Declaraciones a un colaborador de la Sección Ucraniana de la Agencia Telegráfica de Rusia Anteayer regresó a Járkov el camarada J. V. Stalin, miembro del Consejo Militar Revolucionario de la República. El camarada Stalin ha pasado cerca de tres semanas en el frente. Durante su estancia allí, las tropas rojas comenzaron y desarrollaron gradualmente la ofensiva, que empezó con la famosa ruptura del frente polaco por la caballería roja. El camarada Stalin ha dicho a un colaborador de la Sección Ucraniana de la Agencia Telegráfica de Rusia lo siguiente:

La ruptura. - Al hablar de la operación realizada a comienzos de junio en el frente polaco por el Ejército de Caballería del camarada Budionny, muchos comparan esta ruptura del frente enemigo con la incursión que la caballería de Mámontov efectuó el año pasado. Pero esa analogía no puede ser más desafortunada. La operación de Mámontov tuvo un carácter episódico, guerrillero, por decirlo así, y no estaba vinculada a las operaciones ofensivas del ejército de Denikin. En cambio, la ruptura llevada a cabo por el Ejército de Caballería es un eslabón en la cadena general de las operaciones ofensivas del Ejército Rojo. La incursión de nuestra caballería comenzó el 5 de junio. Por la mañana, la caballería roja, concentrada en poderoso ariete, golpeó al II Ejército polaco, rompió el frente enemigo, cruzó la zona de Berdíchev y el 7 de junio por la mañana tomaba Zhitómir. Como la prensa ha informado ya acerca de los pormenores de la toma de Zhitómir y del material de guerra que ha caído en nuestras manos, no hablaré de ello, limitándome a señalar un detalle característico. El Consejo Militar Revolucionario del Ejército de Caballería comunicó al Estado Mayor del frente: “El ejército polaco siente el más absoluto desdén hacia nuestra caballería. Estimamos un deber demostrar a los polacos que la caballería debe ser respetada”. Después de la ruptura, el camarada Budionny nos escribió: “Los “panis” han aprendido a respetar a la caballería; corren, dejándonos el camino libre y atropellándose unos a otros”.

Los resultados de la ruptura. Los resultados de la ruptura son los siguientes: El II Ejército polaco, a través del cual ha roto nuestro Ejército de Caballería, ha quedado fuera de combate: más de mil hombres han sido hechos prisioneros y unos ocho mil, segados a sablazos. He comprobado la última cifra por varias fuentes y estimo que está cerca de la verdad, pues al principio los polacos se negaban tenazmente a entregarse, y nuestra caballería tuvo, literalmente, que abrirse paso a fuerza de golpes. Este es el primer resultado. Segundo resultado: el III Ejército polaco (zona de Kiev) ha quedado cortado de su retaguardia y se ha visto ante el peligro de ser envuelto. Por ello ha iniciado una retirada general en dirección Kiev- Korostén. Tercer resultado: el VI Ejército polaco (zona de Kamenéts-Podolsk), al quedar sin apoyo en su flanco izquierdo, y temeroso de verse presionado contra el Dniéster, ha empezado la retirada general. Cuarto resultado: en cuanto se efectuó la ruptura, desencadenamos una impetuosa ofensiva en todo el frente.

La suerte del Tercer Ejército polaco. Como la suerte del III Ejército polaco no está aún clara para todos, hablaré de ello con mayor detalle. Cortado de su base y sin enlace, el III Ejército polaco se encontró en peligro de ser capturado íntegramente. En vista de ello, empezó a incendiar su cuerpo de tren, a volar sus depósitos y a inutilizar sus cañones. Después de sus primeros y vanos intentos de retirarse en orden, se vio obligado a hacerlo a la desbandada (una desbandada general). Una tercera parte de sus efectivos (el III Ejército polaco tenía en total unos 20.000 hombres) cayó prisionera o fue segada a sablazos. Otra tercera parte, si no más, tiró las armas y huyó, dispersándose por pantanos y bosques. Y sólo la otra tercera parte, incluso menos, pudo abrirse paso a través de Korostén y unirse a los suyos. No cabe duda de que si los polacos no hubiesen podido acudir a tiempo en socorro suyo, enviando unidades de refresco a través de Shepetovka-Sarni, esta tercera parte del ejército polaco también habría caído prisionera o se hubiera dispersado por los bosques. En todo caso, debe considerarse que el III Ejército polaco ha dejado de existir. Los restos del mismo que han logrado unirse a los suyos necesitan una recompostura a fondo. Para dar una idea de la derrota del III Ejército

