Sometemos a la atención de los lectores dos documentos que atestiguan el bestial asesinato de funcionarios responsables del Poder Soviético en Bakú, perpetrado en otoño del año pasado por los imperialistas ingleses. Las fuentes de estos documentos son: el periódico eserista de Bakú “Znamia Trudá” y el periódico de la misma ciudad “Edínaia Rossía”; es decir, los mismos círculos que ayer aun llamaban en su ayuda a los ingleses, traicionando a los bolcheviques, y que hoy se ven obligados por la marcha de los acontecimientos a desenmascarar a sus aliados de ayer. El primer documento relata el bárbaro fusilamiento de los 26 funcionarios soviéticos de Bakú (Shaumián, Dzhaparidzo, Fiolétov, Maliguin y otros), sin juicio ni formación de causa, por el capitán inglés Teague Jones, en la noche del 20 de septiembre de 1918, cuando eran conducidos como prisioneros de guerra por dicho Teague Jones, de Krasnovodsk a Ashjabad. Teague Jones y sus cómplices eseristas y mencheviques contaban con echar tierra al asunto, haciendo uso de falsos testimonios sobre la muerte “natural” de los bolcheviques de Bakú en la cárcel o en el hospital. Pero este plan fracasó, evidentemente, pues resulta que han quedado testigos que no quieren callar y están dispuestos a desenmascarar totalmente a los caníbales ingleses.

Este documento lleva la firma del eserista Chaikin. El segundo documento expone la entrevista del general inglés Thomson con el autor del primer documento, Chaikin, a fines de marzo de 1919. El general Thomson exige que Chaikin cite los nombres de los testigos del bestial asesinato de los 26 bolcheviques de Bakú por el capitán inglés Teague Jones. Chaikin está dispuesto a presentar documentos y a dar los nombres de los testigos, a condición de que se constituya una comisión investigadora formada por representantes del mando inglés, de la población de Bakú y de los bolcheviques del Turkestán; además, exige garantías de que los testigos del Turkestán no serán asesinados por los agentes ingleses. Como Thomson no acepta la propuesta de constituir la comisión investigadora y no garantiza la seguridad personal de los testigos, se da por terminada la entrevista y Chaikin se retira. El documento es interesante, porque confirma indirectamente la barbarie de los imperialistas ingleses, y no sólo habla, sino que clama contra la impunidad y el bestial desenfreno de los agentes ingleses, que se ensañan con los “indígenas” de Bakú y del territorio transcaspiano lo mismo que con los negros en el África Central.

La historia de los 26 bolcheviques de Bakú es la siguiente. En agosto de 1918, cuando las tropas turcas llegaron a las puertas de Bakú, y los eseristas y mencheviques del Soviet de la ciudad, enfrentándose a los bolcheviques, arrastraron a la mayoría del Soviet y llamaron en su ayuda a los imperialistas ingleses, los bolcheviques de Bakú, encabezados por Shaumián y Dzhaparidze, al quedar en minoría, declinaron sus poderes y dejaron el campo libre a sus adversarios políticos. Los bolcheviques, con la conformidad de las autoridades anglo-eseristas- mencheviques recién constituidas en Bakú, decidieron trasladarse a Petrovsk, el punto más próximo donde regía el Poder Soviético. Pero el barco en que se trasladaban los bolcheviques de Bakú con sus familias fue cañoneado en el camino por barcos ingleses que habían salido en su persecución y conducido a Krasnovodsk. Esto ocurrió en agosto. Con posterioridad, el Gobierno Soviético de Rusia se dirigió en repetidas ocasiones al mando inglés exigiendo el canje de los camaradas de Bakú y de sus familias por prisioneros ingleses, pero el mando británico dio cada vez la callada por respuesta.

A partir de mes de octubre comenzaron a llegar ya informes de particulares y de organizaciones, referentes al fusilamiento de los camaradas de Bakú. El 5 de marzo de 1919, Astrajan recibió un radiograma de Tiflis, en el que se decía: “Dzhaparidze y Shaumián no se encuentran a disposición del mando inglés; según datos de origen local, fueron asesinados por un grupo de obreros, en septiembre, cerca de Kizil-Arvat”. Evidentemente, éste era el primer intento oficial de los asesinos ingleses de cargar la culpa de sus ferocidades a los obreros, quienes querían infinitamente a Shaumián y Dzhaparidze. Ahora, después de la publicación de los documentos arriba mencionados, hay que considerar demostrado que nuestros camaradas de Bakú, que habían abandonado voluntariamente la arena política y se dirigían como evacuados a Petrovsk, fueron realmente fusilados, sin juicio ni formación de causa, por los caníbales de la “civilizada” y “humanitaria” Inglaterra. En los países “civilizados” se acostumbra a hablar del terror y de los horrores de los bolcheviques. A la vez, se pinta habitualmente a los imperialistas anglo- franceses como enemigos del terror y de los fusilamientos. Pero ¿acaso no está claro que el Poder Soviético jamás se ha ensañado con sus enemigos de

un modo tan vil y canallesco como los “civilizados” y “humanitarios” ingleses, y que sólo los caníbales imperialistas, corrompidos hasta la médula, perdida toda condición moral, pueden recurrir a esos asesinatos nocturnos y a esos atentados bandidescos contra inermes trabajadores políticos del campo contrario? Si hay todavía personas que duden de ello, que lean los documentos insertados a continuación y que llamen a las cosas por su nombre. Los mencheviques y eseristas de Bakú, invitando a los ingleses a la ciudad y traicionando a los bolcheviques, pensaban “utilizar” a los “huéspedes” ingleses como fuerza; se suponía, además, que los mencheviques y eseristas seguirían siendo los dueños del país, que los “huéspedes” se marcharían a su lugar de procedencia. En realidad, ha resultado lo contrario: los “huéspedes” se han hecho dueños absolutos, y los eseristas y mencheviques se han convertido en cómplices directos del vil y canallesco asesinato de los 26 comisarios bolcheviques; además, los eseristas se han visto forzados a pasar a la oposición, desenmascarando con prudencia a los nuevos dueños, y los mencheviques, en su periódico “Iskra”, de Bakú, se ven obligados a preconizar el bloque con los bolcheviques contra los “gratos huéspedes” de ayer. ¿Acaso no está claro que la alianza de los eseristas y mencheviques con los agentes del imperialismo es una “alianza” de esclavos y de lacayos con sus amos? Si hay todavía personas que duden de ello, que lean la “entrevista” del general Thomson con el señor Chaikin, insertada a continuación, y que digan honradamente: ¿se parece, acaso, el señor Chaikin a un dueño, y el general Thomson a un “huésped grato”?

Publicado con la firma de J. Stalin el 23 de abril de 1919 en el núm. 85 de “Izvestia”.