Declaraciones a un colaborador de “Pravda”. El camarada Stalin, llegado hace poco del Frente del Suroeste, ha declarado a nuestro colaborador lo siguiente:

1. Mayo-junio. La situación en el frente, en los dos últimos meses de mayo y junio, ofreció dos cuadros completamente distintos. Mayo fue un mes de éxitos excepcionales de las tropas polacas. En su flanco derecho, los polacos rebasaron con éxito la línea Kiev-Znmérinka y amenazaban Odessa. En el flanco izquierdo liquidaron con éxito las operaciones ofensivas de nuestras tropas en dirección Molodiechno-Minsk. En el centro, después de tomar Mózir, de rebasarlo y de ocupar Réchitsa, las tropas polacas amenazaban a Gómel. Junio, por el contrario, fue un mes de rápida y decidida liquidación de los éxitos logrados por las tropas polacas en mayo. El avance de los polacos en Ucrania ha sido ya reducido a cero, pues no sólo se les ha desalojada de Kiev, sino que se les ha arrojado más allá de la línea Rovno-Proskúrov-Moguiliov. También ha sido liquidado el avance de los polacos en dirección a Gómel, pues las tropas polacas han sido rechazadas más allá del Mózir. En cuanto al flanco izquierdo de los polacos, el más estable según la prensa polaca, debe decirse que el poderoso golpe descargado por nuestras tropas de este sector en dirección a Molodiechno, y cuya fuerza se ha evidenciado en los últimos días, permite afirmar, sin lugar a dudas, que los polacos también serán obligados a retirarse de esta zona. Julio presenta un cuadro de viraje decisivo en el frente en favor de Rusia y de patente superioridad de las tropas soviéticas.

2. La ruptura de Zhitómir. No cabe duda de que la ruptura efectuada por nuestra caballería en el sector de Zhitómir ha desempeñado un papel decisivo en el viraje que se ha producido en el frente. Muchos comparan esta ruptura con la ruptura y la incursión de Mámontov y opinan que son idénticas. Pero eso no es cierto. La ruptura de Mámontov tuvo un carácter episódico y no estaba vinculada directamente a las operaciones ofensivas de Denikin. La ruptura efectuada por el camarada Budionny es, por el contrario, un eslabón indispensable en la cadena continua de nuestras operaciones ofensivas, y no sólo persigue el fin de destrozar la retaguardia del enemigo, sino también el de cumplir directamente determinada tarea estratégica. La ruptura propiamente dicha comenzó el 5 de junio al amanecer. Aquel día, nuestras unidades de caballería, formando un ariete, y con el cuerpo de tren en el centro, rompieron el dispositivo enemigo en la zona Popelnia-Kazatin, cruzaron la zona de Berdíchev, y el 7 de junio tomaban Zhitómir. A causa de la desesperada resistencia que ofrecían los polacos, nuestra caballería tuvo, literalmente, que abrirse paso a fuerza de golpes, por lo que los polacos dejaron en el campo de batalla, entre heridos y muertos por fuego de fusil y a sablazos, no menos de ocho mil hombres, según los partes del Consejo Militar Revolucionario del Ejército de Caballería.

3. Los resultados de la ruptura. Antes de la ruptura de Zhitómir, los polacos, a diferencia de Denikin, habían protegido los puntos más importantes del frente con una serie de trincheras y alambradas y combinaban con éxito la guerra de maniobras y la guerra de trincheras. Con ello dificultaban seriamente nuestro avance. La ruptura de Zhitómir ha dado al traste con los planes de los polacos y reducido al mínimo la eficacia de la guerra combinada. En ello consiste el primer resultado positivo de la ruptura. Además, la ruptura ha puesto en peligro inmediato la retaguardia, las comunicaciones y el enlace de las unidades del enemigo. En consecuencia: a) el III Ejército polaco (zona de Kiev), temeroso de verse envuelto ha emprendido una veloz retirada que ha degenerado en desbandada general; b) el II Ejército polaco (zona de Berdíchev), que ha sufrido el golpe principal del Ejército de Caballería, ha iniciado una presurosa retirada; c) el VI Ejército polaco (zona de Zhmérinka), que ha quedado sin apoyo en el flanco izquierdo, ha empezado una ordenada retirada hacia el Oeste; d) nuestros ejércitos han desencadenado una impetuosa ofensiva en todo el frente. Este es el segundo resultado positivo de la ruptura de Zhitómir. Finalmente, la ruptura ha bajado los humos a los polacos, ha quebrantado la fe que tenían en sus fuerzas y su moral. Antes de la ruptura, las unidades polacas manifestaban hacia nuestras tropas, y en particular hacia nuestra caballería, absoluto desdén; combatían desesperadamente y no se rendían. Sólo después de la ruptura, los polacos empezaron a entregarse por grupos, y a desertar en masa, lo que

constituye el primer síntoma de desmoralización en las filas de los polacos. En efecto, el camarada Budiony ha escrito al Consejo Militar Revolucionario del frente diciendo: “Los “panis” han aprendido a respetar a nuestra caballería”.