polaco, debo decir que toda la carretera de Zhitómir está sembrada de furgones, automóviles y camiones de todos los tipos medio quemados. El número de automóviles y camiones, según informa nuestro jefe de transmisiones, llega a cuatro mil. Hemos capturado cañones, no menos de ametralladoras y gran número de fusiles y cartuchos, que aun no han sido contados. Tal ha sido nuestro botín de guerra.

La situación en el frente. La actual situación en el frente puede describirse como sigue: el VI Ejército polaco se retira, el II es sacado a la retaguardia para reorganizarlo, y el III de hecho no existe y lo sustituyen nuevas unidades polacas, procedentes del Frente del Oeste y de la profunda retaguardia. El Ejército Rojo avanza por todo el frente y ha cruzado la línea Ovruch-Korostén-Zhitómir- Berdíchev-Kazatin-Kalínovka-Vínnitsa-Zhmérinka.

Conclusiones. Ahora bien, sería un error pensar que ya hemos terminado con los polacos en nuestro frente. Nosotros no sólo combatimos con los polacos, sino con toda la Entente, que ha movilizado todas las fuerzas negras de Alemania, Austria, Hungría y Rumania y que facilita a los polacos material de guerra, víveres y equipos. Además, no hay que olvidar que los polacos tienen reservas que ya han concentrado en el sector de Novograd-Volinsk y cuyas acciones se dejarán sentir, indudablemente, dentro de unos días. También hay que recordar que en el ejército polaco no se observa todavía una descomposición en masa. No cabe duda de que nos esperan aún combates, y combates cruentos. Por ello estimo inadecuadas esa jactancia y esa nociva suficiencia que manifiestan ciertos camaradas: algunos, no contentos con los éxitos logrados en el frente, piden a gritos una “marcha sobre Varsovia”; otros, no satisfechos con defender nuestra República contra los ataques de los enemigos, declaran altivamente que sólo quedarán satisfechos cuando vean una “Varsovia roja soviética”. Huelga demostrar que esa jactancia y esa suficiencia no corresponden en absoluto a la política del Gobierno Soviético ni al estado de las fuerzas que el enemigo tiene en el frente. Debo declarar de la manera más categórica que, sin poner en tensión todas nuestras fuerzas en la retaguardia y en el frente, no podremos salir vencedores. Sin eso, no lograremos derrotar a nuestros enemigos de Occidente. Esta circunstancia la subraya particularmente la ofensiva de las tropas de Wrángel, que ha sido como “un trueno en un día despejado” y ha adquirido proporciones peligrosas.

El frente de Crimea. No cabe la menor duda de que la ofensiva de Wrángel ha sido dictada por la Entente con el fin de aliviar la difícil situación de los polacos. Sólo políticos ingenuos pueden suponer que la correspondencia de Curzon con el camarada Chicherin podía perseguir otros fines que el de encubrir con frases acerca de la paz los preparativos de Wrángel y de la Entente para desencadenar una ofensiva desde Crimea. Wrángel no estaba aún preparado, y por eso (¡sólo por eso!) el “humano” Curzon rogaba a la Rusia Soviética que se apiadase de las tropas de Wrángel y les respetara la vida. Evidentemente, la Entente suponía que, en el momento en que el Ejército Rojo arrollara a los polacos y empezase a avanzar, Wrángel saldría a la retaguardia de nuestras tropas y daría al traste con todos los planes de la Rusia Soviética. No cabe duda de que la ofensiva de Wrángel ha aliviado considerablemente la situación de los polacos, pero no creo que haya fundamento para pensar que Wrángel conseguirá salir a la retaguardia de nuestros ejércitos del Oeste. En todo caso, el futuro próximo mostrará la fuerza y el peso de la ofensiva de Wrángel

Publicado el 24 de junio de 1920 en el núm. 140 de “Kommunist”, de Járkov.