Moscú. Solo a Lenin,
urgente.
Lozovaia, 4/8.
Comunico para su orientación los siguientes datos sobre el frente de Crimea:
Primero, en el frente y en la retaguardia inmediata del enemigo, al treinta de julio había treinta y seis mil bayonetas y catorce mil sables; de ellos, se han introducido en combate dieciocho mil bayonetas y ocho mil sables; en nuestro lado, en el frente y en la retaguardia inmediata tenemos cuarenta mil bayonetas y seis mil sables; de ellos, se han introducido en combate solo diez mil bayonetas y cinco mil sables (los demás están en camino y concentrándose); he aquí lo que explica nuestros fracasos actuales; así pues, la reserva inmediata del enemigo es de seis mil sables y dieciocho mil bayonetas, nuestra reserva inmediata es de mil sables y treinta mil bayonetas; es evidente que, si con la infantería estamos bien en cuanto a reservas, con la caballería estamos pésimamente, pues el enemigo nos supera en caballería más del doble.
Segundo.
Acabo de recibir sus preguntas; lo que necesitamos no es la división de los frentes, sino el reforzamiento del sector de Crimea y la transferencia de todos los ejércitos occidentales al Frente Occidental sin desmantelar el aparato del Frente Suroccidental; mis consideraciones ya las he expuesto en el telegrama dirigido a Krestinski; no tengo sustituto, el CC puede encontrar uno en un plazo de dos semanas; el Comandante en Jefe nos ha dejado en la estacada desde el comienzo de la operación de Crimea, pues él (y no solo él) ha subestimado el peligro de Wrangel y siempre se ha retrasado en el cumplimiento de sus promesas exactamente tanto como Wrangel necesitaba; los ejemplos son innumerables, escribir sobre ellos es inútil; en cuanto a nuestra diplomacia, me callo, mejor hablaremos después en persona.
Tercero.
Usted ya debe saber que hemos tomado Kóvel, Lutsk y Bugach.
Cuarto.
Acaban de transmitirme su consulta sobre las perspectivas en los frentes en espera del pleno del CC. No sé para qué se necesita en realidad mi opinión, por lo que no estoy en condiciones de transmitirle la conclusión que me solicita, y me limito a comunicar los hechos desnudos sin interpretación: la demora de Budionni es temporal; el enemigo ha lanzado contra Budionni los grupos de Lvov, Lutsk y Galitzia con el fin de salvar Lvov; Budionni asegura que derrotará al enemigo (ya ha capturado una gran cantidad de prisioneros), pero Lvov será tomado, evidentemente, con cierto retraso.

En resumen, la demora de Budionni no significa un vuelco a favor del enemigo. En cuanto a Wrangel, ahora aunque somos débiles por las razones expuestas más arriba, de todos modos contenemos al enemigo; a más tardar en una semana pondremos en acción treinta mil bayonetas frescas y, según todos los datos, crearemos la superioridad a nuestro favor, desplazaremos a Wrangel de sus posiciones, y nuestra situación mejorará cada día, pues las unidades retrasadas irán llegando.

Por supuesto, la guerra es un juego y no se puede prever todo, pero en la medida en que se puede prever en general, las posibilidades de Wrangel deben caer obligatoriamente. La perspectiva general en los frentes, en mi opinión, es la siguiente: Polonia está debilitada y necesita un respiro, en vista de lo cual debemos plantear condiciones que hagan imposible la recuperación de la Polonia burguesa.

Wrangel será rechazado en los días más próximos, y si el Comandante en Jefe nos transfiere caballería, Wrangel será definitivamente liquidado para comienzos del otoño.
Stalin.
La dirección bolchevique. Correspondencia. 1912-1927. Pp. 153-154.
RGASPI. F. 558. Op. 1. D. 5556. L. 3-6.