4. El peligro que nos amenaza desde el sur. Nuestros éxitos en los frentes contra los polacos son indudables. Es igualmente indudable que esos éxitos han de desarrollarse. Pero sería una jactancia indigna pensar que en lo fundamental ya hemos terminado con los polacos y que ahora no nos falta más que realizar la “marcha sobre Varsovia”. Esa jactancia, que entibia la energía de nuestros camaradas responsables y fomenta una suficiencia perniciosa para la causa, está fuera de lugar, no sólo porque Polonia tiene reservas, que, sin duda, lanzará al combate, no sólo porque Polonia no se encuentra sola y se halla respaldada por la Entente, que la apoya incondicionalmente contra Rusia, sino también, y ante todo, porque en la retaguardia de nuestras tropas ha aparecido un nuevo aliado de Polonia, Wrángel, quien amenaza con destruir desde la retaguardia los frutos de nuestras victorias sobre los polacos. No hay que acariciar la esperanza de que Wrángel no llegará a entenderse con los polacos. Se ha entendido ya y actúa de acuerdo con ellos.

He aquí lo que dice el periódico “Velíkaia Rossía” -editado por Shulguín en Sebastópol e inspirador de los wrangelistas- en uno de sus números de junio: “No cabe duda de que con nuestra ofensiva, apoyamos a los polacos, pues distraemos a una parte de las fuerzas bolcheviques destinadas al frente polaco. También es indudable que, con sus operaciones, los polacos nos prestan un apoyo substancial. No es preciso tener simpatía ni antipatía a los polacos; debemos guiarnos únicamente por el frío cálculo político. Hoy nos conviene una alianza con los polacos contra nuestro enemigo común, y mañana... mañana ya veremos”. El frente de Wrángel es, evidentemente, la continuación del frente polaco, con la diferencia, no obstante, de que Wrángel opera en la retaguardia de nuestras fuerzas que luchan contra los polacos, es decir, en el lugar más peligroso para nosotros. Por ello, es ridículo -mientras no haya sido eliminado el peligro que representa Wrángel- hablar de una “marcha sobre Varsovia” o, en general, de la solidez de nuestros éxitos. En tanto, Wrángel va cobrando fuerza, y no se advierte que nosotros tomemos ninguna medida especial y eficaz contra el creciente peligro que nos amenaza desde el Sur.

5. Tened presente a Wrángel. Como resultado de nuestras operaciones ofensivas contra los polacos, nuestro frente está tomando la forma de un arco con el lado cóncavo dirigido hacia el Oeste y los extremos extendiéndose hacia adelante: el extremo sur apoyado en el sector de Rovno y el norte en el sector de Molodiechno. Eso es lo que se llama una posición envolvente respecto a las tropas polacas, es decir, la posición más peligrosa para ellas. Es indudable que esta circunstancia es tenida en cuenta por la Entente, que está haciendo todo lo posible para arrastrar a Rumania a una guerra contra Rusia, busca febrilmente nuevos aliados para Polonia y apoya a Wrángel por todos los medios; en general, trata de salvar a los polacos. Es bien posible que la Entente logre hallar nuevos aliados para Polonia. No se tiene motivo para dudar de que Rusia encontrara en sí fuerzas suficientes para rechazar también a esos nuevos enemigos. Pero hay una cosa que no debemos olvidar: mientras Wrángel siga incólume, mientras pueda amenazar a nuestra retaguardia, nuestros frentes cojearán de los dos pies, y nuestros éxitos en el frente contra los polacos no podrán ser firmes. Sólo liquidando a Wrángel podrá considerarse asegurada nuestra victoria sobre los “panis” polacos. Por eso, el Partido debe inscribir en su bandera la nueva consigna del momento: “¡Tened presente a Wrángel!”, “¡Muera Wrángel!”.

Publicado el 11 de julio de 1920, en el núm. 161 de “Pravda”.