13 de noviembre de 1920 1. Declaración de la autonomía soviética del Daguestán. Camaradas: El Gobierno Soviético de la República Socialista Federativa de Rusia, absorbido hasta hace muy poco por la guerra contra los enemigos exteriores en el Sur y en el Oeste, por la guerra contra Polonia y contra Wrángel, no tenía posibilidad ni tiempo para dedicarse a la solución del problema que preocupa al pueblo del Daguestán. Ahora que el ejército de Wrángel ha sido derrotado y sus miserables restos huyen a Crimea, ahora que ha sido firmada la paz con Polonia, el Gobierno Soviético tiene la posibilidad de ocuparse del problema de la autonomía del pueblo daguestano. Antes, el Poder hallábase en Rusia en manos de los zares, de los terratenientes y de los fabricantes. Antes, Rusia era la Rusia de los zares y de los verdugos. Rusia vivía de la opresión de los pueblos que formaban el antiguo Imperio Ruso. El gobierno de Rusia vivía succionando la savia, las energías de los pueblos que oprimía, incluido el pueblo ruso. Fue ésa una época en la que todos los pueblos maldecían a Rusia. Pero ahora esa época pertenece ya al pasado. Ha sido sepultada y no resucitará jamás. Sobre los huesos de aquella Rusia opresora, de la Rusia zarista, ha nacido una Rusia nueva, la Rusia de los obreros y los campesinos.

Ha comenzado una nueva vida para los pueblos que forman Rusia. Ha comenzado el período de emancipación de estos pueblos, que antes padecían el yugo de los zares y de los ricachones, de los terratenientes y de los fabricantes. El nuevo período, iniciado después de la Revolución de Octubre, cuando el Poder pasó a manos de los obreros y de los campesinos y se convirtió en un Poder comunista, no sólo se distingue por haber traído la emancipación a los pueblos de Rusia. Ha planteado, además, la tarea de liberar a todos los pueblos en general, incluidos los pueblos del Oriente, que padecen el yugo de los imperialistas occidentales. Rusia es hoy una palanca del movimiento de liberación, que no sólo pone en movimiento a los pueblos de nuestro país, sino del mundo entero. La Rusia Soviética es una antorcha que alumbra a los pueblos de todo el mundo el camino que lleva a la liberación del yugo de los opresores. En el presente, el gobierno de Rusia, que, gracias a la victoria obtenida sobre los enemigos, puede ocuparse de las cuestiones vinculadas al desarrollo interior, ha estimado necesario declararos que el Daguestán debe ser autónomo y que gozará de autonomía administrativa, interior, manteniendo sus lazos fraternales con los pueblos de Rusia.

El Daguestán debe gobernarse de acuerdo con sus peculiaridades, su modo de vida y sus costumbres. Se nos dice que el Shariá tiene gran importancia para los pueblos del Daguestán. También tenemos noticia de que los enemigos del Poder Soviético propalan rumores de que éste prohíbe el Shariá. Estoy facultado por el Gobierno de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia para declarar aquí que esos rumores son falsos. El gobierno de Rusia concede a cada pueblo pleno derecho de gobernarse de acuerdo con sus leyes y sus costumbres. El Gobierno Soviético considera que el Shariá es un derecho consuetudinario como el de cualquier otro pueblo de Rusia y tan legítimo como los demás. Si el pueblo del Daguestán quiere conservar sus leyes y sus costumbres, éstas deben ser conservadas. Al mismo tiempo, considero necesario decir que la autonomía del Daguestán no significa y no puede significar su separación de la Rusia Soviética. Autonomía no quiere decir independencia. Rusia y el Daguestán deben seguir vinculados, pues sólo en este caso puede el Daguestán mantener su libertad.

Al conceder la autonomía al Daguestán, el Gobierno Soviético lo hace con el concreto propósito de que entre las fuerzas locales puedan destacarse hombres honrados y fieles, que amen a su pueblo, para confiarles todos los organismos de gobierno en el Daguestán, tanto los económicos como los administrativos. Así, y sólo así, se puede establecer un contacto más estrecho entre el Poder Soviético en el Daguestán y el pueblo. El Poder Soviético no abriga otro propósito que no sea el de elevar el Daguestán a un nivel cultural superior, incorporando a todas las actividades a los hombres del país. El Poder Soviético sabe que la ignorancia es el peor enemigo del pueblo. Por ello es necesario crear el mayor número pasible de escuelas y de organismos de gobierno que funcionen en las lenguas vernáculas. Así es como espera el Poder Soviético sacar a los pueblos del Daguestán del tremedal, de las tinieblas y de la ignorancia en que los hundió la vieja Rusia. El Gobierno Soviético considera necesario que se establezca en el Daguestán una autonomía análoga a la que gozan el Turkestán y las Repúblicas de Kirguizia y de Tartaria. El Poder Soviético os propone que vosotros, representantes de los pueblos del Daguestán,

Tres años de dictadura proletaria

encomendéis a vuestra Comité Revolucionario del Daguestán que elija delegados para enviarlos a Moscú, a fin de elaborar allí, en común con los representantes del Poder Soviético supremo, el plan de la autonomía para el Daguestán. Los últimos acontecimientos en el Sur del Daguetán, donde el traidor Gotsinski se ha alzado contra la libertad del Daguestán, actuando como instrumento de la voluntad del general Wrángel, del mismo Wrángel que bajo Denikin luchó contra los insurgentes y arrasó las aldeas de los montañeses del Cáucaso del Norte, esos acontecimientos son harto elocuentes. Debo señalar que el pueblo del Daguestán, representado por sus guerrilleros rojos, ha demostrado su fidelidad a la bandera roja luchando contra Gotsinski en defensa de su Poder Soviético. Si expulsáis a Gotsinski, enemigo de los trabajadores de Daguestán, haréis honor a la confianza que deposita en vosotros el Poder Soviético supremo al conceder la autonomía al Daguestán. El Gobierno Soviético es el primer gobierno que concede voluntariamente la autonomía al Daguestán. Esperamos que los pueblos del Daguestán sepan hacer honor a la confianza del Gobierno Soviético. ¡Viva la unión de los pueblos del Daguestán con los pueblos de Rusia! ¡Viva la autonomía soviética del Daguestán!

2. Resumen de la discusión. Camaradas: Ahora que el último enemigo del Poder Soviético ha sido derrotado, resalta la importancia política de la autonomía que el Gobierno Soviético concede voluntariamente al Daguestán. Hay una circunstancia digna de atención. Mientras que el gobierno zarista obraba como obran, en general, todos los gobiernos burgueses del mundo, que sólo suelen hacer concesiones al pueblo y realizar tales a cuales reformas cuando se ven obligados a ello por graves circunstancias, el Poder Soviético, por el contrario, en el momento en que se encuentra en el apogeo de sus éxitos, concede la autonomía al Daguestán de modo absolutamente voluntario. Esto significa que la autonomía será la base firme e indestructible de la vida de la República del Daguestán. Porque sólo es firme lo que se concede voluntariamente. Para terminar, quisiera expresar una vez más mi deseo de que los pueblos del Daguestán hagan honor, en su lucha futura contra nuestros enemigos comunes, a la gran confianza que el Poder Soviético ha depositado en ellos. ¡Viva el Daguestán Soviético Autónomo!

Publicado el 11 de noviembre de 1920 en el núm. 16 de “Sovielski Daguestán”.