantías de éxito en los frentes Nuestra contestación a las preguntas de los militares. 1. Acerca de los dos regimientos.

Se han entregado prisioneros dos regimientos: el 1° soviético y un regimiento de marinos de Petrogrado. No abrieron hostilidades contra nosotros. Las abrió el 10° regimiento de caballería de la 10ª división, formado por el Comisariado Militar de la Zona de los Urales y acantonado en la aldea de Ilínskoe. Además, se hizo abortar un motín del 10° regimiento de ingenieros, estacionado en Ocherski Zavod, formado también por el Comisariado Militar de la Zona. La causa del paso al enemigo, como de las acciones hostiles, reside en el espíritu contrarrevolucionario de los regimientos, debido a los viejos métodos de movilización y de formación sin previa depuración entre los llamados a filas y sin el menor trabajo político en los regimientos. 2. Motovílija. Las máquinas de la fábrica y el material del taller eléctrico fueron desmontados, inventariados y cargados en vagones a su debido tiempo, pero no fueron evacuados ni destruidos. La responsabilidad es de la Junta Central, del jefe de las comunicaciones militares y del Consejo Militar Revolucionario del ejército, que ha manifestado inaudita falta de organización. Cinco sextas partes de los obreros de Motovílija han quedado en Perm, así como todo el personal técnico de la fábrica y las materias primas.

Según todos los datos, la fábrica puede ser puesta en marcha dentro de mes y medio. No se confirman los rumores de insurrección de los obreros de Motovílija en vísperas de la caída de Perm; sólo había fuerte efervescencia debida al desorden en los abastos. 3. Acerca de la voladura del puente y de obras valiosas. El puente y lo demás no fueron volados por la falta de organización del Consejo Militar Revolucionario del ejército y la falta de contacto entre las unidades que retrocedían y el Estado Mayor del ejército. Circula la versión de que el camarada encargado de volar el puente no pudo cumplir su misión, porque fue muerto por los guardias blancos pocos minutos antes de la voladura. No se ha podido comprobar todavía la autenticidad de esta versión, debido a la fuga de la guardia del puente y a la partida “en dirección desconocida” de diversos funcionarios “soviéticos”. 4. Acerca de las reservas en el sector de Perm. La reserva consistía en un “regimiento soviético” bisoño e inseguro, que, tan pronto llegó al frente, se pasó al enemigo. No había más reservas. 5. Pérdidas en material y en hombres. Por ahora no se consigue restablecer el cuadro completo de las pérdidas, debido a la desaparición de diversos documentos y a haberse pasado al enemigo toda una serie de funcionarios especialistas “soviéticos” relacionados con el asunto.

Según los escasos datos de que disponemos, hemos perdido: 297 locomotoras (86 de ellas averiadas), unos 3.000 vagones (seguramente más), 900.000 puds de petróleo y de kerosén, varios centenares de miles de puds de sosa cáustica, dos millones de puds de sal, medicamentos por valor de cinco millones de rublos, los depósitos de material de la fábrica de Motovílija y de los talleres ferroviarios de Perm con inmensas riquezas, máquinas y piezas de la fábrica de Motovílija, máquinas de los barcos de la Flotilla del Kama, 65 vagones de cueros, 150 vagones de comestibles de la sección de aprovisionamiento del ejército, un enorme depósito de la Dirección Distrital del Transporte Fluvial con algodón, telas, aceite mineral, etc., 10 vagones con soldados heridos, el parque de ejes de las vías de comunicación con grandes existencias de ejes norteamericanos, 29 cañones, 10.000 proyectiles, 2.000 fusiles, 8 millones de cartuchos, más de ocho mil hombres entre muertos, heridos y desaparecidos en el período del 22 al 29 de diciembre. Se han quedado en Perm todos los especialistas ferroviarios y casi todos los especialistas en suministro. El

recuento de las pérdidas continúa. 6. Los actuales efectivos de las fuerzas de primera línea del ejército. El Tercer Ejército se compone en la actualidad de dos divisiones (la 29a y la 30a) con 14.000 bayonetas, 3.000 sables, 323 ametralladoras, 78 cañones. Reservas: una brigada enviada de Rusia de la 7a división, que aun no ha entrado en fuego, en vista de su inseguridad y de la necesidad de depurarla a fondo. Los tres regimientos prometidos por Vacietis no han llegado todavía (y no llegarán, pues resulta que ayer recibieron nuevo destino, siendo enviados a Narva). Las unidades en operaciones están maltrechas, cansadas, a duras penas se mantienen en el frente. 7. El sistema de dirección del III Ejército. En apariencia, el sistema de dirección es el corriente, “según las ordenanzas”; en realidad, es la ausencia de todo orden, el desbarajuste administrativo completo, la falta de ligazón con su sector de combate, la autonomía práctica de las divisiones. 8. ¿Son suficientes las medidas tomadas para contener la retirada? De las medidas adoptadas se pueden considerar serias: 1) el avance del II Ejército hacia Kungur, lo que es, sin duda, un gran apoyo al III Ejército y 2) el envío al frente, gracias a los esfuerzos de Stalin y Dzerzhinski, de 900 hombres de refresco, completamente seguros, llamados a vencer el decaimiento del III Ejército. Dentro de dos días enviamos al frente dos escuadrones de caballería y el 62° regimiento de la 3ª brigada (ya filtrado). Dentro de diez días irá otro regimiento. El frente del III Ejército lo sabe, ve la solicitud de la retaguardia y su moral se fortalece.

No cabe duda de que la situación es ahora mejor que hace dos semanas. En algunos lugares, el ejército pasa incluso a la ofensiva, y no sin éxito. Si el enemigo le da todavía dos semanas de tregua, es decir, si no lanza al frente nuevas fuerzas de refresco, podemos esperar que en el sector del III Ejército se estabilice la situación. Ahora estamos ocupados en liquidar el movimiento envolvente por el Norte de algunos destacamentos del enemigo que avanzan hacia Viatka por el camino que pasa por Káigorod. Entre otras razones, hemos venido a Viatka para enviar a Káigorod un destacamento de esquiadores, y así lo haremos. En cuanto a otras medidas (fortalecimiento de la retaguardia), movilizamos a camaradas, de la base y de más arriba, los enviamos a las unidades militares de la retaguardia, limpiamos los Soviets de Diputados de Glázov y de Viatka. Pero, naturalmente, los resultados de este trabajo no se manifestarán pronto. A esto se limitan las medidas adoptadas. No se puede considerarlas en modo alguno suficientes, ya que las cansadas unidades del III Ejército no podrán mantenerse mucho tiempo sin un relevo, siquiera sea parcial. Por eso es necesario enviar aquí dos regimientos cuando menos. Sólo en tal caso se puede considerar garantizada la estabilidad del frente. Además, es necesario: 1) sustituir al jefe del ejército, 2) enviar a tres trabajadores políticos capaces, 3) disolver urgentemente el Comité Regional, el Soviet Regional y demás, a fin de acelerar la movilización de los funcionarios evacuados. F. Dzerzhinski Viatka, 19 de enero de 1919.

P. S. Dentro de unos días volveremos a Glázov, para terminar la investigación.

Publicado por primera vez en 1942, en el tomo XXXIV de la Recopilación Leninista.