Declaraciones para el periódico “Krasnoarmeiets” El camarada Stalin, miembro del Consejo Militar Revolucionario de la República, comunica que no puede por menos de destacar la excepcional cordialidad con que el Ejército Rojo que opera en el frente polaco es acogido por la población local. - No he tenido ocasión de observar nada semejante ni en el Este ni en el Sur -dice el camarada Stalin. A pesar de la pobreza de las masas campesinas en el Oeste, en comparación con la región del Volga y el Sur, los campesinos repartían con los soldados rojos el último pedazo de pan. El servicio de “acarreo”, extraordinariamente duro, ha sido cumplido sin la menor protesta. Los soldados rojos han tenido siempre la máxima ayuda y asistencia, y la población dio muestras de profunda consternación cuando, a finales de mayo, tuvimos que empezar la retirada. Los habitantes de la zona cercana al frente habían sufrido todo el peso de la ocupación polaca y por ello comprendían perfectamente qué podían esperar de la invasión de los “panis” polacos. En nuestro frente hay toda una agrupación de fuerzas cuyo servicio de sanidad se encuentra por entero en manos de campesinos y campesinas, que manifiestan la mayor solicitud y atención hacia nuestros soldados rojos heridos. En cuanto al estado de ánimo de los campesinos bielorrusos del otro lado del frente, tenemos informes de que allí estallan insurrecciones en todas partes y actúan destacamentos guerrilleros, que destrozan la retaguardia del enemigo, incendiando depósitos y aniquilando a los terratenientes. Se puede afirmar con toda seguridad que aquí se repite lo que le ocurrió a Kolchak en Siberia. En cuanto se acercan nuestras tropas a cualquier lugar, la retaguardia del enemigo empieza a saltar por los aires, volada desde dentro. Asistimos hoy a una auténtica revolución campesina en Bielorrusia contra los terratenientes polacos.

Publicado, el 15 de julio de 1920 en el núm. 337 de “Krasnoarmeiets”.